Por qué algunas personas tienen más efectos secundarios que otras tras vacunarse
La inmunidad innata previa influye en las reacciones tras la vacunación
Enrojecimiento y dolor en el lugar de la inyección, fiebre, fatiga o dolores de cabeza: las vacunas pueden causar efectos secundarios, pero su frecuencia y gravedad varían considerablemente de una persona a otra.
Un equipo del Centro de Vacunología de la Universidad de Ginebra (UNIGE) y del Hospital Universitario de Ginebra (HUG) ha descubierto que, incluso antes de la vacunación, el sistema inmunitario innato de algunas personas es más reactivo que el de otras, con una respuesta aumentada a los interferones, moléculas clave implicadas en la defensa antiviral.
Cuanto más fuerte sea esta respuesta, mayor será la probabilidad de experimentar síntomas transitorios, según el estudio, publicado en Science Translational Medicine.
Las reacciones posteriores a la vacunación son, en la mayoría de los casos, leves y temporales. Se deben a la activación del sistema inmunitario, que permite al organismo aprender a reconocer los antígenos y prepararse para combatir futuras infecciones.
Esta activación puede causar inflamación local en el lugar de la inyección, como enrojecimiento e hinchazón, o síntomas como fatiga y fiebre. Sin embargo, la respuesta varía mucho entre las personas, desde la ausencia de reacción hasta síntomas similares a los de la gripe.
Los investigadores señalan que las personas mayores suelen experimentar menos reacciones debido a la disminución de la función inmunitaria relacionada con la edad. Además, la dosis de la vacuna también puede influir en la gravedad de los efectos secundarios.

Para estudiar estas diferencias, el equipo monitorizó el sistema inmunitario de 51 personas sanas que recibieron dos dosis de una vacuna de ARNm contra la COVID-19. Los participantes fueron observados durante siete días después de cada inyección.
El estudio identificó un papel importante del sistema de defensa antiviral relacionado con el interferón. Cuanto más activa sea la respuesta natural al interferón antes de la vacunación, más pronunciadas podrían ser las reacciones.
El interferón es producido por las células cuando se infectan con un virus. Algunas personas presentan una respuesta más intensa debido posiblemente a factores genéticos, al microbioma o a episodios inflamatorios previos.
El equipo identificó también un segundo mecanismo potencial. Tras la primera dosis, el organismo desarrolla anticuerpos y linfocitos T. Con una dosis posterior, esta inmunidad puede activar con mayor intensidad a los monocitos, células que atraen a otras células inflamatorias al lugar de la inyección.
Estos hallazgos podrían contribuir al desarrollo de vacunas mejor toleradas y con la misma eficacia. El equipo también investiga si estos mecanismos aparecen con otros tipos de vacunas.
En cualquier caso, una reacción leve o la ausencia de síntomas no significa que la vacuna sea ineficaz. La gravedad de los efectos secundarios no es, por sí sola, un indicador de la eficacia de una vacuna.
