Ana Bedia: "El edadismo en los medios es un problema endémico, silencioso y normalizado"
Reclama la creación de un Ministerio de Mayores
La Fundação Cidade de Lisboa ha sido el escenario de la II edición del Congreso Sénior 'Os Seniores no Século XXI – Compromisso de Futuro', un foro internacional que ha reunido a destacados líderes institucionales, expertos y representantes de la sociedad civil de España y Portugal para situar a las personas mayores en el centro de las políticas públicas. En un país donde 1 de cada 4 ciudadanos supera ya los 65 años, la jornada ha contado con la intervención destacada de Ana Bedia, directora de 65YMÁS, quien ha ofrecido una ponencia dedicada a la urgencia de erradicar el edadismo en los medios de comunicación.
Bedia inició su intervención de manera impactante, proyectando ante el auditorio una escena de la película La Sustancia, en la que un ejecutivo de televisión despide fríamente a una estrella del fitness de 50 años por el mero hecho de haber cumplido años. La periodista señaló que este fragmento cinematográfico funciona como un espejo hiperbólico, pero terriblemente fiel, de la discriminación enraizada en los medios informativos. Según denunció, el edadismo no solo se manifiesta en el predominio de presentadoras jóvenes en las horas de máxima audiencia, sino también en la forma en que las noticias representan al colectivo sénior e informan sobre él.
En su exposición, la directora de 65YMÁS calificó el edadismo mediático como un problema "endémico, silencioso y abrumadoramente normalizado" que persiste en las redacciones y perpetúa el culto a la juventud. Recordó que el término fue incorporado al Diccionario de la Real Academia Española (RAE) a finales de 2022 tras la constante presión de las asociaciones de mayores y del propio diario 65YMÁS. Definido como la discriminación por razón de edad, las Naciones Unidas lo consideran la tercera forma de discriminación más grave del mundo —solo por detrás del racismo y el sexismo—. Además, Bedia aportó cifras sobre el impacto de este fenómeno en España, donde más del 70% de las personas mayores de 55 años afirma haberlo padecído.
La distorsión periodística del 'nuevo sénior'
Durante el análisis del panorama informativo, Bedia contrapuso la realidad del colectivo con la imagen reduccionista que transmiten habitualmente los medios. La ponente subrayó que el "nuevo sénior" —definido a partir de los 55 años dentro del marco de la Silver Economy— representa a más del 30% de la población española y concentra el 66% de la riqueza neta del país. Se trata de un grupo heterogéneo, formado, con deseos continuos de aprendizaje, alta capacidad de consumo y un papel fundamental en el sostén económico familiar.
Sin embargo, la prensa tiende a homogeneizar a tres generaciones distintas bajo estereotipos que asocian la vejez con una "carga", la pasividad o la dependencia. Apoyándose en un estudio pionero de la Fundación Matia que analizó más de 1.200 noticias publicadas en 79 medios digitales, la periodista expuso cómo se cae recurrentemente en titulares paternalistas e infantiles. Mencionó ejemplos reales de prensa donde se vincula el icono de una persona encorvada a adultos de 50 años, se habla despectivamente del "olor a anciano", o se enfrenta el cobro de las pensiones con los salarios de los jóvenes. Asimismo, criticó que cuando los medios intentan compensar este sesgo, caen en el "edadismo positivo" o el arquetipo del "superhéroe", encumbrando casos anecdotísticos como el anciano de 100 años que salta en paracaídas, lo que impone una presión tóxica sobre el envejecimiento.
El modelo de 65YMÁS y el rigor en el lenguaje
Frente a este edadismo sistémico, Ana Bedia reivindicó la trayectoria de 65YMÁS, diario digital nacido hace siete años impulsado por la exigencia de los sénior de contar con una tribuna que no los trate con condescendencia. Fundado junto al reconocido periodista Fernando Ónega, el periódico cuenta con una comunidad de más de 200.000 suscriptores, recibe más de 20.000 cartas a la directora al año y se apoya en siete comités de expertos sectoriales y en las principales organizaciones de mayores de España.
Para evitar los sesgos informativos, Bedia detalló el estricto libro de estilo que aplica la redacción de 65YMÁS. Entre sus directrices, queda fijado el uso de términos precisos como "personas mayores", "mayores", "sénior" o "personas de edad avanzada". Por el contrario, se restringe el uso de "abuelos" o "jubilados" únicamente a las relaciones parentales o al estatus laboral, y se prohíben términos peyorativos como "viejo" o "anciano", así como fórmulas paternalistas del tipo "nuestros mayores" o "nuestros jubilados". Asimismo, el manual exige evitar imágenes grises y tristes, dar espacio a los mayores como fuente directa de información y desmontar la idea de que son sujetos pasivos.
En el ámbito de la innovación tecnológica, Bedia anunció la integración en 65YMÁS de MiiA, la primera Inteligencia Artificial integrada en un diario español, desarrollada junto a la Fundación Más Sénior. Esta herramienta está diseñada específicamente para asistir a los sénior y resolver dudas sin incurrir en los sesgos de edad habituales en los sistemas de IA comerciales.
Clamor por un Ministerio de Mayores

En el tramo final de su discurso, la directora de 65YMÁS lanzó una propuesta institucional de calado: la creación en España de un Ministerio o Secretaría de Estado de Mayores, iniciativa defendida por Fernando Ónega. Bedia argumentó que, al igual que existe un Ministerio de la Juventud, es indispensable contar con un órgano de máxima autoridad transversal para coordinar la sanidad, las pensiones, la Silver Economy, la soledad no deseada y la Ley de Dependencia para un tercio de la ciudadanía, imitando modelos de éxito existentes en Canadá, Suecia, Dinamarca o Nueva Zelanda.
Bedia concluyó su intervención recordando que envejecer es el único destino común de toda la sociedad y que el edadismo es el único prejuicio que terminará volviéndose contra quienes lo practican. "Cumplir años es sumar talento, sumar experiencia y, por encima de todo, blindar derechos", proclamó la periodista, apelando a dar micrófono y dignidad a un colectivo que constituye el presente más vibrante del país.
