Cuenta atrás para el eclipse solar: claves para disfrutar de este evento histórico
España será el mejor lugar del mundo para disfrutar de este fenómeno, que se producirá al atardecer
Este miércoles 12 de agosto la cuenta atrás para el eclipse solar total afronta su última jornada para disfrutar de este histórico evento, el primero de estas características en la Península Ibérica desde hace más de 100 años, en concreto en 1912. Y España será el mejor lugar del mundo para disfrutar de este fenómeno, que es el primero del Trío de Eclipses (2026-2027-2028), una secuencia sin precedentes que situará a España como epicentro astronómico mundial durante tres años consecutivos.
El eclipse solar que tendrá lugar este 12 de agosto se producirá al atardecer, con el Sol bajo en el horizonte en el momento de la totalidad, una circunstancia que, según destacan desde el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, "producirá imágenes de una belleza única".

La franja de oscuridad entrará por el noroeste peninsular y cruzará el país de oeste a este a través de Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, País Vasco, Navarra, Aragón, Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares.
🌑 ¿Cuál es el recorrido de la sombra durante el #eclipse?
— Instituto Geográfico Nacional-O.A.CNIG (@IGNSpain) August 11, 2026
🎥 Descubre en el vídeo el avance de la sombra de la #Luna sobre la #Tierra durante el eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026.
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El Gobierno ha elegido el Observatorio de Yebes como sede oficial de seguimiento del eclipse solar total. El mayor observatorio del IGN, situado a 80 kilómetros de Madrid y a 930 metros de altitud, acogerá la retransmisión en directo con expertos del Instituto Geográfico Nacional, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Agencia Espacial Española (AEE), además de los astronautas españoles de la Agencia Espacial Europea (ESA), Pablo Álvarez y Sara García.
La previsión es que España recibe 446.700 visitantes adicionales esta semana, del 10 al 16 de agosto, por el eclipse solar total de este miércoles, lo que además provocará un impacto económico con una aportación neta de 347,6 millones de euros, según un informe del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, presentado a finales de julio.
Además, este fenómeno, que atravesará España, Groenlandia e Islandia, también será seguido por equipos científicos financiados por la NASA, que perseguirán la sombra de la Luna con un avión a reacción de gran altitud y globos científicos para investigar la dinámica del Sol y cómo el oscurecimiento temporal de nuestros cielos afecta a la atmósfera.
Desde la agencia espacial norteamericana han explicado que, cada vez que la Luna cubre el Sol durante un eclipse solar total, oscureciendo los cielos diurnos y revelando brevemente la etérea atmósfera exterior del Sol, la corona, se presentan nuevas oportunidades para comprender mejor la estrella y su influencia en la Tierra.
Observar el eclipse de forma segura
Desde el Ejecutivo se insiste en la necesidad de observar el fenómeno con máxima seguridad, usando gafas certificadas ISO 12312-2:2015 y que lleven marcado CE auténtico, y no simplemente impreso o sellado. También debe aparecer el nombre del fabricante, advertencias sobre el uso seguro e instrucciones claras de conservación.
Y es que observar el eclipse sin utilizar la protección adecuada puede causar daños irreversibles en los ojos. En este contexto, Elena Salobrar, profesora del Departamento de Inmunología, Oftalmología y ORL e investigadora del Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo de la Universidad Complutense de Madrid, explica que el ojo humano es "un instrumento óptico extraordinario, capaz de adaptarse a condiciones de luz muy diferentes, desde la penumbra de una noche cerrada, hasta el mediodía de verano". Sin embargo, hay una fuente lumínica para la que no fue diseñado: mirar directamente al Sol.
"La razón está en nuestra propia anatomía. Nuestro sistema de lentes del ojo, formado por la córnea y el cristalino, está diseñado para enfocar la imagen en la retina actuando como una lupa natural. Cuando dirigimos la mirada al Sol, se concentra toda la energía luminosa y térmica en un punto minúsculo de la retina, la zona llamada fóvea, que es precisamente donde nuestra visión es más nítida. El resultado es devastadoramente simple: una quemadura irreversible localizada en el tejido más precioso de nuestro sistema visual", avisa.
Lo que agrava el peligro es que la retina carece de receptores del dolor, por lo que no hay aviso, no hay ardor o dolor. La persona puede estar dañándose la retina de forma irreversible sin sentir absolutamente nada en el momento.
En condiciones normales, la investigadora recuerda que mirar al Sol directamente resulta "insoportable" en fracciones de segundo: el deslumbramiento, el reflejo de apartar la vista y la constricción de la pupila actúan como mecanismos de defensa. Pero durante un eclipse parcial o los instantes previos y posteriores a la totalidad, ocurre algo paradójico, ya que "la reducción de la luz ambiental engaña al cerebro". La escena se oscurece, la pupila se dilata buscando más luz, y la persona siente que "puede" mirar sin molestias.
Sin embargo, la radiación que sigue llegando, especialmente aquella que no es visible pero que es tremendamente nociva, la ultravioleta y la infrarroja, no disminuye en la misma proporción que la luz visible. "El ojo está ahora más abierto y más expuesto, justo cuando la guardia baja", advierte la experta. El nombre de este fenómeno es retinopatía solar, y su mecanismo es doble. Por un lado, la radiación ultravioleta genera radicales libres que dañan las células fotorreceptoras (conos y bastones). Por otro, la energía infrarroja produce un efecto térmico directo, literalmente cocinando el tejido retiniano a nivel microscópico.
Los síntomas de la retinopatía solar no siempre son inmediatos. Pueden aparecer horas después de la exposición, lo que lleva a muchos afectados a no relacionar la causa con el efecto. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran la visión borrosa o distorsionada, especialmente en el centro del campo visual; escotoma central: una mancha oscura o gris permanente justo en el punto de mayor agudeza visual; metamorfopsia: percepción distorsionada de las formas, como si las líneas rectas se curvaran; y sensibilidad aumentada a la luz (fotofobia) y dolor de cabeza.
"En los casos leves, parte del daño puede recuperarse con el tiempo, ya que algunas células fotorreceptoras tienen cierta capacidad de regeneración. Pero en exposiciones prolongadas o repetidas, las lesiones son permanentes. No existe tratamiento quirúrgico ni farmacológico que repare una fóvea quemada. La medicina, aquí, solo puede observar", puntualiza Salobrar.
Por tanto, la seguridad a la hora de observar el eclipse es esencial. No sirven las gafas de sol normales. Tampoco deben emplearse cristales ahumados, negativos fotográficos, filtros de cámara, filtros polarizadores, CD o DVD, ni filtros deteriorados, añade la Asociación Española de Normalización (UNE), que advierte también sobre mirar a través de cámaras, telescopios o prismáticos con unas gafas para eclipses; los filtros no deben utilizarse con dispositivos ópticos salvo que hayan sido diseñados específicamente para ese uso y estén colocados en la parte frontal del instrumento. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) también recomienda complementar la protección ocular con otras medidas como protector solar, sombrero o gorra y ropa adecuada.
La protección existe, es accesible y es eficaz, pero debe cumplir unos requisitos muy específicos. La investigadora comenta al respecto que el error más común es confundir gafas "oscuras" con gafas "seguras". Las gafas de sol convencionales, incluso las más oscuras, bloquean apenas entre el 70% y el 90 % de la luz visible, pero dejan pasar gran parte de la radiación ultravioleta e infrarroja casi sin filtrar.
"Son, en este contexto, inútiles y peligrosas. Es por ello por lo que nunca se deben usar gafas de sol para ver un eclipse", asevera la profesora de la UCM.

Las gafas de eclipse homologadas deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2, que establece que la transmitancia (cantidad de luz que atraviesa un material) no puede superar el 0,0032 %. Bloquean más de 100.000 veces más luz que unas gafas de sol normales. Están fabricadas con un filtro de polímero negro o con láminas de Mylar metalizado que absorben y reflejan por igual la radiación visible, ultravioleta e infrarroja.
El sello ISO 12312-2 debe aparecer impreso en las varillas. Como truco, a través de ellas, solo debería ser visible el disco solar, nada más: ninguna lámpara encendida, ninguna ventana iluminada. Si se ve cualquier otra fuente de luz, el filtro no es suficiente.
Otras opciones válidas para la observación directa incluyen los filtros solares para telescopios y binoculares, que deben colocarse siempre en el objetivo, nunca en el ocular, y la clásica proyección indirecta con una caja estenopeica, que permite ver la imagen del Sol proyectada sobre una superficie sin exponer los ojos en ningún momento.
"Nos puede servir desde una espumadera de la cocina o un colador hasta cruzar los dedos dejando agujeros pequeños entre ellos o el clásico agujero en una hoja con la mina de un lápiz. En resumen, un agujerito pequeñito por el que pueda pasar la luz", puntualiza Salobar.
Existe un instante, "breve y mágico", en que las gafas pueden retirarse sin riesgo: durante la fase de totalidad de un eclipse total de Sol, cuando el disco lunar cubre completamente al solar. En ese momento, la corona solar, esa atmósfera exterior tenue y luminosa que normalmente es invisible, se despliega en el cielo como un halo plateado. "Es uno de los espectáculos más impresionantes que ofrece la naturaleza y puede observarse a ojo desnudo", afirma la investigadora.
Sin embargo, la ventana es estrecha y exige atención: en cuanto el primer destello del Sol reaparece por el borde de la Luna, hay que volver a ponerse las gafas de inmediato, ya que "ese instante bastaría para provocar daño".
Las gafas específicas para eclipses pueden adquirirse en ópticas, establecimientos especializados en astronomía o material científico y distribuidores de confianza. Y si después de contemplar el eclipse se experimenta pérdida de visión, distorsiones, sensibilidad excesiva a la luz o cualquier otra alteración visual, se recomienda acudir a un servicio de oftalmología. Estas advertencias coinciden con las recomendaciones de la Sociedad Española de Oftalmología.
Máximo riesgo de incendios
También se recuerda que al ser época estival el riesgo de incendios es máximo, por lo que se incide en la necesidad de extremar las precauciones en las zonas de observación.
Además, el Gobierno de España pide a la ciudadanía una planificación rigurosa de sus desplazamientos con antelación, porque se prevén congestiones severas y prolongadas antes y después del eclipse, con horas de retenciones en carreteras principales y secundarias.
Se recomienda, por tanto, evitar desplazamientos innecesarios, especialmente durante la oscuridad súbita y extremar la precaución durante la conducción y seguir las normas de seguridad vial.
De hecho, de cara a este acontecimiento, el Gobierno contará con un Plan especial de Seguridad y un Plan específico de Protección Civil para el eclipse solar, con especial atención a la gestión de emergencias, la prevención de incendios forestales, la seguridad ciudadana, la movilidad y la capacidad de respuesta de los servicios públicos ante una concentración excepcional de personas.
Por su parte, la Dirección General de Tráfico (DGT) prevé que el eclipse pueda generar entre 400.000 y 1,5 millones de desplazamientos adicionales hacia las zonas de totalidad y desplegará un dispositivo especial de vigilancia, ordenación e información en tiempo real para garantizar la movilidad y la seguridad vial. Por ello, recomienda planificar el viaje con antelación, consultar el estado de las carreteras antes de iniciar el desplazamiento y escalonar el regreso para reducir las retenciones que previsiblemente se producirán tras la fase de totalidad.
La secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, ha destacado la movilidad de personas, las posibles aglomeraciones y el riesgo de incendios como factores que convierten el eclipse en "un reto de seguridad logístico".
De acuerdo con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (CENEM) realizará el seguimiento de todas las emergencias que pudieran derivarse antes y después del evento. Además, se ha activado la Unidad de Valoración de Riesgos (UVR) desde el 6 de agosto, con especial atención a la predicción meteorológica y riesgos como incendios forestales.
Entre otras cosas, se ha desarrollado un visor interno con los puntos de observación proporcionados por las CCAA y se están evaluando diversos riesgos como los incendios forestales o evitar la saturación de redes en puntos de alta concentración, junto con operadores de telecomunicaciones.
Trío de Eclipses
En concreto, el conocido como Trío de Eclipses (2026-2027-2028) da comienzo con este eclipse solar que tendrá lugar este 12 de agosto.
El segundo, que se producirá el 2 de agosto de 2027, está considerado por la comunidad científica como el más largo del siglo XXI visible desde Europa, con hasta cinco minutos de oscuridad total en Ceuta.
El tercero, el 26 de enero de 2028, dibujará un anillo de fuego sobre la Península de suroeste a noreste.
El Consejo de Ministros aprobó el 29 de julio de 2025 la creación de la Comisión Interministerial para el Trío de Eclipses, presidida por el secretario de Estado de Ciencia, Juan Cruz Cigudosa, e integrada por trece ministerios. Es la primera vez en la historia de España que el Gobierno crea un organismo específico para gestionar un fenómeno astronómico.
El Gobierno, a través del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en colaboración con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), también ha puesto al servicio de la ciudadanía la web Trío de Eclipses, un portal que ofrece información útil para la ciudadanía, los medios de comunicación, la comunidad científica y los organismos colaboradores.



