La guerra de la petanca: los vecinos de Calafell, enfrentados por unas pistas junto a sus casas

El Ayuntamiento no tiene pensado trasladar las pistas a otro lugar

La guerra de la petanca: los vecinos de Calafell, enfrentados por unas pistas junto a sus casas Miia

Lo que comenzó como una solución municipal para mantener unas pistas de petanca se ha convertido en un conflicto vecinal en Calafell (Tarragona). En la zona de Mas Mel, un grupo de vecinos y los jugadores del Club de Petanca Mas Mel llevan años enfrentados por la ubicación de unas instalaciones situadas a pocos metros de un edificio de viviendas.

Las pistas no siempre estuvieron allí. Hace unos cuatro años, el Ayuntamiento de Calafell trasladó las instalaciones desde la playa hasta una zona pública situada junto a varios bloques de viviendas. La decisión se tomó después de que la erosión afectara al espacio que ocupaban anteriormente. El consistorio acondicionó el nuevo emplazamiento para que los jugadores pudieran continuar con su actividad, según explica el Diari de Tarragona.

Desde entonces, algunos residentes aseguran que la convivencia se ha deteriorado. El principal motivo de sus quejas es el ruido de las partidas, las conversaciones y las reuniones de los jugadores. También sostienen que las pistas están demasiado cerca de sus viviendas.

Los vecinos han llegado a colocar pancartas en los balcones del edificio para reclamar la retirada de las pistas y una solución por parte del Ayuntamiento. Según Antena 3, los residentes han recogido alrededor de 130 firmas para pedir un cambio de ubicación.

Los jugadores defienden su lugar de encuentro

Frente a las quejas, los aficionados a la petanca aseguran que las partidas se desarrollan con normalidad y que no pretenden molestar a los residentes. Muchos de los usuarios son personas mayores, para quienes las pistas se han convertido también en un lugar de encuentro y socialización.

 

 

Los jugadores recuerdan que se trata de unas instalaciones públicas que fueron colocadas allí por el propio Ayuntamiento y defienden su derecho a utilizarlas. El alcalde de Calafell, Ramon Ferré, también ha defendido la actividad, según informa el Diari de Tarragona.

El conflicto ha ido además más allá de las protestas por el ruido. Los jugadores denuncian que el espacio donde guardan las bolas y otros materiales ha sufrido presuntos actos de sabotaje. Según La Vanguardia, aseguran que se ha llegado a poner silicona en las cerraduras y que también han encontrado piedras y excrementos en las pistas.

Los vecinos niegan estar detrás de estos hechos y, según Antena 3, también denuncian comportamientos incívicos en las inmediaciones de sus viviendas.

Vecinos y jugadores piden una solución

Aunque las versiones de ambas partes son muy diferentes, el conflicto ha puesto el foco en el Ayuntamiento de Calafell, al que vecinos y jugadores reclaman una solución.

Los residentes quieren que se estudie un nuevo emplazamiento para las pistas, mientras que los jugadores defienden continuar utilizando un espacio municipal que se ha convertido en su punto habitual de reunión.

Por el momento, el consistorio no contempla retirar las instalaciones. Así, cuatro años después de su traslado, la petanca se ha convertido en el centro de una disputa vecinal que enfrenta el derecho al descanso de los residentes con el uso de un espacio público como lugar de ocio y socialización para un grupo de personas mayores.