Sociedad

Las tareas domésticas, una fuente oculta de contaminación del aire

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Foto: Universidad de Colorado Boulder

Viernes 22 de febrero de 2019

2 minutos

Cocinar y limpiar generan niveles significativos promedio de químicos dentro del hogar

Las tareas domésticas, una fuente oculta de contaminación del aire, según investigadores de la Universidad de Colorado Boulder.

Investigadores de la Universidad de Colorado Boulder, en Estados Unidos.Cocinar, han concluído que las actividades domésticas de rutina generan niveles significativos promedio de químicos volátiles y particulados dentro del hogar contaminantes, según investigadores de la Universidad de Colorado Boulder, en Estados Unidos.

Además, los productos químicos en el aire que se originan dentro de una casa no permanecen allí: los compuestos orgánicos volátiles (COV) de productos como el champú, el perfume y las soluciones de limpieza finalmente se escapan al exterior y contribuyen a la formación de partículas finas y ozono, lo que constituye una fuente aún mayor de contaminación atmosférica global del aire que los automóviles y camiones.

La relación previamente inexplorada entre los hogares y la calidad del aire centra el debate de la Reunión Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés) que se celebra en Washington, DC, Estados Unidos, donde investigadores del Instituto Cooperativo para la Investigación en Ciencias Ambientales de la Universidad de Colorado (CU, por sus siglas en inglés), en Boulder, Estados Unidos, y el Departamento de Ingeniería Mecánica de la universidad presentan sus hallazgos durante una mesa redonda.

"Las casas nunca han sido consideradas una fuente importante de contaminación del aire exterior y es el momento de comenzar a explorar eso", afirma la investigadora Marina Vance, profesora asistente de Ingeniería Mecánica en CU Boulder. "Queríamos saber: ¿cómo cambian las actividades básicas como cocinar y limpiar la química de una casa?".

En 2018, Vance co-dirigió la campaña de campo de HOMEChem en colaboración, que usó sensores y cámaras avanzados para monitorear la calidad del aire interior de una casa fabricada de 1.200 pies cuadrados (111 metros cuadrados) en el campus de la Universidad de Texas, en Austin. En el transcurso de un mes, Vance y sus colegas llevaron a cabo una variedad de actividades diarias del hogar, incluida la preparación de una cena de Acción de Gracias en pleno verano de Texas.

Los riesgos de hacer tostadas

Mientras que los resultados del experimento HOMEChem aún están pendientes, Vance apunta que es evidente que las casas necesitan estar bien ventiladas mientras se cocina y se limpia, porque incluso las tareas básicas como hervir agua sobre un fuego pueden contribuir a altos niveles de contaminantes del aire gaseosos y partículas en suspensión, con impactos negativos en la salud.

Para sorpresa de su equipo, las concentraciones en interiores medidas fueron lo suficientemente altas como para que sus instrumentos sensibles debieran recalibrarse casi de inmediato. "Incluso el simple hecho de hacer tostadas elevó los niveles de partículas mucho más alto de lo esperado -destaca Vance-. Tuvimos que ir ajustando muchos de los instrumentos".

Los expertos en interiores y exteriores están colaborando para pintar una imagen más completa de la calidad del aire, según Joost de Gouw, profesor visitante del Instituto de Cooperación de Investigación en Ciencias Medioambientales (CIRES) de la CU Boulder. El año pasado, Gouw y sus colegas publicaron los resultados en la revista Science, mostrando que las regulaciones sobre automóviles habían reducido las emisiones derivadas del transporte en las últimas décadas, mientras que la importancia relativa de los contaminantes químicos de los hogares solo había aumentado.

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