Ciberseguridad

Ciberseguridad en tu smartphone: cómo evitar un fraude y proteger tu dinero

Stefano Traverso

Foto: Bigstock

Viernes 27 de febrero de 2026

6 minutos

El móvil es la puerta de entrada para que los ciberdelincuentes accedan a tus cuentas bancarias

Ciberseguridad en tu smartphone: cómo evitar un fraude y proteger tu dinero
Stefano Traverso

Foto: Bigstock

Viernes 27 de febrero de 2026

6 minutos

En los últimos años, el smartphone se ha convertido en la pieza central de la vida digital de millones de ciudadanos. En él guardamos fotografías, documentos, conversaciones, contraseñas, datos personales, y cada vez más, el acceso directo a nuestra banca digital. Esta concentración de información ha convertido al móvil en una de las principales puertas de entrada para los ciberdelincuentes, que buscan aprovechar cualquier descuido o falta de protección para obtener datos o acceder a cuentas bancarias.

Los expertos señalan que muchos fraudes llegan a través de aplicaciones que utilizamos a diario: servicios de mensajería, redes sociales, plataformas de compras, notificaciones o llamadas telefónicas.

Estos canales resultan especialmente efectivos porque generan confianza y forman parte de nuestra rutina diaria. Esto convierte al smartphone en un objetivo fácil si no se aplican medidas de seguridad adecuadas.

Nuevos hábitos digitales que aumentan la exposición al riesgo

El avance del teletrabajo, la digitalización de trámites y el uso creciente de la banca móvil han ampliado la superficie de ataque. El smartphone funciona hoy como un pequeño ordenador de bolsillo, expuesto a riesgos similares a los de un equipo informático tradicional. Por ello, descargas impulsivas, uso de redes Wi-Fi abiertas, mensajes de texto, llamadas telefónicas o la instalación de aplicaciones maliciosas, se han convertido en vectores de ataque frecuentes.

Las entidades dedicadas a la ciberseguridad advierten que este nuevo escenario requiere más atención que nunca. Gestionar movimientos bancarios desde redes no seguras, acceder a información sensible en conexiones públicas, no tener los dispositivos correctamente protegidos o actualizados, confiar en mensajes inesperados o no hacer una correcta custodia de las contraseñas, por ejemplo, guardarlas en el bloc de notas, recordar automáticamente las contraseñas al acceder a las aplicaciones, tener una contraseña única para todo, son prácticas que pueden comprometer nuestros datos financieros. Mantener hábitos responsables es clave para proteger tanto la privacidad como el dinero.

Más protección, pero el riesgo sigue

Las consecuencias de un ataque digital van mucho más allá del susto inicial. El cibercrimen provoca pérdidas económicas significativas tanto para los ciudadanos como para las empresas, y el sector bancario es uno de los más afectados. Para responder a esta amenaza cada vez más creciente, las entidades financieras han intensificado sus inversiones en tecnologías avanzadas de protección, sistemas que refuerzan la autenticación del usuario y herramientas capaces de detectar comportamientos anómalos. El propósito es claro: fortalecer la seguridad y garantizar un entorno digital más robusto y confiable para los usuarios.

En un entorno donde los fraudes evolucionan constantemente, las entidades financieras continúan reforzando sus mecanismos de protección. Un ejemplo de ello es la implantación de la autenticación reforzada (SCA), que ha elevado de manera significativa el nivel de seguridad al exigir la verificación de identidad mediante doble factor tanto para acceder como para realizar pagos online. A la vez, resulta esencial poner en valor los esfuerzos que realizan las empresas para concienciar a sus clientes; compañías como CaixaBank proporcionan pautas y herramientas que permiten identificar y evitar posibles estafas. Todo ello se complementa con la necesidad de que los ciudadanos mantengan una actitud preventiva y cuenten con información fiable para protegerse ante amenazas cada vez más sofisticadas.

A ello se suma la sustitución progresiva de los SMS de un solo uso por la firma de operaciones directamente dentro de la aplicación bancaria mediante notificaciones push, lo que reduce riesgos vinculados al duplicado de la tarjeta SIM o engaños mediante el uso de mensajes de texto fraudulentos. Esta medida, ya ampliamente adoptada en España, mejora la seguridad al tiempo que facilita una experiencia más fluida para el usuario.

Otra mejora importante es el control de dispositivos vinculados. Muchas entidades permiten consultar qué móviles u ordenadores tienen acceso a la banca digital, desvincular aquellos que resulten desconocidos y requerir una re‑autenticación completa al registrar un nuevo dispositivo. Esto añade una barrera eficaz frente a accesos indebidos.

Además, la banca ha desarrollado sistemas de alertas en tiempo real que notifican al usuario cualquier movimiento inusual o intento de acceso no autorizado, facilitando que pueda reaccionar y contactar con la entidad bancaria ante cualquier situación anómala.

Pero a pesar de los esfuerzos tecnológicos, los expertos coinciden en algo: la primera línea de defensa sigue siendo el usuario.

Ciberseguridad en tu smartphone: cómo evitar un fraude y proteger tu dinero

Recomendaciones para proteger tu smartphone

Las entidades expertas, como CaixaBank, coinciden en que la primera línea de defensa está en el propio usuario. Muchas amenazas pueden evitarse aplicando medidas básicas de protección que cualquier persona puede seguir sin conocimientos técnicos.

1. Activar el bloqueo automático del dispositivo

Configurar un PIN, patrón o reconocimiento biométrico es esencial para evitar accesos no autorizados en caso de pérdida o robo. Este sencillo gesto ayuda a proteger el dispositivo de accesos por parte de terceras personas no autorizadas.

2. Mantener el móvil y las apps siempre actualizados

Actualizar el sistema operativo Android o iOS y las aplicaciones instaladas, permite corregir vulnerabilidades de seguridad que podrían ser explotadas por los ciberdelincuentes. Activar la instalación automática de actualizaciones ayuda a no pasar por alto ninguna mejora de seguridad.

3. Instalar antivirus o antimalware confiables

Dado que un móvil funciona como un ordenador, también necesita un software de seguridad que detecte amenazas y proteja los datos personales y financieros. Mantenerlo actualizado es fundamental.

4. Descargar aplicaciones solo de tiendas oficiales y revisar permisos

Aunque las tiendas oficiales son más seguras, no todas las apps son adecuadas. Es importante comprobar los permisos solicitados y valorar si son coherentes con la función de la aplicación. Pedir más permisos de los necesarios puede ser un indicio de riesgo.

5. Evitar operaciones bancarias desde redes WiFi públicas

Las redes públicas, tanto si precisan, como si no precisan de contraseña, pueden estar comprometidas, y los datos introducidos podrían ser interceptados. Para gestiones bancarias o compras online o tecleo de cualquier dato sensible, como por ejemplo el usuario y la contraseña, siempre es mejor usar datos móviles o una red segura.

6. Desconfiar de mensajes, llamadas o enlaces inesperados

La mayoría de los fraudes digitales buscan provocar una reacción impulsiva. Es aconsejable verificar siempre que cualquier comunicación es oficial y verídica, especialmente si solicita datos personales o bancarios. En caso de dudas, siempre debemos contactar a través de los canales oficiales.

En un entorno donde los fraudes digitales evolucionan rápidamente, es esencial que los ciudadanos mantengan una actitud preventiva y estén informados. Las entidades financieras ponen a disposición de los usuarios recursos útiles para reconocer riesgos, identificar señales de alarma y aplicar buenas prácticas ante posibles intentos de fraude. Como ejemplo, en la web corporativa de CaixaBank, es posible encontrar información clara sobre estafas habituales, recomendaciones de seguridad y guías para proteger la actividad bancaria digital en el día a día.

Si en algún momento se detecta un movimiento sospechoso o se sospecha haber sido víctima de un engaño, lo más importante es actuar con rapidez y contactar cuanto antes con la entidad bancaria. Por muy convincente que pueda parecer el mensaje, lo más importante es aplicar siempre el sentido común, nunca sucumbir a las urgencias y contactar por las vías oficiales y habituales para verificar si realmente es una comunicación legítima o no.

Sobre el autor:

Stefano Traverso

Stefano Traverso

Stefano Traverso es licenciado en Ciencias de la Comunicación en la USMP de Perú; con un máster en Marketing Digital & E-commerce en EAE Business School de Barcelona. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación en Perú, especializándose en deporte, cultura y turismo.

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