El gran enemigo de los radiadores: cómo limpiarlos para que calienten mejor

Una limpieza sencilla permite mejorar el rendimiento de la calefacción y mantener el aire más limpio

El gran enemigo de los radiadores: cómo limpiarlos para que calienten mejor Miia

Con la llegada del otoño y el descenso de las temperaturas, los hogares empiezan a prepararse para volver a encender la calefacción. Algunas de las tareas habituales en esta época son revisar la caldera y comprobar el estado de los radiadores.

Sin embargo, existe un elemento que suele pasar desapercibido después de varios meses sin utilizar la calefacción, que es el polvo y la suciedad que se acumula en el interior y exterior de los radiadores, ya que puede terminar liberándose por la habitación cuando estos comienzan a funcionar.

Además de afectar al rendimiento del aparato, las partículas de polvo pueden perjudicar la calidad del aire que respiras. Estas pueden irritar la garganta y las mucosas nasales y resultar especialmente molestas para las personas que son alérgicas a los ácaros, por lo que mantener los radiadores limpios puede ayudar también a reducir sus síntomas.

Una limpieza que mejora el rendimiento de la calefacción

El polvo acumulado también puede interferir en la eficiencia del sistema. Según indican los expertos, una capa de suciedad puede llegar a reducir hasta un 30% el rendimiento de la calefacción.

Por ello, se recomienda limpiar los radiadores al menos una o dos veces al año, preferiblemente antes de comenzar a utilizarlos durante los meses de invierno.

La limpieza no debe limitarse a las zonas exteriores que están a la vista. También es importante acceder a las ranuras y espacios interiores donde suele acumularse la suciedad. Para ello pueden utilizarse cepillos específicos para radiadores y una aspiradora en las zonas más estrechas.

Mantener estos elementos libres de polvo permite mejorar su funcionamiento y puede contribuir a reducir el gasto en calefacción, además de favorecer una mejor calidad del aire dentro de la vivienda.

El gran enemigo de los radiadores: cómo limpiarlos para que calienten mejor

Cómo limpiar los radiadores de forma sencilla

  • El método del secador

Una de las formas de eliminar el polvo acumulado en el interior sin necesidad de desmontar el radiador consiste en utilizar un secador y un paño húmedo.

Para hacerlo, basta con colocar una toalla mojada en el suelo, justo debajo del radiador, de manera que pueda recoger toda la suciedad que salga del aparato. Después, se introduce la boquilla del secador por la parte superior y se utiliza aire frío a máxima potencia.

La corriente de aire hará que el polvo salga por la parte inferior y quede atrapado en el paño, evitando que termine dispersándose por la habitación.

  • Un cepillo para las zonas más difíciles

Cuando las ranuras son estrechas o la suciedad se encuentra más adherida, puede recurrirse a un cepillo flexible y alargado con cerdas finas.

Una opción es cubrir la punta con una gamuza atrapapolvo o aplicar un poco de producto antiestático. Al deslizarlo por las ranuras, de arriba hacia abajo, permite retirar los restos de polvo y pelusas que no siempre pueden eliminarse con el aire.

  • Cómo limpiar la parte exterior

Para eliminar las manchas y los restos de suciedad de las superficies externas, el radiador debe estar completamente frío. Se puede preparar una mezcla de agua templada, unas gotas de jabón y un poco de vinagre blanco. Con una esponja bien escurrida se limpia toda la superficie, prestando especial atención a las zonas donde pueda haberse acumulado grasa o suciedad.

Además de ayudar a eliminar las manchas, el vinagre puede contribuir a conservar el aspecto y el brillo del esmalte blanco de los radiadores.