Miriam Gómez Sanz
Consumo
¿Apagar o bajar la calefacción? Esto es lo que debes hacer cuando no estás en casa para ahorrar
La OCU aclara dudas habituales del invierno y ofrece claves para ahorrar sin pasar frío
Cada invierno surge en muchos hogares la misma pregunta: cuando no hay nadie en casa o llega la hora de dormir, ¿conviene bajar la calefacción o apagarla por completo? Durante años ha circulado la idea de que apagarla sale más caro porque luego cuesta más recuperar el calor. Sin embargo, los análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) desmontan esta creencia.
Según la organización, reducir el termostato por la noche —por ejemplo, pasar de 21 a 16 grados durante varias horas— sí permite ahorrar energía. Pero el mayor ahorro se logra cuando la calefacción se apaga del todo en esos periodos.
La explicación es sencilla: aunque esté a baja temperatura, un sistema encendido sigue consumiendo energía para compensar las pérdidas de calor de la vivienda. En cambio, cuando se apaga completamente, el consumo se detiene.

El impacto en la factura
Los datos de la OCU son claros. En una vivienda con aislamiento medio, bajar la calefacción durante la noche puede suponer un ahorro cercano al 8 % del consumo. Apagarla por completo, en cambio, puede reducir el gasto hasta un 67 % frente a dejarla encendida toda la noche.
Eso sí, este ahorro tiene un efecto inmediato: la casa estará más fría al levantarse. Por eso, en hogares con personas mayores, niños pequeños o personas especialmente sensibles al frío, puede ser aconsejable programar el encendido a primera hora de la mañana o mantener una temperatura mínima que evite un ambiente excesivamente frío.
Ahorrar sin perder confort
Más allá de la decisión entre apagar o bajar la calefacción, la OCU propone varias medidas prácticas para mantener el equilibrio entre comodidad y consumo:
- Programar el termostato para que la calefacción funcione solo cuando realmente se necesita y se apague cuando la vivienda está vacía.
- Ajustar la temperatura a niveles razonables: alrededor de 20-21 grados durante el día y más baja por la noche. Cada grado de más puede incrementar la factura en torno a un 7 %.
- Mantener el sistema en buen estado, purgando radiadores y revisando la caldera, para asegurar un funcionamiento eficiente.
- Mejorar el aislamiento del hogar con soluciones sencillas como persianas, cortinas gruesas o alfombras, que ayudan a conservar el calor sin aumentar el consumo.


