Hipotecarse por primera vez a los 50: la nueva realidad que redefinirá la jubilación

Ana Bedia, en 'Más de uno Madrid', programa dirigido y presentado por Pepa Gea

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Hipotecarse por primera vez a los 50: la nueva realidad que redefinirá la jubilación

La vivienda se ha convertido, sin lugar a dudas, en la primera preocupación de los españoles y en el principal problema nacional. Se habla mucho de las dificultades de los jóvenes para acceder al mercado inmobiliario, pero esta crisis está provocando situaciones que no habíamos visto venir. Este martes, Ana Bedia, directora de 65YMÁS, en ‘Revolución sénior’la sección en la que semanalmente interviene en el programa 'Más de uno Madrid', en Onda Cero Madrid pone el foco en una tendencia al alza que dibuja un panorama muy incierto: hipotecarse por primera vez a los 50 años y enfrentarse a una jubilación endeudados.

Bedia explica en el programa que "ahora mismo, la edad media en España en la que las personas compran su primera vivienda roza ya los 42 años, un retraso de casi una década respecto a principios de siglo, y es más, en las zonas tensionadas ya está en los 50. Esto se debe a lo que podríamos llamar un "cóctel explosivo" de factores. Por un lado, el precio de la vivienda escala mes a mes; de hecho, solo en el primer trimestre de este año ha subido una media de casi el 15%. A esto súmale la precariedad laboral, la inflación en la cesta de la compra (y en todo) y que el euríbor ya anticipa subidas de tipos. Y hay otro factor clave: la banca ya no financia el 100% de la vivienda como hacía antes de la crisis de 2008, ahora exige aportar en torno a un 20% de entrada. Reunir ese ahorro previo cuesta muchísimo tiempo".

La directora de 65YMÁS informa que existen grandes diferencias territoriales muy marcadas por la presión inmobiliaria. "En regiones con precios más contenidos, como Murcia, Castilla-La Mancha o Extremadura, la edad media de compra se sitúa en torno a los 45. Sin embargo, en mercados tensionados como Baleares y Canarias, impulsados por los altos precios y el comprador internacional, la edad media está en los 50. En Madrid y Cataluña, por ejemplo, rondan ya los 47 años". Y destaca: "Por cada subida del 1% en el precio de la vivienda, la edad para pedir una hipoteca se retrasa unos tres meses".

Por otra parte, Bedia señala que a los jóvenes no les dan hipotecas por falta de ahorros, pero cuando alguien de 50 años, que ya tiene ahorros, va al banco se produce "una auténtica paradoja". Por un lado, los perfiles sénior son muy atractivos para las entidades financieras porque aportan estabilidad, trayectoria laboral e ingresos consolidados. Suelen tener un volumen de ahorros más elevado y requieren hipotecas de menor importe. Pero, por otro lado, la banca les impone restricciones adicionales y muchos más inconvenientes por su edad, ya que no quieren personas mayores endeudadas.

El principal condicionante es el plazo de amortización. La mayoría de los bancos exigen que la hipoteca quede totalmente pagada cuando el cliente cumpla los 70 o 75 años. Por lo tanto, si te hipotecas a los 50, el banco no te va a dar un préstamo a 30 o 40 años; te dará un máximo de 20. Y claro, al reducirse el plazo, la cuota mensual que va a pagar ese sénior se encarece muchísimo.

Ante este panorama, Bedia destaca que "vamos hacia un futuro en el que los jubilados ya no tendrán su casa pagada como ocurre de manera habitual ahora. Seguirán endeudados con el banco y teniendo que hacer frente a esas cuotas con sus pensiones".

El hecho de tener que pagar la hipoteca con la pensión de jubilación supondrá un cambio drástico en la situación financiera de los futuros pensionistas, afectándoles en muchos aspectos, pero básicamente en la pérdida de la tranquilidad financiera en el retiro. Ahora la mayoría de los pensionistas disfrutan de su jubilación tranquilos sin cargas inmobiliarias y estos futuros jubilados hipotecados se verán endeudados con el banco y agobiados porque tendrán que hacer frente a sus préstamos dependiendo de unas pensiones que serán menores a los ingresos que percibían durante su etapa laboral. 

En definitiva, "todo esto dibuja un panorama incierto que impactará profundamente en los proyectos vitales de estas personas", concluye.

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