Vigilantes de seguridad y jubilación anticipada
La clasificación de la seguridad privada como profesión de riesgo es una necesidad urgente basada en la realidad operativa de sus funciones. A continuación, presento los puntos clave para fundamentar esta petición formal:
Justificación de riesgo laboral
Exposición a la violencia: los vigilantes enfrentan agresiones físicas, robos a mano armada y conflictos sociales, siendo a menudo la primera línea de respuesta ante el delito.
Funciones de auxilio: colaboran estrechamente con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, asumiendo peligros similares en la protección de infraestructuras críticas y espacios públicos.
Penosidad y turnicidad: el trabajo nocturno y las jornadas extensas generan un desgaste psicofísico que aumenta la vulnerabilidad ante incidentes críticos.
Mortalidad y lesiones: las estadísticas muestran un incremento constante en las bajas laborales derivadas de intervenciones directas y actos de servicio.
Beneficios de la calificación
Coeficientes reductores: permitiría el acceso a una jubilación anticipada digna debido al desgaste físico y mental.
Protección jurídica: reforzaría la cobertura legal y las indemnizaciones en caso de incapacidad derivada del servicio.
Reconocimiento social: dignifica el sector y profesionaliza una labor esencial para la convivencia ciudadana.
Conclusión
No es una cuestión de estatus, sino de seguridad y justicia social. Un vigilante que arriesga su integridad cada día merece el respaldo legal de una profesión de riesgo.
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