El plan del Gobierno para el relevo generacional en el campo no da frutos: 9 meses sin soluciones
La mayoría de las 17.000 fincas anunciadas por Sánchez tienen menos de una hectárea
El campo envejece y no parece que una nueva generación quiera coger las riendas para un sector que resulta fundamental. La edad media de los agricultores y ganaderos en España, ahora mismo, está en 61,4 años. Más del 40% de los jefes de explotación actuales tienen más de 65 años. Ya en los últimos diez años se han perdido más de 100.000 puestos de trabajo en el sector. En los próximos años, será necesario que entren unos 200.000 nuevos profesionales en el sector para suplir la jubilación de los agricultores y ganaderos. Pero a los jóvenes no les resulta atractivo apostar por el campo.
A principios de año, el Gobierno anunciaba la puesta en marcha de un paquete de medidas para impulsar el reto del relevo generacional en la agricultura y la ganadería española, que el propio presidente del Gobierno calificó de “urgente”. Nueve meses después de aquel anuncio, apenas hay nada sobre la mesa. Bueno, sí, hay un montón de fincas del Estado de poco tamaño y escaso valor, que no hacen sino poner de relieve que el problema del relevo generacional en el campo está bien diagnosticado, pero mal abordado. Y que las soluciones no son sencillas.
El Gobierno anuncia medidas concretas
El Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas ha reconocido en numerosas ocasiones que“el relevo generacional es uno de los principales retos del sector agroalimentario español y europeo, y también una prioridad para el Gobierno”.
De hecho, Pedro Sánchez anunció en enero medidas concretas: ”El Gobierno va a apoyar decididamente a los jóvenes que quieran elegir este camino, dándoles todas las facilidades y las posibilidades para que apliquen su talento y para que emprendan. Llevar a los jóvenes a este sector, nos sale a cuenta como país, porque son el presente y el futuro de nuestro campo", dijo en enero el presidente del Gobierno, cuando anunció un paquete de medidas para impulsa el relevo generacional en el campo.
En concreto, anunció la movilización de tierras agrarias propiedad del Estado, que ha cifrado en cerca de 17.000 fincas rústicas, para ponerlas a disposición de los jóvenes a través de una nueva plataforma 'Tierra Joven’, de información y movilización de tierras agrarias.

La realidad de las 17.000 fincas del Estado
“El 14 de enero de 2026 el presidente del Gobierno anuncia que el patrimonio del Estado es propietario de unas 17.000 fincas rústicas, que las van a analizar y en su caso poner a disposición de jovenes, mujeres y nuevos agricultores. Son fundamentales sus palabras, porque dijo ‘analizar’ y ‘en su caso’” explica a 65YMÁS Regino Coca, fundador y CEO de Cocampo.
Esta plataforma digital para dinamizar la economía rural acaba de publicar el estudio ‘Las 17.000 fincas del Estado. Radiografía del patrimonio rústico anunciado para favorecer el relevo generacional’, en el que ha detectado que de todas estas fincas, el 76,4% tiene menos de una hectárea y solo 176 alcanzan las 10 hectáreas.
“La mitad de estas fincas no llegan ni a media hectárea de superficie”, explica Regino Coca. “El propio Ministerio de Agricultura sitúa la dimensión media de una explotación en España en 30 hectáreas, entre 25 y 30”, señala. “Por economías de escala, para que las explotaciones sean rentables deben tener tamaño”.
Pero el tamaño no es el único problema detectado. “Además hay bastante concentración por provincias. De modo que no es una medida idónea para favorecer el relevo generacional a nivel nacional”.
Y aún hay más. La información pública no permite determinar de forma homogénea cuántas propiedades son agrícolas, forestales, pastos o terrenos improductivos, ni cuáles disponen de regadío efectivo, derechos de agua, suelos adecuados o condiciones suficientes para su explotación. Pero, “por los términos municipales donde están ubicadas, muchas ni siquiera serán parcelas agrícolas, son superficies forestales”, detalla Coca.
“Hemos analizado también las subastas de suelo rústico del patrimonio del Estado desde 2012 hast ahora, y parece que son las mismas fincas, que no se venden. Y hablamos de fincas con precios que no llegan ni a los 1.000 euros”, señala el CEO de Cocampo. “Son parcelas que si se añaden a otras existentes, podrían tener sentido, pero individualmente, para nuevos agricultores… no es lo que el mercado necesita”.

Sin relevo generacional
Dos tercios de los trabajadores del campo superan los 55 años. La edad media de los agricultores y ganaderos en España, ahora mismo, está en 61,4 años. Más del 40% de los jefes de explotación actuales tienen más de 65 años. Solo el 8,8% de los titulares destinatarios de las ayudas directas de la Política Agraria Común, la PAC, tienen menos de 40 años, mientras que los que tienen más de 65 años suponen el 39%, tal y como recuerdan Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, tras analizar los datos publicados por el Fondo Español de Garantía Agraria.
“El relevo generacional es el gran drama que hay en el campo” asegura Regino Coca. “Nuestra profesión sigue sin enamorar a los jóvenes y tenemos que conseguirlo porque si no, tendremos un problema", señala el coordinador estatal de Unión de Uniones, Luis Cortés. “Por ahora, las medidas para fomentar la incorporación de jóvenes no están teniendo un gran impacto”, lamenta.
El problema "no es convencer a los jóvenes de que el campo tiene futuro, sino conseguir que puedan ganarse la vida en él”, dice desde la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores, Uatae, su secretaria general, María José Landaburu.
Rentabilidad, la clave del relevo generacional
“Lo principal y lo primero que hay que abordar es que las explotaciones agrícolas y ganaderas sean rentables. Tenemos que hacer atractivo este sector, porque si no es rentable, ni jovenes ni mayores, nadie quiere ir a una actividad que no es rentable”, asegura a 65TMÁS el director general de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Comunidad de Madrid, Ángel de Oteo.
“Tenemos que decir a los jóvenes es que se queden, que hay futuro en el sector, que hay trabajo y que hay una posibilidad importante de mejora, de investigación, de digitalización, para que trabajar en el campo sea atractivo para ellos. El antiguo azadón y el arado, que levantaban mucho polvo, han pasado”, añade de Oteo.
“Tenemos que buscar la rentabilidad”, coincide el presidente de Asaja Madrid, Francisco José García Navarrete, también presidente de la Cámara Agraria de Madrid. “La agricultura y la ganadería tienen también el problema de que aquí no hay un horario, este trabajo no es de lunes a viernes y me olvido, y ese es un factor también por el que muchos huyen de esto. Pero es cierto que la clave es la rentabilidad para que muchas explotaciones continúen… pero claro, ahora mismo, a cualquiera que le digas se sume a una explotación de cereal, por ejemplo, es una invitación al fracaso”.
Para lograr el relevo "primero tenemos que conseguir que la actividad que recibe sea económicamente viable”, coincide María José Landáburu.
“Tenemos que buscar una solución rentable para atraer el talento al campo, de lo contrario, al final, vamos a perder nuestra soberanía alimentaria”, concluye Francisco José García Navarrete.
“La grave crisis de rentabilidad que arrastra nuestro campo tiene una consecuencia inevitable: los agricultores mayores aguantan todo lo que pueden, incluso recurriendo a su exigua pensión de jubilación, para mantener cuidados los campos porque les guardan un gran valor sentimental y, sobre todo, porque los hijos y nietos huyen de un negocio de dudosa viabilidad económica.”, señala Cristóbal Aguado, de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja).
Vinculación afectiva
Muchos de los jóvenes que buscan en el campo su salida profesional, lo hacen más por una vinculación afectiva que por rentabilidad. “Muchos de los jóvenes que se incorporan y dan continuidad a una explotación lo hacen más que por lo económico, por el romanticismo que han vivido. Porque es la explotación de sus abuelos, sus padres, y forma parte de sus recuerdos de pequeños… pero no por lo económico”, señala el presidente de Asaja Madrid. “Del 70% de nuevas explotaciones que se generan, tienen una vinculación afectiva, porque la explotación original esta de un padre, un abuelo, u otro familiar, o porque está ubicada en el pueblo donde se ha crecido. Es una actividad con mucho arraigo”, coincide Angel de Oteo.

Acceso a la tierra, primera barrera
El acceso a la tierra se perfila como la barrera más importante para que los jóvenes agricultores se incorporen al sector agrario. Solo un 5% de la tierra en España está gestionada por menores de 35 años, según datos del Ministerio de Agricultura, que además identifica como principales obstáculos para acceder al terreno “la baja movilidad y disponibilidad de tierras, el alto precio de compra y alquiler, la desconfianza de los propietarios ante un comprador o arrendatario desconocido, el valor afectivo de las tierras, la fiscalidad, el efecto de un sistema de ayudas PAC vinculado a la tierra y patrimonializado, así como el desconocimiento de cuáles son las tierras disponibles.
Fuertes inversiones y financiación, un gran freno
Además del acceso a la tierra, Uatae ha identificado el coste de la maquinaria, la financiación inicial e incertidumbre sobre la rentabilidad, como las principales barreras para quienes quieren incorporarse al sector.
“Hoy en día, que son necesarias unas inversiones muy fuertes, a las explotaciones pequeñas, no les dan las cifras. Es fundamental ganar tamaño”, apunta el CEO de Cocampo, Regino Coca.
“Date cuenta que nuestra mayor herramienta es un tractor, yun tractor hoy, por muy normal que sea se va a entre 150 y 200.000 euros, y no te hablo de un gran tractor, uno pequeño y norrmalito para empezar”, señala el presidente de Asaja Madrid. “La inversión inicial enorme que exige empezar y la falta de garantía sobre si el precio recibido cubrirá adecuadamente los costes de trabajo complican el relevo generacional en el ámbito rural” coincide María José Landáburu.

Más herencias que compraventas: un problema
“El número de herencias supera el número de transmisiones por compraventa, esto da idea del envejecimiento de ls propietarios de fincas” explica a 65YMÁS Regino Coca. Además del envejecimiento, también supone otro problema.
“Cuando hay una compraventa, pues probablemente detrás sí que hay una intención de hacer algo con esa tierra. Ya sea para una explotación o para otro fin. Pero el que compra una tierra la compra para algo”. Esto no ocurre cuando se hereda una tierra.
“Las herencias suponen, además, que la tierra se divide. Y si estamos hablando de que los agricultores y ganadero lo que necesitan es dimensión, las economías de escala ahora exigen tamaño para ser rentables… las herencias lo que provocan es fragmentación de la tierra. Y Si no la van a explotar, esos herederos tampoco tienen ningún incentivo para regularizar la situación en el registro y en el catastro. “Esto acaba derivando en abandono de tierras, que además generan otros problemas… lamentablemente o estamos viendo en verano con los incendios forestales”.
Soluciones
También Europa tiene bien identificado el problema. “Sin jóvenes agricultores, Europa corre el riesgo de perder su capacidad para garantizar un suministro estable de alimentos y mantener la prosperidad en las comunidades rurales”, asegura la Comisión en su web. Y se han marcado como objetivo duplicar la proporción de agricultores jóvenes y nuevos de aquí a 2040.
La pregunta es, ¿cómo? Las organizaciones agrarias señalan que las políticas de incorporación de jóvenes "deben ir más allá" de las ayudas iniciales y acompañar los primeros años de actividad, cuando las explotaciones son más vulnerables. Y facilitar el acceso a financiación, reforzar el asesoramiento y favorecer la transmisión de explotaciones que, siendo viables, corren el riesgo de desaparecer cuando sus titulares se jubilen.
El CEO de Cocampo señala otro punto importante en el capítulo de soluciones: “Lo que para nosotros sería una medida que impulsaría el relevo generacional es actualizar el registro de la propiedad para el uso del suelo rústico, y favorecer la coordinación entre el registro y el catastro”, explica. “Cuando vamos al registro de la propiedad, en el suelo urbano la titularidad está muy clara y ordenada, pero en el caso del suelo rústico no es así, hay mucha tierra que sigue estando a nombre de abuelos, bisabuelos, y eso es un problema para vender las tierras”.
El Grupo de Jóvenes de Cooperativas Agroalimentarias demanda medidas que acompañen a los agricultores y ganaderos más allá de sus primeros años de actividad. Reforzar el acompañamiento técnico, formativo, financiero y jurídico para quienes deciden emprender en el sector agrario. "Hace falta construir proyectos de vida viables en el medio rural”, dice su presidente, Oscar de Íscar.
