La DGT cambia los semáforos y elimina el ámbar intermitente en algunos cruces
Los ayuntamientos deberán adaptar determinados pasos para evitar confusiones entre coches y peatones
La normativa de tráfico ha incorporado desde este 1 de octubre varios cambios dirigidos a mejorar la seguridad de los usuarios más vulnerables de la vía, como peatones, ciclistas y usuarios de vehículos de movilidad personal (VMP). Entre las novedades incluidas en el Reglamento General de Circulación se destaca un cambio en el funcionamiento de algunos semáforos.
Este cambio afecta a los pasos de peatones regulados mediante semáforos en los que hasta ahora podía coincidir la luz ámbar intermitente para los vehículos con el verde fijo para los peatones. Con esta nueva regulación se busca evitar esta situación y hacer más claras las indicaciones para conductores y peatones.
¿Qué cambia en los semáforos?
La modificación está recogida en el Real Decreto 518/2026, de 24 de junio, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). La norma indica que, cuando se emplee una luz ámbar intermitente para los vehículos, esta deberá estar precedida por una luz roja fija.
De esta manera, se modifica la forma del funcionamiento de ciertos semáforos para impedir que los conductores reciban al mismo tiempo una señal que les permite continuar la marcha mientras los peatones disponen de la luz verde para cruzar.

El ámbar intermitente no desaparece por completo
La nueva regulación no supone la desaparición de todos los semáforos con luz ámbar intermitente. El cambio se aplica únicamente a determinados cruces con pasos de peatones regulados mediante semáforos en los que se podía producir la coincidencia entre ambas señales.
Por dicho motivo, no todos los semáforos tendrán que adoptar la misma secuencia ni dejarán necesariamente de utilizar la luz ámbar intermitente. La modificación busca eliminar aquellos escenarios en los que las indicaciones para conductores y peatones podían resultar contradictorias.
Los ayuntamientos deben adaptar los semáforos
Con la entrada en vigor de la nueva normativa, los ayuntamientos deberán adaptar el funcionamiento de los semáforos afectados. Para ello tendrán que modificar la programación de aquellos semáforos que no se ajusten a la nueva regulación.
La aplicación de esta norma podrá variar de una ciudad a otra, ya que las administraciones locales cuentan con margen para determinar cómo adaptar sus sistemas semafóricos a las nuevas reglas.
El cambio forma parte de la actualización del Reglamento General de Circulación aprobada este año y que busca reforzar la protección de los colectivos considerados más vulnerables en las vías urbanas.

