Los peligros invisibles de la playa para tu coche

El salitre costero y la arena de la playa actúan como agentes corrosivos

Los peligros invisibles de la playa para tu coche Miia

Para muchos, las vacaciones perfectas incluyen playa, sol y brisa marina. Sin embargo, lo que para nosotros es un bálsamo relajante, para nuestro coche puede no serlo tanto. Norauto, líder europeo en equipamiento y mantenimiento multimarca del automóvil, advierte de que el clima de las zonas de costa puede acelerar el deterioro del vehículo de forma drástica si no se toman las medidas adecuadas, especialmente si el automóvil está estacionado cerca de la playa en verano. 

"Muchos conductores vuelven de la costa preocupados por haber lavado poco el coche, pero el verdadero problema no es estético, es mecánico", advierte Manuel Magro, formador de Mecánica y Diagnosis en Norauto. "La combinación de la humedad marina, la sal y la arena fina puede ser especialmente perjudicial. Actúa como una lija invisible que ataca desde la pintura hasta los componentes más sensibles del motor", añade.

Para evitar averías costosas y mantener el valor del coche, el experto de Norauto detalla cómo afectan estos elementos y qué podemos hacer para combatirlos: 

1.El "efecto lija" de la arena y el salitre 

La brisa marina transporta humedad cargada de sal (salitre), que tiene un alto poder corrosivo. Si a esto le sumamos la arena de la playa que se levanta con el viento, tenemos una mezcla que se adhiere a los bajos del coche, los pasos de rueda y los frenos.

El riesgo: puede oxidar piezas metálicas expuestas y arañar la pintura o las ópticas de los faros si intentamos limpiarlo en seco. Además, la arena puede introducirse en las pastillas de freno, provocando ruidos molestos y un desgaste prematuro. 

2. Filtros obstruidos: el coche "no respira" 

La arena de la playa es extremadamente fina y se suspende en el aire con facilidad.

El riesgo: el filtro del aire del motor y el filtro del habitáculo (el del aire acondicionado) actúan como un escudo. En zonas costeras, estos filtros se saturan mucho más rápido. Un filtro de aire colapsado hace que el motor consuma más combustible y pierda potencia; un filtro de habitáculo sucio reduce el caudal del aire acondicionado y genera malos olores.

3. El solazo: un horno para el interior y los neumáticos 

Aparcar el coche a pleno sol en el aparcamiento de la playa no solo es incómodo al volver; es dañino. El interior del vehículo puede superar los 60°C en las horas centrales del día.

El riesgo: los rayos UV agrietan los plásticos del salpicadero, desgastan la tapicería y pueden llegar a dañar las pantallas táctiles y los componentes electrónicos. En el exterior, el sol reseca la goma de los limpiaparabrisas (dejándolos inservibles para el otoño) y acelera el envejecimiento de los neumáticos.

"Un error muy común es llegar de la playa y pasar un paño para quitar el polvo o la arena del capó. Al hacerlo, estamos rayando la capa de barniz de la pintura", explica el mecánico de Norauto. "El mejor aliado del coche en verano es una manguera a presión y un buen lavado de bajos", puntúa.

 

mecanico taller coche

La receta del mecánico: 4 rutinas obligatorias en la playa

Para proteger el coche durante las semanas de costa, desde los talleres de Norauto recomiendan adoptar estos hábitos sencillos:

  • Agua a presión todas las semanas: no esperar a volver de las vacaciones. Darle un baño de agua dulce al coche (insistiendo en los bajos y las llantas) cada semana para retirar el salitre antes de que empiece a corroer.

  • Usar siempre parasol: colocar un parasol reflectante en el parabrisas delantero (y si es posible, cortinillas en las ventanas traseras) reduce la temperatura interior hasta en 15°C y protege los materiales del habitáculo.

  • Sacudir antes de entrar: poner alfombrillas de goma si es posible y acostumbrar a los pasajeros a sacudirse la arena de los pies y la ropa antes de subir. Aspirar el interior con frecuencia: la arena acumulada en la moqueta termina flotando en el ambiente y llegando a los filtros.

  • Evitar aparcar en primera línea de playa: aunque sea más cómodo, dejar el coche de cara al mar lo expone directamente al azote del salitre. Buscar zonas resguardadas o calles interiores.