Lorena Iglesias dirige 'Millenial Mal', una serie que reivindica las diferentes formas de envejecer
La directora y protagonista también quiere poner en valor las relaciones intergeneracionales
La actriz Lorena Iglesias, que dirige, guioniza y protagoniza la serie Millenial Mal, ha afirmado que la inspiración nace de observar y relacionarse con la generación Z, y ha lamentado el miedo de muchos jóvenes a la vergüenza ajena: "Antes había más maneras de ser distinta".
En una entrevista con Europa Press, ha explicado que es una comedia intergeneracional sobre reinventarse, "tierna, optimista, divertida y fresca", y ha reivindicado escucharse entre personas de distintas edades.
La serie, que podrá verse desde el 30 de junio en Filmin, narra la historia de Judith, una bibliotecaria en paro que debe volver a la universidad fingiendo que tiene menos de 30 años y no 42, para cobrar una beca que se le otorga por error.
Una juventud "cercenada"
Iglesias ha dicho que la protagonista tiene la oportunidad de recuperar una juventud "cercenada por el patriarcado" ya que en los 90 y principios de los 2000 persistía mucha desigualdad de género.
"Es una percepción subjetiva pero que he hablado con muchas mujeres de mi generación. Nos infravaloraban intelectualmente, no éramos graciosas, nuestros chistes caían en saco roto, se nos robaban las ideas y a veces se las quedaban ellos, y había muchos problemas de consentimiento sexual en ámbitos de ocio", describe.
Considera que esto pasa menos entre la generación Z: "No puedes comparar un tío de 20 años con un tío de 45. Casi no parecen de la misma especie".
"De ahí nace la idea central de la serie. Veía a estas personas de la generación Z en redes sociales, aunque sé que puede ser una imagen idealizada, pero los veía bailando, relacionándose de una manera sana con su cuerpo, y me daba envidia", relata.
Guion y personajes
Iglesias quiere mantenerse actualizada y rodearse de gente de todas las edades: explica que tuvo que estar actualizando el vocabulario de los capítulos contínuamente, pero tuvo que parar "porque, si no, era infinito".
Para crear a Judith se inspiró en un personaje que hacía ella en su show de comedia semanal, mientras que las chicas jóvenes parten de sus amigas jóvenes, y algunos de los personajes masculinos, de los heterosexuales de su entorno "que no consiguen deconstruirse del todo aunque crean que sí".
Naturalismo y comedia universitaria
Millenial Mal oscila entre el naturalismo, la comedia universitaria y la comedia de chicas: "Recursos como el 'makeover' vienen de esos géneros. Antes eran superdenostados por ser femeninos, como si fuesen géneros menores y como si eso fuese intrínsecamente malo. Yo creo que eran comedias muy pensadas, muy bien escritas".
Cita como referencia Mean Girls (Chicas Malas), que considera una comedia "brillantemente escrita" porque no subestima al espectador, sino que confía en sus capacidades para entender las convenciones del propio género y permite hablar de forma desenfadada de temas complejos.
Sobre el rodaje, destaca que fue divertido pero rápido, que hubo una gran presencia femenina en el 'set', y que cuenta en el reparto con la humorista Isa Calderón, que debuta como actriz, así como con apariciones de los raperos Ben Yart y Flakofonki.
El 'cringe' y la brecha generacional

Una de las diferencias generacionales que ha observado Iglesias es el miedo al 'cringe', que detecta entre los más jóvenes pero no entre los 'millenials': "Creo que nos daba menos vergüenza hacer las cosas por miedo a que alguien lo viera y a quedar en ridículo".
Eso podría explicar, según la directora, por qué cada vez se tiende más a un estándar más uniforme, incluso en el mundo de los actores, y por qué están desapareciendo las tribus urbanas.
La actriz lamenta que haya un aislamiento generacional; insiste en la importancia "compartir experiencias y referentes", y reivindica que hay muchas maneras distintas de envejecer y de ser joven.
