La playa de Asturias en la que puedes pisar huellas de dinosaurios

Desde su mirador se puede ver el pueblo de Colunga y, al fondo, una playa jurásica

La playa de Asturias en la que puedes pisar huellas de dinosaurios / Fuente: Colunga Miia

La costa española está conformada por un gran número de playas que destacan por el encanto de sus alrededores, de su agua cristalina o por sus acantilados. Otras, como la playa de la Griega, en el concejo asturiano de Colunga, son famosas por la presencia de vestigios arqueológicos de gran importancia. 

Desde el mirador de San Roque, la belleza del Cantábrico puede observarse en todo su esplendor, desde las casas escalonadas que bajan hacia el puerto hasta la cresta pétrea de la sierra del Sueve. Bajo ella, se forma un triángulo de arena dorada que conforma un tramo del litoral asturiano conocido como la Costa de los Dinosaurios.

Esta Playa de La Griega, compuesta por 820 metros de arena fina y dorada, es famosa por componer uno de los espacios más importantes del Jurásico europeo, dejando ver sobre su espacio huellas de dinosaurios. 

La playa del Jurásico

El río Libardón consigue dibujar un pequeño meandro antes de conseguir fundirse con el mar Cantábrico en la playa de La Griega. Entre las playas de Colunga, La Griega no es una más, sino que compone un espacio único para los amantes de la arqueología. Colunga es un concejo con encanto por sus iglesias, como la de Santiago, sus sidrerias y sus pueblos marineros, como Lastres.

En el extremo oriental de esta playa, se encuentra el rastro de un evento que ocurrió hace 150 millones de años, cuando un dinosaurio saurópodo caminó por el entorno y dejó marcadas cuatro huellas de pies y dos de manos. Por las dimensiones de las huellas (hasta 1,30 metros de diámetro), están consideradas una de la mayores del mundo para el periodo Jurásico. Además de estas enormes huellas, otras marcas más pequeñas, llamadas icnitas, evidencian el paso de un estegosaurio.

 

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Fuente: Colunga. Asturias
 

Geológicamente, las huellas se corresponden con la etapa del Jurásico Superior, un momento en el que la geografía asturiana era completamente diferente a la actual. Por aquel entonces, la zona que hoy pertenece al concejo de Colunga era una zona pantanosa, tejida de deltas y lagunas costeras de agua dulce, hábitat de los dinosaurios.

En este ambiente, los saurópodos hundían sus patas en el fango buscando alimentos, creando piscinas de barro que se convirtieron roca, cobijando la huella, por lo que al erosionar el acantilado han salido a la luz.

Un entorno y archivo prehistórico

 Para acceder a la playa y disfrutar del tesoro arqueológico, el puente de madera que cruza el río Libardón permite un espacio único para contemplar La Griega.

Enfrente, se puede observar un cartel que indica el camino hacia las huellas con el dibujo de dos saurópodos de cuello y cola largos caminando a cuatro patas y, en primer plano, un carnívoro bípedo con cara de pocos amigos. Este último es el responsable de las huellas de tres dedos encontrados en el entorno.

Al fondo de la playa se puede ver como nace un sendero de unos 600 metros que avanza por la ladera, de manera paralela al mar. Al llegar allí, el estrato calizo se inclina hacia el agua y, allí, se encuentran las huellas del saurópodo, enormes y de borde abultado, produciendo cierto vértigo. A su lado podemos observar el paso del estegosaurio y, unos centímetros más abajo, las pisadas tridáctilas de los carnívoros.

Para poder ampliar la visita y completar un día de turismo jurásico, se puede visitar el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), donde encontraremos una silueta de huella tridáctila gigantesca en la rasa de San Telmo, entre Colunga y Lastres. 

Dentro del museo se puede encontrar también "una de las mejores colecciones de huellas de dinosaurios del mundo", como afirman desde la propia institución. Para finalizar el recorrido, fuera, en los jardines de acceso libre, se exhibien un Tyrannosaurus y un Diplodocus a tamaño real.