El futuro de las residencias en España: pronóstico basado en la demanda y en las alternativas

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Introducción - La realidad actual de las residencias generalistas. Criterios de admisión y casuística atendida

En España se está produciendo un cambio drástico en la realidad asistencial de las residencias, una realidad que obligará a replantearse las estrategias de futuro para ese sector.

El criterio de admisión general es solo ser mayor de 65 años, pero la casuística que vemos acumulada en los centros generalistas de nuestro país tiene una edad media de 85 años, y de todas las personas que viven en ellas estimo que el 67% son personas que viven con demencia, en diferentes etapas de ese proceso, y digo estimo porque ese porcentaje es el que me da el análisis de una muestra de centros de más de 900 centros, de los que tengo datos.

Llevo más de 20 años ahondando en esa casuística de personas que viven con demencia en las residencias, con un enfoque de promoción de medidas de prevención cuaternaria, lo que me ha permitido conocer que cerca de un 90% de esas demencias están relacionadas con la enfermedad de Alzheimer.

Cuando hace 14 años hice un análisis de la casuística de las residencias que me aportaban datos, la proporción de personas con demencia en aquella muestra de centros, muy semejante a la que manejo actualmente, era de 40%. A partir de los datos actuales yo planteo la hipótesis de que existe una tendencia al alza en el número de personas que viven con demencia en las residencias, sobre la base de lo cual cabe sospechar que en los próximos años esos centros van a ser lugares para vivir con demencia, se hayan adaptado o no para ello.

Excepciones - Residencias para las que no se puede hacer este pronóstico

Las residencias que seleccionan quienes ingresan en ellas, de entre la demanda que tienen, residencias que existen en España, pueden albergar a una proporción diferente de personas con demencia. Otras veces la selección se produce de forma natural, por la zona donde se encuentra la residencia, como es el caso del ámbito rural, con una demanda diferente al ámbito urbano.

Del pronóstico que hago, hay que descartar los centros que pueden y hacen una selección, y también quedan descartados los centros monográficos, como algunos que existen en España que son solo, por ejemplo, para personas con demencia.

El pronóstico que se establece en este artículo solo es aplicable a todas las residencias que responden a la demanda sin más filtro que ser mayor de 65 años, ya sea porque esa es su política, porque se les impone por ley o convenios, o porque responden a demanda filtrada por administraciones públicas.

Breve referencia a las llamadas “alternativas” a las residencias

Existe un fuerte movimiento de promoción-expansión de alternativas asistenciales para personas mayores dependientes, lo que en pura lógica condicionará la demanda de atención en residencias.

Todo hace pensar que las residencias se reservarán para una selección de personas mayores con una problemática especial incompatible con vivir o estar en esos lugares alternativos, como es el caso de las personas mayores con demencia avanzada y elevada prevalencia de SPCD. Precisamente, las limitaciones de esas denominadas alternativas son, la complejidad clínica, y la intensidad de los cuidados necesarios, además de aspectos de seguridad y la necesidad de instalaciones especiales.

Valga como ejemplo de esas limitaciones la experiencia obtenida del proyecto Vivir mejor en casa, que se planteó en España, en busca de evitar llegar a tener que vivir en una residencia, e incluso por promover la salida de ellas con destino a casa. Se aprendió muchas cosas de que aquella experiencia, pero yo aprendí sobre todo que las personas con demencia avanzada y elevada prevalencia de SPCD no pudieron regresar a casa en ningún caso, ya que sus cuidados no eran posibles en un contexto doméstico.

Son múltiples las problemáticas que pueden presentar personas mayores, pero también son muchas las que pueden ser manejadas en el domicilio o en frentes diferentes de una residencia. Como ya he dicho, no es el caso de muchas formas de demencia complejas, con componentes conductuales, que hacen imposible la vida segura, digna, y de calidad, en esos frentes alternativos.

Bases y plazos para que se cumpla el pronóstico

Si en cada lustro que pase la proporción de personas viviendo con demencia en las residencias aumenta un 12%, en 10 años las residencias que ahora tienen a un 70% o más de sus residentes viviendo con demencia serán centros de demencias, se hayan adecuado o no para ello.

Ya las proporciones actuales hacen que surja preocupación por cómo les va a las personas que viven con demencia en las residencias de hoy en día, y lo que les espera si muchas no cambian pronto, ya que no se trata solo de albergarles y mantenerles seguros.

Lo que será necesario hacer en las residencias existentes en los próximos 5 años

Como ya se ha insinuado, la mayoría de las residencias generalistas de España están, hoy en día, invitadas a una adecuación para lograr que todas las personas que viven con demencia en ellas vivan bien, con una calidad de vida visible, no solo porque son la mayoría de los que viven en ellas, sino también porque a muchas de esas personas les toca vivir años ahí, y muchas de ellas vivirán ahí hasta el final de sus días.

Promovido por CEOMA se puso en marcha el proyecto de Centros especialmente amigables con las personas mayores con demencia, tras un profundo aprendizaje/estudio de los factores que tienen mayor impacto en la calidad de vida de esas personas, un profundo análisis de las características especiales de las personas mayores que viven con esa condición en las residencias, y un profundo análisis y estudio de las adecuaciones y medidas en general que pueden mejorar las condiciones de vida de esas personas.

Sobre la base de lo aprendido en el desarrollo de ese proyecto nos atrevemos a proponer a las residencias generalistas algunas líneas de actuación que consideramos esenciales para que los centros se adecuen para albergar a cada vez más cantidad de personas con demencia, y promover su bienestar. A saber:

  • Aspectos técnico-asistenciales

Para nuestra experiencia, han sido fundamentales los siguientes aspectos técnico-asistenciales:

Promover conocimientos de los equipos asistenciales de los centros, para que sean capaces de, perfilar las demencias que presentan las personas mayores que viven en ellos, valorar los SPCD que se dan en el centro, y de entre ellos diferenciar los que son reactivos, ya que su existencia, incidencia, prevalencia, nos dicen que son síntomas que nos hablan de malestar. Además, la formación que se imparte tiene como objetivo capacitar para compensar los déficits cognitivos y de otras funciones que se ven afectadas en las patologías neurológicas que hay de base en las demencias que se ven en las residencias.

En resumen, el objetivo es que los equipos se especialicen en los aspectos prácticos de los cuidados a las personas que dominan la demanda del centro, personas con demencia que han pasado de un punto de no retorno, que avanzan en un proceso sin marcha atrás, con necesidades cambiantes y dignidad humana hasta el final.

  • Aspectos organizativos y de políticas asistenciales

Si bien los conocimientos técnicos son clave, lo cierto es que los equipos de las residencias ejercen su actividad asistencial, de cuidados, en el contexto de una organización, y la organización influye de forma determinante en la vida de las personas que viven en el centro, y en cómo pueden desempeñar su labor los miembros del equipo asistencial.

El comportamiento de la organización, promovido desde la dirección, debe ser de apoyo inequívoco a la estrategia asistencial del equipo, que adopta a partir del nuevo enfoque que adquiere tras la formación, y se compromete a realizar una serie de adecuaciones necesarias para mejorar las condiciones de vida en el centro, y se compromete a realizar una serie de ajustes organizativos con el mismo propósito.

Igualmente, la entidad ha de aplicar políticas asistenciales propiciatorias de las mejoras de condiciones de vida en el centro, políticas como ordenar la distribución física de las personas con demencia por el centro, tanto de lugares para dormir, como lugares a compartir, según etapas y necesidades de cada persona, políticas también de vida nocturna, políticas de colas, políticas de uso de sillas de rueda, políticas de densidad de personas en espacios comunes, políticas de salidas al aire libre, política de ocupación de plazas, políticas de cuidados al final de la vida, política de seguridad y riesgo, y un largo etcétera, largo en la medida que se quiera influir con ellas en el bienestar de las personas con demencia.

  • Aspectos estructurales, de entornos y ambientes

De nuestra mano nació la expresión “el entorno es el tercer cuidador de una residencia”, razón por la cual, las adecuaciones de los entornos en los centros, para hacerlos más protésicos y amigables, propiciándose el uso solvente de los mismos por parte de las personas con demencia y defectos en la orientación espacial alocéntrica, defectos visuales y visuoespaciales, y los diferentes elementos ambientales que pueden influir negativamente en el bienestar, son esenciales para que un centro sea más amigable. 

Conclusiones/reflexión - Lo que ya se está poniendo en práctica

Si no solo el presente, sino que también el futuro nos va a exigir una especialización de las residencias en cuidar a personas con demencia eso obligará a los centros a que revisen su realidad sobre la base de las condiciones de vida de las personas con demencia, y si consideran que son mejorables, que busquen propuestas que hayan demostrado su eficacia. 

La directora general del Imserso afirmó en una de sus ponencias que la proporción de personas que viven con demencia en las residencias españolas es de 70-80%, cifras aún más altas que las de mis estimaciones, pero en cualquier caso es una buena justificación para afirmar que las administraciones públicas deben incentivar que los centros se adapten adecuadamente para que las personas mayores que viven en ellos con demencia vivan bien. 

Respecto de las responsabilidades de las administraciones o poderes públicos, la cosa no solo puede quedar en reconocer cual es la realidad actual y esperable, sino que dados los efectos asistenciales (la casuística dominante que vive en residencias exige especialización y adecuación de recursos), la respuesta tiene que ser de adecuar la financiación de las residencias, basándose en sistemas objetivos de cargas de trabajo y cálculos de lo que las adecuaciones físicas necesarias pueden costar. El efecto perverso que la falta de respuesta adecuada de las administraciones-poderes públicos puede provocar es que aquellos centros que pueden seleccionar los ingresos se vean incentivados a hacerlo para evitar la complejidad y el desajuste asistencial por no estar bien preparados para afrontarla.

La sociedad está demostrando que necesita a las residencias especialmente para personas mayores con demencia, lo que entiendo que debe ser interpretado de una forma correcta, tanto desde las administraciones públicas como se ha dicho ya, como desde los propios centros, a través de las entidades a las que pertenecen y las asociaciones de esas entidades.

Trabajar para mejorar las condiciones de vida de las personas que viven con demencia en las residencias es una demostración de compromiso con la sociedad, una sociedad que está mostrando que se recurre a esos centros cuando las familias se ven superadas o incapaces mantenerles en “casa”.

En el proyecto de Centros amigables con las personas mayores con demencia de CEOMA ya hemos desarrollado 65 primeros estándares de desempeño que proponer a los centros, en la idea de que su cumplimiento mejorará las condiciones de vida de las personas que viven en ellos con demencia. Hemos conseguido que se sumen unas decenas de centros al proyecto, y ya son varios los que han llegado a cumplirlos, centros en los que estamos evaluando resultados, cuyo análisis preliminar nos permite ser optimistas y además aprender qué más elementos debemos añadir a la medición de esos resultados, ya que medir calidad de vida es complicado.

En el contexto de este proyecto de CEOMA también se están desarrollando indicadores de “humanización” e indicadores de calidad asistencial, específicos para la atención-cuidados a personas mayores con demencia avanzada en el ámbito de las residencias.