La sexualidad no entiende de edades
Artículo de Juanjo Florensa con motivo del Día Internacional del Orgasmo
El Día Internacional del Orgasmo se conmemora cada año el 31 de julio según diversas versiones sobre el nacimiento de esta celebración, una de las más aceptadas sitúa su origen en 2001 cuando la empresa británica Ann Summers, especializada en lencería y artículos para adultos impulsó una campaña destinada a reivindicar el derecho al placer femenino y eliminar los tabúes existentes sobre la sexualidad.
Lo que comenzó como una iniciativa comercial terminó convirtiéndose en una jornada divulgativa que se celebra en numerosos países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá o Australia, poniendo el acento en la educación sexual, romper tabúes con el objetivo de reivindicar la importancia del bienestar sexual en la salud.
El orgasmo y los beneficios para la salud
La palabra orgasmo procede del término griego “orgasmos” que significa "excitación" o "hinchazón". Se define como la culminación de la respuesta sexual, caracterizada por intensas sensaciones de placer acompañadas de contracciones musculares involuntarias y la liberación de neurotransmisores como endorfinas, dopamina y oxitocina. Diversos estudios científicos coinciden en señalar que una vida sexual saludable puede aportar importantes beneficios físicos y emocionales.
Entre ellos destacan la reducción del estrés y la ansiedad, la mejora de la calidad del sueño, el fortalecimiento del sistema inmunológico, el alivio de determinados dolores, el aumento de la autoestima y el refuerzo de los vínculos afectivos dentro de la pareja.

La sexualidad no entiende de edad
Cada vez son más los especialistas que recuerdan que la sexualidad saludable no entiende de edades y que también forma parte de una buena calidad de vida durante la madurez.
Una vida sexual sana en la tercera edad es fundamental para el bienestar físico y emocional, ya que la sexualidad no expira con los años. Aunque el envejecimiento genera cambios biológicos, la medicina especializada como ofrece soluciones eficaces para mantener una intimidad plena.
La sexualidad a lo largo de la Historia
La historia del orgasmo resulta sorprendentemente antigua. Hipócrates ya sostenía en la Grecia clásica que el placer femenino desempeñaba un papel importante en la concepción. Sin embargo, sería en el siglo XII cuando Santa Hildegarda de Bingen, monja benedictina, médica, filósofa y compositora, realizaría la primera descripción escrita conocida del orgasmo femenino desde una perspectiva fisiológica, constituyendo un documento extraordinariamente avanzado para su tiempo.
En una de sus obras Cause et cure abordó el tema de la sexualidad, sin juicios morales. Aunque exaltaba la castidad, no por eso denigraba el matrimonio y la procreación. Y mucho menos a las mujeres, a pesar de que pasó su vida describiéndose como una mera “pluma en el aliento de Dios”. “La mujer podrá estar hecha del hombre, pero el hombre no se puede hacer sin una mujer”.
Respecto al episodio del Jardín del Edén estima que no ha sido culpa de Eva sino del Demonio. Para Hildegarda la sangre que verdaderamente mancha no es el de la menstruación sino la que se derrama en las guerras. Durante el Renacimiento, el anatomista italiano Mateo Colombo describió por primera vez el clítoris como órgano específicamente relacionado con el placer.

Los primeros vibradores mecánicos
El siglo XIX estuvo marcado por una curiosa paradoja, la denominada "histeria femenina" fue tratada por numerosos médicos mediante masajes pélvicos que terminaron favoreciendo la aparición de los primeros vibradores mecánicos. Esta singular etapa histórica ha sido recreada con humor en la película Hysteria (2011, Dirigida por Tanya Wexler) basada en hechos reales que muestra cómo nació uno de los inventos más curiosos de la medicina de la opresiva época victoriana.
El método de masturbación asistida provocaba molestias musculares a los médicos, situación que llevó al médico inglés Joseph Mortimer Granville en 1883 a inventar el primer vibrador eléctrico con fines médicos para aliviar los síntomas de la histeria femenina. No fue hasta el año 1952 que la Asociación Americana de Psiquiatría descartó a la histeria como enfermedad, considerándola un simple mito. Ya durante el siglo XX investigadores como Masters y Johnson demostraron científicamente la complejidad de la respuesta sexual humana, contribuyendo a eliminar numerosos mitos heredados durante siglos.
