Ángel de Oteo: "Los madrileños debemos hacer patria y apostar por los productos y alimentos locales"
Entrevista al director general de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Comunidad de Madrid
La Comunidad de Madrid lleva años reforzando su apuesta por el sector primario y por la promoción de los alimentos producidos en la región. Porque Madrid es mucho más que una gran ciudad, tendencias, negocios, museos, musicales y grandes eventos. Madrid uenta también con un importante sector agrario y ganadero que desempeña un papel clave en la conservación del territorio, el desarrollo rural y la producción de alimentos de proximidad. Iniciativas como la marca de garantía M Producto Certificado, las ayudas a agricultores y ganaderos o las campañas de impulso al consumo de proximidad buscan fortalecer un sector estratégico para la economía, el empleo y la conservación del entorno.
Hablamos con Ángel de Oteo, director general de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Comunidad de Madrid, sobre los retos que afronta el campo madrileño, las medidas de apoyo impulsadas por el Gobierno regional y las oportunidades que ofrece una producción agroalimentaria cada vez más valorada por los consumidores.
PREGUNTA.-La Comunidad de Madrid es relativamente pequeña en extensión, pero muy rica, desde el punto de vista de la agricultura y ganadería, con zonas bastante diferenciadas, por terreno, clima… deme algunas cifras de la actividad.
RESPUESTA.-La superficie agraria útil que tiene la Comunidad de Madrid aproximadamente son unas tres 303.000 hectáreas, de las cuales 130.000 están dedicadas a pastos y lo demás es tierra tierra arable. Lo más significativo son las 29.000 hectáreas que tenemos de olivar y las 8.000 hectáreas que tenemos de viñedo y unas 90.000 de cereal, de herbáceos. Estas son las grandes cifras. Luego ya tenemos cultivos más residuales, ahora, por ejemplo, está subiendo mucho el pistacho, que hace 4 o 5 años rozaba las 600 hectáreas y en el día de hoy están rondando las 1.500 hectáreas.
Madrid es, como bien dices, una zona de producción muy, muy heterogénea hasta en sus mismos productos, es decir, hasta en el aceite o en el vino hay unas diferenciaciones importantes. Por ejemplo, el vino, la DO Vino de Madrid tiene cuatro subzonas, y en cada una hay unos suelos y unas variedades completamente diferenciadas. Pero dentro de la producción general, podemos asimilar un poco, la zona norte, que es la parte más húmeda, con pastos. Es una zona productora de carne, es donde está nuestra IGP Sierra de Guadarrama, la riquísima carne Sierra de Guadarrama. Es una zona que podría asemejarse un poco a la cordillera norte española, en la que hay pastos verdes y una producción importante de carne, allí la agricultura es residual, más allá de la siega del pasto.
Luego tenemos la zona sur, la zona sureste, donde están los grandes ríos de Madrid. En las vegas madrileñas es donde se producen las hortícolas. Tenemos Villa del Prado, Fuenlabrada, San Martín de la Vega y toda la zona de Aranjuez. Son las zonas productivas de hortícolas, sobre todo. Son las zonas en las que queremos potenciar los productos de cercanía, las hortícolas madrileñas, aunque tienen una estacionalidad muy alta por los picos de temperatura que tenemos. Así, por ejemplo, la temporada de tomate es de dos o tres meses, y no todo el año como en otras zonas de España. Pero tenemos esa singularidad de esa vega fértil. Al suroeste, sin embargo está lo que denominamos llano, un terreno de secano rabioso. Allí la producción es de cereal con poco rendimiento. Es una zona que se parece a de esas extensiones de cereal en La Mancha. Al oeste, donde está San Martín de Valdeiglesias, tenemos viñedo y una importante zona de producción vinícola. Al suroeste también tenemos aceite de oliva, allí están nuestros olivares.
La verdad es que, como ves, en cada una de las zonas de Madrid hay un reflejo de las zonas de producción de España, no tanto climatológicamente, pero sí de producción y de entorno.
P.- Desde la Comunidad de Madrid hay un apoyo muy importante al sector, a los agricultores y ganaderos de la región. ¿Cuáles son las líneas más importantes?
R.- Hace ahora poco más de un año se presentó el plan de dinamización del sector primario, que tiene seis ejes, más de 35 medidas, 148.000 euros de presupuesto que se va a ejecutar en cinco años. Este plan recoge todas las líneas de ayuda que tiene la Comunidad de Madrid. Son ayudas directas a la modernización tanto de regadíos como explotaciones agrarias y ganaderas. También contempla ayudas a los ayuntamientos para hacer infraestructuras de uso común para que haya pastos comunales, por ejemplo, para que los ganaderos se puedan aprovechar de infraestructuras. En definitiva, son ayudas directas a la mejora de la producción.
Luego tenemos otras líneas de ayudas que también son directas, pero en este caso para mejorar la comercialización de los productos. Por ejemplo, los mercadillos de productos de cercanía que estamos haciendo para que los madrileños conozcan la cantidad y la variedad de productos que tiene la Comunidad de Madrid. Para que los puedan comprar, pero también para conocer y probar toda esa cantidad de buenos productos que tiene Madrid.
Otras líneas de ayudas van para industria agroalimentaria, que es una industria muy importante en Madrid. De hecho, yo creo que se puede decir que es la gran desconocida de la industria madrileña, y tenemos más de 15 empresas con un valor de más de 7.000 millones de euros de producción.

P.- Además de ayudas a la producción, ¿hay también apoyo a la transformación, según creo?
R.- Es muy importante la transformación que se hace de los productos del sector primario, y no solo de los producidos en Madrid, sino también de los que vienen de otros sitios. Un ejemplo que le choca a todo del mundo. Tenemos una buenísima marca de anchoas, amparada con la marca M, que indudablemente vienen de fuera de Madrid, pero sí están producidas, transformadas y comercializadas en la Comunidad de Madrid. Otro ejemplo singular, tenemos una de las mejores empresas de salmón ahumado del mundo, y está aquí también, en la Comunidad de Madrid. Tenemos buenos ejemplos de quinta gama, que es una de las opciones para el consumidor y para la hostelería, esas empresas que producen platos casi terminados para el consumo directo o para la transformación en la hostelería, y esa es ahora mismo una rama muy importante de la industria.
Y por último, importantísimo también, tenemos la investigación y el desarrollo. Y sobre todo la formación de nuestros agricultores y nuestros ganaderos. Porque muchas veces a través de las lineas de ayuda pueden acceder a herramientas muy digitalizadas, pero necesitan también una formación para poder utilizarla y poder sacarle el máximo rendimiento. Un tractor 4.0 o un dron de tratamiento fitosanitario requiere de una formación para poder aplicar esa maquinaria en tu explotación. Y ahí tenemos, como ejemplo, el desarrollo y la investigación continua que está haciendo el IMIDRA. Y la formación, que se imparte a través de Agroasesor.
P.- A nivel nacional, uno de los principales problemas del campo es el relevo generacional, ¿sufre este problema también el campo madrileño? ¿Como se puede hacer el campo atractivo para los jóvenes?
R.-Has tocado un tema capital, y un eje muy importante también de plan de dinamización del sector primario. El relevo generacional es un desafío general, no solo para el campo, para la agricultura. Lo principal y lo primero que hay que abordar es que las explotaciones agrícolas y ganaderas sean rentables. Es decir, tenemos que hacer atractivo este sector, porque si no es rentable, ni jovenes ni mayores, nadie quiere ir a una actividad que no es rentable.
Además, tenemos que dignificar el trabajo. Es importantísimo dignificar el trabajo del campo y hacer entender a todo el mundo que los productores de carne, de cereales, de hortícolas, etc.. que están en el campo, nos están dando de comer unos productos de calidad y que su trabajo es esencial para el medio ambiente.
Por eso, tenemos que dignificar mucho su trabajo. Yo siempre lo digo, en el campo llevamos muchos años dando el mensaje de: ‘Hijo, esto no merece la pena. Vete a buscar un mejor futuro’.
Y no, lo que tenemos que decir a los jóvenes es que se queden, que hay futuro en el sector, que hay trabajo y que hay una posibilidad importante de mejora, de investigación, de digitalización, para que trabajar en el campo sea atractivo ara ellos. El antiguo azadón y el arado, que levantaban mucho polvo, han pasado.
En este sentido, ¿qué ha hecho la Comunidad de Madrid? Varias cosas. La primera es una ayuda directa al relevo generacional. Hemos duplicado la cantidad directa que se da de ayuda: un agricultor que se incorporara con menos de 40 años antes recibía una ayuda de 17.600€ como base, ahora recibe 30.000€. Y si es ganadero, recibirá 20.000€ más, si tiene agricultura ecológica, 10.000€, y si tiene su explotación en una zona desfavorecida, un lugar que sufre una serie de inconvenientes, otros 10.000€. Es decir, se puede llegar hasta los 60.000€ en ayudas a la incorporación para jóvenes. Estas ayudas, junto con la modernización y la dignificación del territorio están logrando que muchos jóvenes se queden en el campo. En el anterior periodo de ayudas, hubo 146 incorporaciones, y en los últimos años ya superamos casi las 100 incorporaciones.
P.- La gente que trabaja en el campo, ¿es gente muy apegada al territorio?
R.- Absolutamente. Del 70% de nuevas explotaciones que se generan, tienen una vinculación afectiva, porque la explotación original esta de un padre, un abuelo, u otro familiar, o porque está ubicada en el pueblo donde se ha crecido. Es una actividad con mucho arraigo.
Y otras dos cosas importantes: hemos lanzado una nueva línea para que personas a partir de los 41 años, y hasta los 60 que quiera cambiar de actividad, también pueda incorporarse al sector. Se le da una ayuda de 20.000€ como base, que también se puede ir ampliando hasta los 50.000€. Ese importante entender que al campo se puede ir con cualquier edad.
Y este año 2026 hemos lanzado una ayuda para transmisión de explotaciones. Es decir, si alguien que se jubila transmite su conocimiento y su explotación, reciben una ayuda de hasta 50.000€. Este importe se calcula compensando la pérdida de ingresos que tendrá esa persona de su explotación, con el ingreso que tendrá como jubilado. Es una ayuda que hemos lanzado este año y en este momento estamos estudiando las primeras solicitudes presentadas. Creemos que puede ser una ayuda para que las explotaciones no mueran con la jubilación de sus dueños.
No es sencillo, por toda la idiosincrasia que tienen las explotaciones agrarias, que a veces la vivienda familiar está dentro de la explotación, etc. De ahí esa ayuda.
P.- Están todas esas ayudas al campo, a los agricultores, a los ganaderos. Pero luego está toda esa actividad de la Comunidad de Madrid de promoción del producto madrileño, con los mercados, por ejemplo. Lo que está claro es que probar un producto madrileño es sinónimo de repetir, ¿verdad?
R.- Indudablemente, ese es nuestro principal objetivo. El principal objetivo del mercado itinerante que recorre 20 pueblos cada año de la Comunidad de Madrid, con carpas y puestos, es que los productores locales puedan enseñar sus productos. El objetivo no es tanto vender, como enseñar la capacidad que tiene Madrid de hacer buenos productos y la cantidad de productos diferentes que tenemos. Nadie se espera probar una buenísima miel de Madrid, un buen queso madrileño, el vermut, las aceitunas… doy fé de que cuando se prueban estos productos, se aprecian, se repite y, a partir de ese momento, se buscan esos productos.
Buscamos generar un vínculo entre el consumidor y los productores. Los madrileños tenemos que hacer patria y apostar por nuestros productos y alimentos. Cuando alguien viene de Galicia busca sus alimentos, y me parece bien. Eso es algo que a los madrileños nos cuesta, pero deberíamos hacer un esfuerzo. Madrid es una región abierta y así debe seguir siendo, pero cuando vamos a un restaurante, ¿por qué no pedir un excelente vino de Madrid? Tenemos muy buenos vinos en las cuatro zonas de cabecera, que pueden competir con cualquier otra denominación de origen. ‘Pidete un Madrid’, es el eslógan que tenemos. Y te puesto el ejemplo del vino, pero es que con el aceite pasa lo mismo, estamos en la tercera campaña, y estamos cosechando premios por doquier, llevamos más de 40.
P.- Sí, quería preguntarte justo por esos productos, el vino y el aceite, que no paran de recibir reconocimientos dentro y fuera de España. ¿Son la joya de la corona?
R.- Joyas son todos, la verdad. Pero sí, es cierto que no paran de recibir premios y reconocimientos. El último hace apenas unos días, el aceite de Oleum Laguna recibió una medalla en Canadá. Es un aceite excepcional con un packaging perfecto que ha sabido entender el valor no solo de un aceite de calidad, sino también la venta de lo que hay alrededor. No podemos estar vendiendo garrafas de 5 ltros, sino que el consumidor también quiere un producto de calidad y bien presentado. Y eso es lo que están entendiendo nuestros productores, y lo están haciendo muy bien.
El Consejo Regulador de Vinos y el Consejo Regulador del Aceite están haciendo un excelente trabajo, sobre todo un trabajo de unión de todas las bodegas y todas las almazaras. Cuando hay alguna feria o algún congreso van en representación de todas las bodegas y almazaras, dan el do de pecho y buscan esa promoción de sus asociados.
P.- Hace apenas unos días conocíamos que la Comisión Europea ha incorporado nuevas denominaciones protegidas: trufa de Teruel, la pera del cierzo o el judión de la Granja. Creo que Madrid está trabajando muy activamente, para que pronto se puedan incorporar más productos madrileños. Que ya tenemos, pero, queremos más, ¿verdad?
R.- Claro, desde luego. En Madrid ya hay seis figuras de calidad: la aceituna, el aceite, el vino, la carne… y la gente se asombra. Madrid es más que la Castellana y el Museo del Prado. Es alimentación y es también calidad. Buscamos aumentar esa figura de calidad en cuatro más: querremos la IGP del espárrago, que tiene una producción importante y es muy apreciado. Con esta figura queremos que se potencie y pueda tener una mayor penetración en el mercado. Incluso que en algunas zonas en las que ahora se produce maíz, se apueste por el espárrago. Entendemos que aunque tiene más problemas de mano de obra siempre es muchísimo más rentable que otros cultivos. Indudablemente es muy estacional, pero la producción merece la pena.
Otro producto es la fresa de Aranjuez. Es excepcional, qué sabor tiene. Queremos dar ese reconocimiento a los agricultores que están produciendo esta fresa. Queremos enseñarse al mundo que en Madrid también hay fresas.
Luego nos vamos al ajo fino de Chinchón, un producto minoritario, que ahora no tiene mucha producción, pero queremos promocionarlo y recuperar ese ajo que tiene un sabor especial y que por razones comerciales casi había desparecido. Queremos darle un valor comercial superior gracias a esa IGP, y que merezca la pena cultivarlo. Con esta denominación, las zonas de Morata, Chinchón o Colmenar, que llevan muchos años produciendo ajos, se podrían especializar un poco más en este ajo diferencial.
Y por último tenemos la DO Miel de Madrid. Hay bastantes productores de miel en Madrid, pero no se le está dando a nuestra miel el valor que tiene. El valor de lo que hace por el medio ambiente y lo que hacen los apicultores al instalar sus colmenas por el territorio madrileño. Estamos formando una nueva asociación de productores profesionales de miel en Madrid, que canalice esta nueva Denominación, y que de un impulso a la miel y al conocimiento de los beneficios que tiene este producto como alimento.
Estas son las cuatro figuras en las que ya estamos trabajando, hemos hecho las asociaciones de cada uno, ya están conformadas y serán las que lideren ese reglamento y todo lo que hay que presentar a la Unión Europea. No es fácil y se tarda tiempo, pero no dejaremos de trabajar e insistir hasta que lo tengamos, igual que hicimos con el aceite de oliva.
