Dolor abdominal: las señales de alarma que no conviene ignorar ante una posible apendicitis
Identificar a tiempo los síntomas puede evitar complicaciones graves
Un dolor de tripa puede aparecer por múltiples motivos y, en la mayoría de los casos, no implica un problema grave. Puede tratarse de unos simples gases. Pero también podría ser de apendicitis que, en caso de no tratarse adecuadamente, corre el riesgo de convertirse en peritonitis, una infección bastante grave de la cavidad abdominal, que se produce cuando un apéndice infectado se rompe por no haberlo tratado a tiempo. De modo que conviene prestar atención. Pero, ¿Cuando hay que alarmarse, cuando conviene ir a las urgencias de un hospital?
Cuando el dolor aumenta con el paso de las horas, se concentra en una zona concreta del abdomen o aparece junto a fiebre, vómitos o malestar general, es recomendable consultar con un profesional. Entre las posibles causas se encuentra la apendicitis, una de las urgencias abdominales más frecuentes, que puede afectar aproximadamente a una de cada diez personas a lo largo de la vida.
Un dolor que cambia y puede intensificarse
La apendicitis se produce cuando el apéndice, un pequeño tubo situado en la primera parte del intestino grueso, se inflama. Según explica el doctor Stiven Osorio, del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Bizkaia, “la apendicitis aparece cuando el apéndice se obstruye, se inflama y puede llegar a romperse, generando una infección grave a nivel abdominal, como la peritonitis”.
Esta obstrucción puede tener diferentes causas, entre ellas las heces endurecidas, los cálculos, la inflamación relacionada con infecciones o el crecimiento del tejido linfático, algo más frecuente en niños. El especialista señala que, pese a algunas creencias habituales, no existe una relación demostrada entre la apendicitis y el consumo de determinados alimentos, como semillas o frutos secos.
El síntoma más característico es el dolor abdominal. En muchos casos comienza de manera difusa o alrededor del ombligo y, con el paso de las horas, se desplaza hacia la parte inferior derecha del abdomen. Además, en lugar de desaparecer por sí solo, suele intensificarse. “Si en algún momento el dolor abdominal es intenso, progresivo y diferente a otros dolores que habitualmente se han tenido, conviene consultar”, explica el doctor Osorio.
A este dolor pueden sumarse pérdida de apetito, náuseas, vómitos, fiebre y malestar general. También puede aumentar al caminar, toser o realizar determinados movimientos. En algunos casos, el abdomen puede sentirse duro o resultar doloroso al tocarlo. Los síntomas, además, pueden ser menos habituales en niños, personas mayores y embarazadas, por lo que en estos grupos es especialmente importante vigilar su evolución.
Cuándo es recomendable acudir a Urgencias
No todos los dolores abdominales requieren atención urgente, pero hay determinadas señales que justifican una valoración médica. Es el caso de un dolor que dura varias horas y empeora, se localiza en la parte inferior derecha del abdomen o aparece acompañado de fiebre o vómitos persistentes. También conviene consultar si existe dificultad para caminar o si el abdomen se nota rígido.
Para diagnosticar una posible apendicitis, el proceso comienza con la historia clínica y la exploración física. Según las características de cada caso, pueden solicitarse análisis de sangre y orina y diferentes pruebas de imagen. En adultos, el TAC abdominal puede ayudar a confirmar el diagnóstico, mientras que en niños y embarazadas suele priorizarse la ecografía para evitar la exposición a radiación.

El tratamiento tradicional consiste en extirpar el apéndice mediante una intervención conocida como apendicectomía, que en muchos casos se realiza por vía laparoscópica. No obstante, existen situaciones concretas en las que puede plantearse inicialmente un tratamiento con antibióticos y vigilancia médica. “Algunos casos seleccionados de apendicitis no complicada pueden tratarse inicialmente con antibióticos y vigilancia médica”, indica el doctor Osorio. Aun así, “no todos los pacientes son candidatos a este manejo conservador”, por lo que la decisión debe adaptarse a cada caso.
Retrasar la atención puede aumentar el riesgo de que el apéndice se perfore y provoque una peritonitis o una infección generalizada, complicaciones que pueden hacer más complejo el tratamiento y prolongar la recuperación. Por ello, como concluye el especialista: “En apendicitis, el tiempo importa. No se trata de acudir a Urgencias por cualquier molestia digestiva, pero sí de no normalizar un dolor intenso, progresivo o diferente”.
