Alexandra Concepción Pérez-Mancebo
Salud
Las nuevas guías sobre hipertensión cambian el tratamiento en mayores de 65
Algunos ya no necesitarán medicación
Las recomendaciones médicas sobre el tratamiento de la hipertensión en personas mayores están cambiando, y con ello también quién necesita realmente tomar medicación. Según las nuevas guías previstas para 2025, algunos adultos de más de 65 años podrían dejar de requerir fármacos para controlar la presión arterial.
Durante décadas, recibir un diagnóstico de hipertensión implicaba casi automáticamente iniciar tratamiento farmacológico, especialmente en población de edad avanzada. Sin embargo, este enfoque está evolucionando hacia un modelo más individualizado.
La hipertensión se produce cuando la presión de la sangre sobre las arterias se mantiene elevada de forma constante. Esto puede forzar al corazón a trabajar más y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares como infartos o ictus. Aun así, no todos los casos presentan el mismo nivel de riesgo.

Un grupo de investigadores de varias instituciones estadounidenses analizó cómo las nuevas directrices modificarían la prescripción de medicamentos. El cambio clave es que ya no se basa únicamente en la edad, sino en el riesgo cardiovascular a largo plazo de cada paciente.
El estudio, publicado en una revista médica especializada, concluye que aproximadamente un 11% de las personas de entre 65 y 79 años con hipertensión en fase inicial dejarían de ser candidatas a recibir medicación. Esto supone un giro importante respecto a las recomendaciones anteriores, que aconsejaban tratar a todos los pacientes en ese rango de edad.
Los perfiles que quedarían fuera del tratamiento suelen ser personas con buen estado general de salud y bajo riesgo de sufrir problemas cardiovasculares en los próximos diez años. En muchos casos, se trata de mujeres en torno a los 65 años.
Los expertos destacan que este nuevo enfoque permite dirigir mejor los tratamientos hacia quienes realmente los necesitan, apostando por una medicina más personalizada y evitando la sobremedicación en pacientes de bajo riesgo.


