Tecnología

¿Sirve el Apple Watch para detectar la hipertensión?

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Lunes 23 de febrero de 2026

4 minutos

Lo que dice la ciencia

¿Sirve el Apple Watch para detectar la hipertensión?
Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Lunes 23 de febrero de 2026

4 minutos

La hipertensión arterial continúa siendo uno de los grandes “asesinos silenciosos”. La mayoría de las personas con cifras elevadas no presentan síntomas claros y solo descubren el problema cuando se miden la presión de manera regular. Mientras tanto, millones de adultos llevan en la muñeca un smartwatch que registra su frecuencia cardiaca, el ritmo cardíaco o el sueño, y que ahora incluso puede enviar alertas relacionadas con la salud cardiovascular.

En septiembre de 2025, la FDA autorizó en Estados Unidos la función de notificaciones de hipertensión del Apple Watch. Esta herramienta, que no utiliza brazalete, analiza señales ópticas del flujo sanguíneo para identificar patrones compatibles con presión arterial elevada y avisar al usuario cuando detecta posibles indicios.

Sin embargo, estas alertas no equivalen a un diagnóstico. La cuestión clave es cómo deben interpretarse —y también cómo debe interpretarse su ausencia— según la edad, el perfil de riesgo y el contexto clínico. Aunque no sustituye a la medición tradicional con manguito, la función representa un paso hacia la detección poblacional mediante dispositivos portátiles.

Un nuevo estudio publicado en el Journal of the American Medical Association analizó cuál podría ser el efecto real de implementar esta herramienta a gran escala en la población adulta estadounidense. El trabajo fue liderado por investigadores de la Universidad de Utah y la Universidad de Pensilvania.

Adam Bress, investigador de la Facultad de Medicina Spencer Fox Eccles de la Universidad de Utah, recuerda que “la hipertensión es asintomática en la mayoría de los casos y es la principal causa modificable de cardiopatía”. Detectarla a tiempo es fundamental para prevenir complicaciones graves.

Un estudio previo de validación de Apple mostró que cerca del 59% de las personas con hipertensión no diagnosticada no recibían ninguna alerta (falsos negativos), mientras que alrededor del 8% de quienes no padecían la enfermedad sí recibían una notificación errónea (falsos positivos). Actualmente, las guías médicas recomiendan confirmar el diagnóstico mediante mediciones con dispositivos validados con brazalete, tanto en consulta como en el hogar, ya que la presión puede variar según el entorno.

Foto: Europa Press.
Foto: Europa Press.

 

El nuevo análisis utilizó datos de una encuesta nacional representativa de adultos en EEUU y modelizó cómo cambiaría la probabilidad de padecer hipertensión tras recibir —o no— una alerta del reloj. Se centró en mayores de 22 años no embarazadas y sin diagnóstico previo.

Los resultados muestran diferencias relevantes según la edad. En menores de 30 años, recibir una alerta eleva la probabilidad estimada de hipertensión del 14% al 47%, mientras que no recibirla la reduce al 10%. En cambio, entre mayores de 60 años —grupo con mayor prevalencia basal— una alerta incrementa la probabilidad del 45% al 81%, pero la ausencia de notificación solo la reduce al 34%.

En otras palabras, cuanto más frecuente es la hipertensión en un grupo, más probable es que una alerta refleje un caso real. Pero también menos tranquilizadora resulta la ausencia de aviso, especialmente en personas mayores o con factores de riesgo.

El estudio también detectó variaciones por grupos raciales y étnicos. Entre adultos negros no hispanos, una alerta eleva la probabilidad de hipertensión del 36% al 75%, mientras que su ausencia la reduce al 26%. En adultos hispanos, la probabilidad pasa del 24% al 63% con alerta, y baja al 17% sin ella. Estas diferencias reflejan desigualdades ya conocidas en salud cardiovascular, vinculadas en gran parte a determinantes sociales.

Con unos 30 millones de usuarios de Apple Watch en Estados Unidos y cerca de 200 millones en todo el mundo, los investigadores subrayan que esta función puede ser una herramienta útil de salud pública, siempre que complemente —y no reemplace— la medición convencional con manguito.

Las recomendaciones actuales aconsejan medir la presión cada tres a cinco años en adultos menores de 40 sin factores de riesgo adicionales, y al menos una vez al año a partir de los 40. Los expertos advierten que confiarse por no recibir una alerta podría retrasar diagnósticos importantes.

Cuando un paciente acude con una notificación de hipertensión en su reloj, los especialistas recomiendan confirmar con una medición clínica de calidad y, si es necesario, realizar monitoreo domiciliario o ambulatorio para establecer el diagnóstico definitivo.

El equipo planea ahora estudios adicionales para estimar con mayor precisión cuántos adultos podrían recibir falsos positivos y falsos negativos, desglosando los datos por región, nivel de ingresos, educación y otros factores demográficos.

Sobre el autor:

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Redactora en prácticas

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