¿Se hereda el carácter? Un estudio explica cuánto hay de genética en la personalidad
Se han analizado rasgos como la extraversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo y apertura
¿Nuestra forma de ser viene predeterminada de nacimiento por nuestros genes? Un macroestudio podría haber dado con varias claves.
En concreto, un consorcio internacional de investigadores ha publicado en la revista Nature un análisis de asociación del genoma completo (GWAS) centrado en los cinco rasgos principales de la personalidad humana: extraversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo (tendencia a la inestabilidad emocional o la ansiedad) y apertura a la experiencia.
Los resultados revelan que nuestra personalidad podría estar conectada a nuestro ADN y se ha comprobado que las asociaciones genéticas detectadas representan efectos biológicos directos heredados de los padres, descartando que se deban únicamente a la influencia del entorno de crianza.
Los científicos analizaron los datos genéticos de entre 611.037 y 1,14 millones de personas a través de 46 grupos de estudio independientes de origen europeo y africano.
A raíz de este estudio, se identificaron 1.260 variaciones genéticas principales asociadas con la personalidad.
La distribución no es homogénea entre los rasgos analizados:
- Neuroticismo: 706.
- Extraversión: 258.
- Responsabilidad: 131.
- Apertura a la experiencia: 126.
- Amabilidad: 39.
Ahora bien, el efecto individual de cada uno de estos genes es pequeño: la personalidad depende de la suma combinada de todos.
Las variaciones genéticas más comunes analizadas en este estudio explican directamente entre el 4,8% y el 9,3% de las diferencias de personalidad entre las personas –un porcentaje que se sitúa entre el 9,3% y el 13,3% cuando se corrigen estadísticamente las imprecisiones de los test de personalidad–.
"Es fundamental destacar que todos los métodos encuentran que la personalidad está sustancialmente influenciada por el entorno de una persona", matizan.

¿Se hereda la personalidad?
Al comparar a miembros de una misma familia –hermanos y padres-hijos–, el estudio demostró que, en promedio, el 96,2% de la influencia genética medida se debe exclusivamente a genes transmitidos directamente de padres a hijos.
Esto es un gran descubrimiento porque prueba que la conexión genética es real y heredada, y que no está distorsionada por el ambiente de crianza en el hogar.
Por otra parte, los investigadores comprobaron que las asociaciones de estos genes con la personalidad se replican de forma similar en distintas geografías occidentales, independientemente del instrumento de medición empleado y de los grupos de edad analizados.
Asimismo, los datos genéticos mostraron su consistencia tanto cuando el sujeto se evaluaba a sí mismo como cuando era evaluado por un tercero de su entorno cercano (padres, parejas o amigos).
Por otra parte, la investigación constató que los seres humanos apenas muestran preferencias de emparejamiento basadas en la personalidad, registrando una correlación genética entre cónyuges sumamente baja.
Impacto directo en la salud y el estilo de vida
Otro de los hallazgos es que las variantes del ADN que tienen relación con el carácter se vinculan con conductas:
- Las personas con perfiles genéticos de alta responsabilidad muestran correlaciones directas con una reducción del consumo de sustancias de adicción (media de -0,21), una mayor frecuencia en la práctica deportiva (0,35) y una clara preferencia por alimentos bajos en calorías. En consecuencia, estos genes se asocian causalmente con una vejez más saludable, menores tasas de hospitalización (-0,21) y un menor índice de masa corporal (IMC; -0,16).
- Los perfiles genéticos asociados al neuroticismo muestran una alta coincidencia con el riesgo de registrar trastornos de salud mental, especialmente de tipo interno como la ansiedad y la depresión (correlación de 0,73). Además, se asocia genéticamente con una menor probabilidad de envejecimiento saludable.
- La genética de la apertura a la experiencia se vincula directamente con una mayor actividad física durante la noche y con una mayor probabilidad de mudarse a vivir a áreas cosmopolitas y centros urbanos en la edad adulta. Por contra, la alta responsabilidad genética predice una mayor probabilidad de mudarse hacia vecindarios residenciales suburbanos y acomodados.
