El error que muchas personas mayores cometen en la playa y aumenta el riesgo de ahogamiento

Entrar al agua de forma progresiva ayuda al organismo a adaptarse al cambio de temperatura

El error que muchas personas mayores cometen en la playa y aumenta el riesgo de ahogamiento Miia

Con la llegada del verano y las altas temperaturas, refrescarse en la playa se convierte en uno de los planes favoritos de muchas personas para combatir el calor. Sin embargo, las personas mayores deben adoptar ciertas precauciones durante el baño para evitar cualquier tipo de riesgo que pueda poner en peligro la salud.

Uno de los errores más frecuentes es meterse al mar de golpe tras haber permanecido mucho tiempo bajo el sol. Aunque pueda parecer un gesto sin importancia, el cambio brusco de temperatura supone un esfuerzo extra para el organismo y puede provocar mareos, malestar o incluso una pérdida de conocimiento dentro del mar.

Un gesto que puede marcar la diferencia

El problema no está en bañarse en agua fría tras estar bajo el sol, sino en hacerlo sin darle tiempo al cuerpo para que se adapte a la nueva temperatura. Después de caminar por la arena, tomar el sol o pasar un largo tiempo expuesto al calor, lanzarse directamente al agua puede generar un cambio térmico muy intenso.

En las personas mayores, este cambio puede resultar muy delicado, ya que el organismo responde de manera diferente que en los jóvenes, y necesita más tiempo para adaptarse a la nueva temperatura.

Por esta razón, los especialistas recomiendan evitar entrar de golpe al mar, especialmente si se llega al agua con sensación de mucho calor, cansancio o después de haber realizado algún esfuerzo físico. 

La forma ideal de empezar el baño consiste en entrar poco a poco, mojando primero las muñecas, la nuca, los hombros y el pecho antes de avanzar hacia zonas más profundas. Además de facilitar la adaptación del cuerpo, esto permite comprobar cómo se encuentra la persona antes de alejarse de la orilla.

 

El error que muchas personas mayores cometen en la playa y aumenta el riesgo de ahogamiento

Por qué entrar despacio reduce el riesgo

El cambio brusco entre el calor corporal y el agua fría puede desencadenar un síncope por hidrocución, también conocido como shock termodiferencial. Se trata de una reacción del organismo ante un cambio muy intenso de temperatura que puede provocar mareos, desorientación o pérdida de conocimiento.

En el agua, estas situaciones pueden ser más graves, ya que un simple mareo puede hacer que la persona trague agua, pierda el equilibrio o tenga dificultades para regresar a la orilla. El riesgo aumenta en las personas mayores, que en algunas ocasiones cuentan con una menor resistencia física.

También es importante evitar bañarse en solitario, alejarse demasiado de la costa o ignorar las indicaciones de las banderas, ya que cualquier incidente se puede complicar rápidamente.

Si durante el baño aparecen síntomas como cansancio, escalofríos, sensación de malestar o dificultad para regresar a la playa, lo ideal es pedir ayuda y salir del agua de inmediato.

Cómo debe ser un baño seguro

Para evitar problemas que puedan poner en riesgo la salud, la entrada al mar se debe realizar siempre de manera gradual. Lo ideal es caminar hasta una zona de poca profundidad y mojar el cuerpo por partes antes de sumergirse por completo.

Si durante este proceso aparecen mareos, escalofríos intensos, dificultad para respirar o cualquier sensación extraña, lo más recomendable es interrumpir el baño.

Asimismo, los expertos recomiendan evitar el baño inmediatamente después de una comida abundante, tras consumir alcohol o después de una exposición prolongada al sol, ya que estas circunstancias también pueden incrementar el riesgo de sufrir algún percance en el agua.