Sociedad

El hábito diario que disminuye el riesgo de alzhéimer

Lidia Lozano

Foto: Big Stock

Sábado 15 de julio de 2023

ACTUALIZADO : Sábado 15 de julio de 2023 a las 10:39 H

6 minutos

Además de otros como hacer ejercicio físico

El hábito diario que disminuye el riesgo de alzhéimer
Lidia Lozano

Foto: Big Stock

Sábado 15 de julio de 2023

6 minutos

El alzhéimer es la forma más común de demencia. Según la Sociedad Española de Neurología, en 2022 había alrededor de 800.000 personas en España que padecían esta enfermedad. Aunque aún no se ha encontrado una cura para la demencia y sigue siendo irreversible, la ciencia no deja de investigar para tratarla y evitarla

Según unos estudios recientes, el ejercicio físico hace que se mantenga una buena estructura muscular durante más tiempo y previene la demencia. Un nuevo estudio ha descubierto que hay otro hábito que ayuda a ralentizar el encogimiento cerebral, que es más rápido en personas con enfermedades neurodegenerativas y puede dar lugar a un deterioro cognitivo leve

 

Hacer ejercicio físico

 

Este hábito -muy común en España- es la siesta corta, de no más de 20 minutos o media hora. Según la investigación, publicada en la revista 'Sleep Health', se ha encontrado "una asociación entre la siesta diurna habitual y un mayor volumen cerebral, lo que podría sugerir que dormir la siesta con regularidad proporciona cierta protección contra las patologías neurodegenerativas al compensar la falta de sueño", indican los autores. La doctora Victoria Garfield de la University College de Londres (UCL) y coautora del estudio, asegura que "puede ser que una siesta corta durante el día ayudara a preservar el volumen cerebral, lo cual es algo positivo potencialmente para la prevención de la demencia".

Relación entre siesta y volumen cerebral

El estudio, realizado en conjunto con la Universidad de la República de Uruguay, se ha basado en datos del estudio UK Biobank, que incluía información de más de 500.000 participantes de entre 40 y 69 años que vivían en Reino Unido entre 2006 y 2010 para comprobar si una combinación de variantes genéticas que anteriormente se habían asociado con la siesta, guardaban también relación con el volumen cerebral. 

En cuanto a esto, los autores han destacado que "la relación entre la siesta y el volumen del cerebro no está bien caracterizada, aunque casi un tercio de los adultos mayores duermen siesta". Sin embargo, el estudio reflejaba que solo el 5% reconocía que dormía siesta habitualmente, frente al 57% que decía que "nunca" o "rara vez" lo hacía. 

 

Dormir la siesta

 

Pese a que en un principio se creía que aquellos que dormían siesta tenían un riesgo de salud mayor si no se tenían en cuenta otras características como tabaquismo, edad o enfermedades cardiovasculares, cuando se tuvo en cuenta la predisposición genética a la siesta, se dieron cuenta de que las personas que la dormían con cierta regularidad tenían cerebros más jóvenes

La edad del cerebro se midió tomando como referencia el volumen cerebral, por lo que los investigadores encontraron una relación equivalente a los que tenían entre 2,6 y 6,5 años menos. Sin embargo, no se encontraron diferencias en el volumen del hipocampo -fundamental para la memoria-, el procesamiento visual y el tiempo de reacción

El estudio se suma a otras indicaciones de que el sueño es importante para la salud del cerebro. Aun así, la neurocientífica Tara Spires de la Universidad de Edimburgo -que no ha participado en el estudio- asegura que "tiene limitaciones": se basa en datos de británicos blancos, la duración exacta de la siesta no está clara y no hay evidencias de los beneficios se observen en personas sin predisposición genética. 

Otros indicativos de demencia

Los investigadores recomiendan una duración de, como máximo, 30 minutos. Esta información choca con lo que se ha advertido previamente en otras publicaciones: las siestas largas pueden ser un síntoma precoz del Alzhéimer. Pero, además del volumen cerebral, hay otros indicativos de la aparición de algún tipo de demencia en edades avanzadas.

Por ejemplo, otro estudio publicado en la revista 'Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle' demostró que las mujeres -independientemente de su estilo de vida y el factor genético- tenían más posibilidad de desarrollar una demencia; así como las mujeres que tenían una fuerza de agarre más baja. 

 

Alzhéimer en mujeres

 

Precisamente las mujeres que presentaron una fuerza de agarre más débil obtuvieron más del doble de probabilidades de tener un evento de demencia cuando fueran mayores; al igual que las participantes con mejores resultados en la TUG, una prueba para medir la fuerza de agarre de las mujeres y el tiempo que tardan en levantarse de una silla, andar tres metros, darse la vuelta y volver a sentarse. 

Otro elemento que podría influir en el riesgo de padecer demencia es el uso de Internet. Un estudio reciente publicado en la revista 'Journal of the American Geriatrics Society', descubrió que aquellas personas que pasaban conectadas de seis a ocho horas diarias presentaban un riesgo más elevado de demencia. Los investigadores estudiaron durante ocho años a 18.154 adultos de entre 50 y 65 años que no tenían demencia al comienzo del estudio. Aun así, los propios autores reconocen que no hay cifras suficientes para sacar una conclusión clara. 

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Lidia Lozano

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