'Hijos de alquiler': el nuevo servicio al que cada vez recurren más mayores en China
La distancia familiar y el envejecimiento abren la puerta a una nueva forma de acompañamiento
China afronta un rápido envejecimiento de su población mientras cada vez más personas mayores viven solas o lejos de sus hijos. La movilidad laboral y el menor tamaño de las familias están haciendo más difícil que los familiares puedan acompañarlos y atender sus necesidades cotidianas.
En ese contexto ha comenzado a ganar presencia un curioso servicio: jóvenes que cobran por acompañar a personas mayores como si fueran sus hijos. Se les conoce como “hijos subcontratados” o “hijos de alquiler” y pueden visitarlos en casa, acompañarlos al médico o a hacer la compra y ayudarles con pequeñas tareas cotidianas.
Los servicios se anuncian en redes sociales y las tarifas pueden alcanzar entre 29 y 88 dólares (entre 25 y 75 euros) por una sesión de tres horas.
Cuando los hijos viven lejos
Muchos de los clientes de estos servicios son personas mayores cuyos hijos han tenido que trasladarse a otras ciudades por motivos laborales. En algunos casos, son precisamente esos hijos quienes contratan a los acompañantes porque no pueden estar con sus padres en el día a día.
Los jóvenes pueden visitarlos en casa, conversar con ellos, ayudarlos a configurar el teléfono, acompañarlos a comprar o acudir juntos al médico. La intención no es sustituir una atención sanitaria, sino reducir la soledad y ofrecer un apoyo cercano.
Sun Shuyang, de 28 años, trabaja para Happy Home, una empresa de Tianjin dedicada a este tipo de acompañamiento. Según explica a The Washington Post, muchos de sus clientes viven solos mientras sus hijos trabajan lejos. “Al hablar con jóvenes como nosotros, pueden recuperar la vitalidad y sentirse con más energía”, señala.
La aparición de este servicio está relacionado con una transformación demográfica que afecta cada vez más a China. La población envejece mientras disminuye el número de jóvenes disponibles para asumir el cuidado de los mayores. La antigua política del hijo único, vigente entre 1979 y 2015, también significa que muchos adultos tienen que afrontar esta responsabilidad sin hermanos con quienes compartirla.

La situación puede agravarse durante las próximas décadas. Según las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, 402 millones de personas en China tendrán más de 60 años en 2040, lo que supondrá el 28 % de la población.
En este contexto, los “hijos subcontratados” aparecen como una respuesta informal a una necesidad cada vez más visible: personas mayores que necesitan compañía y familias que no siempre pueden proporcionársela directamente.
Una solución que también genera dudas
El crecimiento de este servicio no está exento de problemas. Una de las principales preocupaciones es que no existe una regulación clara ni unos requisitos profesionales comunes para quienes trabajan como “hijos subcontratados”.
Aunque sus tareas pueden parecer sencillas, acompañar a una persona mayor al hospital o hacerse cargo de algunas gestiones puede requerir conocimientos que estos trabajadores no siempre tienen. En caso de una emergencia médica, por ejemplo, podrían no estar preparados para actuar correctamente.
También preocupa la confianza que se establece entre ambas partes. Los acompañantes pueden acceder durante sus visitas a información personal y documentos importantes de los mayores, incluidos documentos de identidad o relacionados con sus propiedades. Además, la dependencia emocional de una persona que vive sola podría hacerla especialmente vulnerable ante posibles abusos o estafas.
Algunas empresas han empezado a tomar medidas para reducir estos riesgos. Time Bank y Happy Home aseguran que seleccionan y forman a sus trabajadores. Asimismo, Time Bank ha compartido que utilizan cámaras corporales durante las visitas, con el consentimiento de los clientes, para dejar constancia de las interacciones.
Pero el debate va más allá de la seguridad. En una sociedad donde el cuidado de los padres forma parte de una fuerte tradición de piedad filial, también se cuestiona si la compañía y el apoyo emocional pueden convertirse en un servicio que se compra por horas.
Para sus defensores, sin embargo, estos trabajadores no tienen por qué sustituir a los hijos. Pueden cubrir precisamente aquello que la distancia hace imposible, como estar físicamente junto a una persona mayor cuando su familia no puede hacerlo.
La aparición de esta profesión muestra una transformación más profunda de la sociedad china. A medida que aumenta el número de mayores que viven solos, la familia, las empresas y los servicios públicos buscan nuevas formas de cubrir unas necesidades que ya no siempre pueden resolverse dentro del hogar.
