Los mayores, el grupo más vulnerable ante los incendios en el hogar: la soledad multiplica el riesgo
Informe 'Víctimas de incendios y explosiones en España 2025'
El año pasado murieron en España 226 personas por incendios o explosiones. La mayoría de ellos, un 73%, en su hogar. El grupo de mayores de 64 años registra casi la mitad de las víctimas en vivienda, con 80 fallecidos. Los mayores son, sin lugar a dudas, el grupo de población más expuesto al riesgo. Las causas son variadas: Problemas de movilidad, dificultades de percepción por déficit auditivo o visual, vivir solo, mayor vulnerabilidad.
Son algunas de las conclusiones del informe ‘Víctimas de Incendios y Explosiones en España 2025’ elaborado por la Fundación Mapfre y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB), con la participación de representantes de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112. "Este segmento de población es el que está expuesto a un mayor riesgo, por tratarse de personas que a menudo requieren más cuidados y un nivel superior de vigilancia", señala el informe sobre los mayores de 64 años.
Un total de 226 personas fallecieron en España por incendios o explosiones en 2025, frente a las 234 víctimas mortales registradas en 2024, lo que supone un descenso del 3,4% y el segundo año consecutivo de reducción de la mortalidad por estas causas. De ellas, 190 perdieron la vida a causa del fuego y 36 por explosiones. En la misma línea, las intervenciones por incendios o explosiones descendieron un 2%, de 133.417 en 2024 a 130.744 en 2025. Sin embargo, las actuaciones en viviendas aumentaron un 2,9%, de 19.411 a 19.979, dentro de las 28.232 intervenciones registradas en edificaciones. En total, se registraron 205 incendios mortales en 2025, de los cuales 188 (el 91,7%) causaron una sola víctima. Los sucesos más graves fueron una explosión en el Principado de Asturias, con cinco fallecidos, y un incendio en un edificio en Cantabria, con tres.
Mayores: los más vulnerables
Las personas mayores presentan, un año más, el número de fallecimientos más elevado, con el 48,5% del total, convirtiéndose en el grupo de población que corre más peligro en caso de incendio, como ha ocurrido en todos los Estudios de Víctimas elaborados desde 2010.
“Teniendo como dato conocido la edad del 98% de fallecidos por fuego o explosión en vivienda en 2025, en las víctimas en vivienda sí se repite el hecho de que el grupo de mayores de 64 años es el más numeroso, con diferencia, a la hora de sufrir esta tragedia en su propia casa. Igual que en el análisis del número de víctimas totales, en vivienda se mantiene la pauta de que las personas mayores son el sector de población claramente más vulnerable”, señala el estudio. La soledad es un factor de riesgo. "Vivir solo multiplica casi por cinco el riesgo de fallecer en un incendio en la vivienda, donde las causas más frecuentes identificadas fueron las eléctricas (36,9%) y los aparatos de calor (22,6%)", señala el estudio.

El dato más llamativo se observa en el índice por millón de habitantes, con 7,86 en el grupo de 65 a 84 años (se excluye a los de más de 85 porque distorsionaría mucho la ratio, pues supera los 15), tres veces más que la de todo el grupo anterior (de 30 a 64 años), con 2,73 víctimas por millón.
Para obtener una referencia más precisa sobre la vulnerabilidad de las distintas franjas de edad, el Estudio de Víctimas de Incendios en España analiza tramos de cinco años y lo relaciona con la población correspondiente a cada tramo, obteniendo así el índice de fallecidos en vivienda por millón de habitantes en cada grupo de edad. Como puede comprobarse, prácticamente todos los grupos de más de 60 años presentan los índices más altos. "Una vez más, la estadística pone de manifiesto que el grupo de mayores de 64 años registra la mitad de las víctimas en vivienda, sin duda debido, entre otros factores, a problemas de movilidad y percepción (déficit auditivo o visual), a la vida en solitario y a una mayor vulnerabilidad física", señala el informe.

Intoxicación, principal causa de muerte
Casi siete de cada diez personas fallecidas por incendios murieron por intoxicación, con 158 víctimas, una cifra que consolida esta causa como la principal responsable de los fallecimientos y que aumentó del 69,3% en 2024 al 69,9% en 2025. Las quemaduras fueron la segunda causa más frecuente, con 46 fallecidos (20,4%), seguidas de los traumatismos, con 15 (6,6%), y las afecciones cardíacas y otras lesiones, que sumaron siete víctimas (3,1%).
El 59% de las víctimas mortales totales (133 de 226) se registró en los meses fríos. Diciembre, con 31 fallecidos y enero, con 28, fueron los meses más mortales, mientras que septiembre registró la cifra más baja, con 12. El 50% de las muertes en vivienda se produjeron durante las horas nocturnas; respecto al total, el porcentaje se sitúa en un 47,3%. "Por la noche el riesgo aumenta debido a la menor capacidad de respuesta de las personas mientras duermen", señala el informe. La causa probable más frecuente de los incendios mortales fue el origen por aparatos o equipamientos eléctricos, y el mayor número de siniestros con fallecidos se inició en el dormitorio.
Por sexo, los hombres representaron el 69% de los fallecidos, frente al 67% de 2024. Y volviendo sobre la edad, el grupo de 30 a 64 años concentró el 46% de las víctimas (104), seguido de los mayores de 64, con 89 fallecidos (39,4%), que registraron la mayor tasa de mortalidad, con 8,74 por millón de habitantes. Entre los menores de 15 años se contabilizaron cuatro víctimas mortales, seis menos que en 2024.

Incendios en viviendas
De los 226 fallecidos por incendios o explosiones en 2025, 165 perdieron la vida en viviendas, el 73% del total, un 4,1% menos que en 2024, cuando se registraron 172 víctimas mortales. Estos fallecimientos se produjeron en 154 siniestros, 144 de los cuales (el 93,5%) causaron una sola víctima. Aunque el número de fallecidos en viviendas ha descendido en los últimos años, los 165 registrados en 2025 constituyen la cuarta cifra más alta desde que Fundación Mapfre y APTB realizan el informe. De ellos, 147 murieron por incendios y 18 por explosiones.
Por edad, los mayores de 64 años concentraron el mayor número de fallecimientos en viviendas, con 80 víctimas (el 48,5%), frente a las 67 personas de entre 30 y 64 años (el 40,6%). Esta distribución contrasta con la tendencia general, en la que predominaba el grupo de 30 a 64 años. Por sexo, los hombres representaron cerca del 63% de las víctimas en viviendas, con 103 fallecidos, en línea con la tendencia del conjunto de los siniestros.
La distribución temporal de los fallecimientos en viviendas sigue la tendencia general, con 105 víctimas en los meses fríos, frente a las 60 de los cálidos. Diciembre, con 30 fallecidos, y enero, con 21, fueron los peores meses. Por días de la semana, destacaron los viernes (30) y los lunes (29), mientras que los fines de semana han dejado de concentrar la mayoría de las víctimas, como ya ocurrió en 2021, 2023 y 2024. A diferencia de la tendencia general, en las viviendas hubo más fallecimientos por la noche (83) que durante el día (77). La franja más peligrosa fue de 00:00 a 04:00, con 33 víctimas, el 20% del total.
En cuanto al tipo de viviendas, los edificios plurifamiliares concentraron el 53,3% de los fallecimientos, frente al 46,7% de las unifamiliares, una diferencia menor que en 2024 (57,6% en unifamiliares). La primera planta registró más víctimas, con 70, seguida de la segunda, con 27. De los 102 casos en los que se identificó la estancia, el dormitorio concentró el 37,3% de las víctimas, por delante del salón (33,3%) y la cocina (14,6%), invirtiendo el orden de años anteriores. Por tamaño del municipio, la mayor tasa de mortalidad se dio en los de menos de 1.000 habitantes, con 7,6 fallecidos por millón, frente a 3,7 en los de más de 500.000 habitantes.
Siguiendo la tendencia de años anteriores, cerca del 94% de las víctimas falleció en una vivienda, con un riesgo casi cinco veces mayor entre quienes vivían solos, cuya tasa de mortalidad fue de 8,72 por millón de habitantes, frente a 1,77 entre quienes convivían con otras personas. En cuanto a las causas, la intoxicación y las quemaduras mantuvieron el mismo patrón que en el conjunto de los siniestros, con 132 fallecidos por intoxicación (el 80%) y 26 por quemaduras (el 15,8%). El origen del incendio se identificó en 84 de los 165 casos (50,9%). Entre las causas identificadas, las más frecuentes fueron las eléctricas (36,9%), seguidas de los aparatos productores de calor (22,6%) y el fuego directo (14,3%), es decir, los incendios provocados directamente por una llama.

Por comunidades y autónomas y comparativa internacional
En 2025, Andalucía registró el número total más alto de fallecidos (51), seguida de Cataluña (34), la Comunidad Valenciana (20) y Madrid (19). En viviendas, Andalucía y Cataluña volvieron a concentrar más víctimas, con 42 y 22, respectivamente, aunque Madrid (16) registró más fallecidos que la Comunidad Valenciana (15).
Asimismo, por índice de mortalidad por millón de habitantes, Extremadura registró las tasas más altas, tanto en el conjunto de incendios y explosiones (11,39) como en viviendas (8,54). Le siguieron el Principado de Asturias (9,85), Cantabria (8,42) y Aragón (6,60) en el total de siniestros, mientras que en viviendas ocuparon los siguientes puestos Cantabria (8,42), Aragón (5,86) y Galicia (5,16).
Con una media de 4,55 muertes por millón de habitantes en los últimos seis años, España presenta una tasa similar a la de Francia y Portugal (4,5), Alemania (4,4) e Irlanda (4,3), y por debajo de países como Suecia (8,6), Dinamarca (8,9), Estados Unidos (10,7) y Japón (11,5).
Mayor prevención y cultura de autoprotección
Durante la presentación del informe, Antonio Guzmán, director de Seguridad Vial, Salud y Prevención de Fundación Mapfre, subrayó la importancia de seguir avanzando en la prevención de incendios domésticos y lograr que todas las viviendas cuenten con detectores de humo. Estos dispositivos permiten alertar a tiempo y salvar vidas, especialmente entre las personas mayores, quienes viven solas o tienen dificultades para reaccionar ante una emergencia. También resaltó la utilidad de los rociadores automáticos, que actúan sobre el fuego sin intervención humana y refuerzan la protección en edificios como las residencias.
Guzmán también destacó la importancia de investigar las causas de los incendios y reforzar la protección ante los nuevos riesgos asociados a la transición energética. Entre las medidas preventivas, señaló la necesidad de evitar sobrecargas eléctricas, revisar las instalaciones y extremar las precauciones con estufas de leña y braseros, así como vigilar los materiales combustibles en balcones y terrazas. En los edificios, recordó que las comunidades de vecinos deben conocer las características de sus inmuebles y que las inspecciones técnicas deben contemplar la protección pasiva contra incendios para limitar la propagación del fuego y el humo.
Por su parte, Carlos García Touriñán, presidente de la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB), remarcó durante la presentación la necesidad de reforzar la formación ciudadana para prevenir incendios y conocer las pautas básicas para actuar sin ponerse en peligro si se produce uno en casa, en el trabajo o en un espacio público. También puso en valor los 21 años de colaboración entre Fundación Mapfre y APTB en campañas de educación y concienciación como la Semana de la Prevención de Incendios, dirigidas a combatir la falta de información sobre estos sucesos. Asimismo, destacó la iniciativa conjunta que ambas entidades han impulsado durante el último año con la EuropeanFire Safety Alliance para promover el uso de detectores de humo e implicar a ayuntamientos y comunidades autónomas en su implantación.
Asimismo, Pedro Antonio Ruiz, director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112, incidió en la importancia de la prevención y la formación ciudadana para avanzar hacia el objetivo común de reducir a cero las víctimas mortales en incendios de vivienda. En esta línea, destacó la labor que desarrolla la Agencia desde hace años para acercar la seguridad a la población de todas las edades mediante acciones de divulgación, información y formación, en colaboración con APTB y Fundación Mapfre. Además, puso en valor las iniciativas impulsadas para promover la instalación de detectores de humo en las viviendas, tanto a través de campañas preventivas como mediante solicitudes a la Administración central.
