Se muda a la residencia de mayores de su madre de 104 años para poder vivir con ella
A sus 78 años, Petra ha cambiado de vida junto a su marido, que también necesita cuidados
Petra Kerkdijk-Nieuwland, de 78 años, y su marido Henk se han instalado en la residencia Rosengaerde, ubicada en la localidad de Dalfsen, en Paises Bajos.
Según relata el medio holandés AD, desde el pasado mes de enero, la pareja tomó esta decisión, puesto que allí vive, desde hace casi 24 años, la madre de Petra: Dirkjen Nieuwland-Teusink, de 104 años.
De esta manera, las llamadas telefónicas matutinas han sido reemplazadas por encuentros diarios en el sofá, una situación que, como señala la propia Petra entre risas, hace que la gente le comente lo "afortunada" que es su madre.
El traslado de la pareja, que residía en Apeldoorn –otro municipio a unos pocos kilómetros–, estuvo motivado por la necesidad de asistencia de Henk. Al no encontrar en su ciudad un centro que les permitiera ingresar juntos, decidieron volver a sus orígenes.
Dirkjen (104) woont al 24 jaar in zorgcentrum, waar nu ook dochter Petra (78) heen verhuist: ‘Wel even wennen’https://t.co/Pg21V0V0qW
— AD.nl (@ADnl) June 27, 2026
Antes de esta mudanza, Petra visitaba a su madre cada diez días para ayudarla con la compra, aunque la centenaria sigue haciendo casi todo por sí misma.
Según se cuenta en el artículo publicado en el medio holandés, Dirkjen tiene una rutina muy marcada. Aunque el primer turno de cuidadores no llega hasta las siete de la mañana, ella se levanta a las cuatro y media.
Y a pesar de que formalmente ya no se le permite ducharse sola, afirma apañárselas bien lavándose el pelo en el lavabo y usando una silla de ducha, si bien reconoce que levantarse a veces le resulta difícil.
Para prevenir lesiones, Dirkjen utiliza unos protectores de cadera que suenan como una "armadura". Su hija explica que, aunque ha sufrido algunas caídas en el centro, estos protectores acolchados han evitado que se rompa nada.
En los momentos posteriores a esas caídas, Petra ha asumido el rol de cuidadora ayudándola a acostarse durante semanas, a pesar de que el personal de la residencia le insiste en que eso ya no es necesario.
Así, la mujer ejerce de cuidadora principal tanto para su marido como para su madre. Sin embargo, vivir en una residencia con apoyo constante le ha permitido tomarse un respiro.
Atrás quedó el apartamento donde su marido apenas se relacionaba. Ahora, él acude de forma autónoma al restaurante del complejo. Para Petra, el hecho de que tanto Henk como Dirkjen cuenten con un botón de alarma le otorga la tranquilidad necesaria para poder salir a pasear por el pueblo sin ningún tipo de angustia.
