La soledad no deseada dispara hasta un 39% las visitas al médico de atención primaria

FEDEA publica el estudio 'Soledad y sobreutilización de recursos sanitarios'

La soledad no deseada dispara hasta un 39% las visitas al médico de atención primaria Miia

La soledad no deseada crónica incrementa las visitas al médico de atención primaria en varios países europeos, especialmente entre personas mayores de 50 años. Esta es una de las conclusiones del nuevo estudio publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), en el que se analiza la relación entre la soledad y la sobre utilización de servicios sanitarios entre los europeos mayores de 50 años, mostrando que sus efectos dependen en parte de la organización del sistema sanitario. Así, concluye que "el uso de servicios sanitarios es notablemente mayor entre las personas que experimentan soledad crónica, lo que sugiere que la desconexión social prolongada puede conducir a un uso sostenido o creciente de los servicios sanitarios a lo largo del tiempo".

Sin embargo, el trabajo encuentra que la soledad no se asocia de forma generalizada con un mayor uso de todos los recursos sanitarios, pero sí con un incremento significativo de las visitas al médico de familia en países con sistemas de tipo Beveridge (Sistemas Nacionales de Salud en los que el médico de cabecera actúa como puerta de entrada al sistema) –categoría en la que se enmarca España–. También se observa una mayor probabilidad de recibir atención profesional a domicilio en los países analizados. Por el contrario, no se observaron efectos significativos en hospitalizaciones, toma de medicamentos o visitas al dentista.

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Más visitas al médico de atención primaria

"Nuestros hallazgos indican que la asociación entre la soledad y el aumento de visitas al médico es significativa en aquellos países con sistemas de gatekeeping, donde los médicos de atención primaria actúan como primer punto de contacto. Esto sugiere que los mecanismos de acceso al sistema sanitario interactúan con factores emocionales y sociales, moldeando el patrón de consumo de recursos sanitarios", señala el estudio elaborado por la investigadora Sabela Siaba, de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidade da Coruña (UDC). 

El informe, galardonado con el Premio AES de Fedea y elaborado a partir de datos longitudinales de más de 37.000 europeos mayores de 50 años, concluye que las personas que sufren soledad en sistemas como el español realizan una media de 1,27 visitas adicionales al médico al año frente a sus homólogos que no se sienten solos (un aumento del 14% para la soledad contemporánea y del 39% para la soledad crónica).

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Y un incremento de la atención domiciliaria

En cuanto a la atención domiciliaria profesional, el estudio muestra que la soledad aumentó las probabilidades de recibir dicha atención en un 47% en los países Beveridge (Chipre, Dinamarca, España, Finlandia, Italia, Letonia, Malta y Suecia) y en un 48% en los países Bismarck, alcanzando el 66% entre las personas con soledad crónica en estos últimos. Según aclara el estudio, los países Bismarck (Austria, Alemania, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Francia, Grecia, Hungría, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, República Checa y Rumanía) están caracterizados por contribuciones sociales obligatorias de empleadores y empleados, servicios basados en reembolso y copagos parciales por parte de los usuarios.

En cambio, el estudio no encuentra efectos significativos de la soledad sobre otros indicadores de uso sanitario, como hospitalizaciones, consumo de medicamentos o visitas al dentista. Estos resultados sugieren que las personas solas podrían recurrir a los proveedores sanitarios no solo por razones médicas, sino también para obtener contacto social. De ahí que el estudio concluye que las políticas "deberían priorizar las intervenciones sociales para reducir la soledad y mejorar el bienestar de las personas mayores".

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Implicaciones para la eficiencia del sistema sanitario

Para Fedea, los resultados tienen "implicaciones relevantes" para la eficiencia en la asignación de recursos sanitarios. Si una parte de la demanda de atención primaria (en países Beveridge) o de cuidados profesionales a domicilio está relacionada con necesidades sociales o emocionales no cubiertas, "el sistema sanitario puede acabar absorbiendo problemas que podrían abordarse mejor desde intervenciones sociales y comunitarias".

Esta presión adicional puede ser especialmente importante en países con sistemas de atención primaria fuertes (tipo Beveridge), donde el médico de cabecera actúa como punto de entrada habitual. En estos contextos, "la soledad no deseada podría contribuir a la saturación de las consultas y reducir el tiempo disponible para pacientes con necesidades médicas más complejas o urgentes". 

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Propuestas de políticas sanitarias para mitigar estos efectos

Para mitigar el efecto que la soledad puede ejercer sobre los servicios sanitarios, especialmente en la atención primaria y el apoyo domiciliario, el estudio de Fedea señala que se necesitan acciones intersectoriales. "Las políticas deberían invertir en intervenciones no clínicas que aborden directamente la soledad. Estas pueden incluir programas comunitarios, iniciativas de acompañamiento voluntario o la integración del cribado de la soledad en la atención rutinaria en puntos de contacto habituales con personas mayores donde también podrían detectarse casos de soledad, como las farmacias comunitarias".

En concreto, señalan que "el sistema sanitario —especialmente la atención primaria— también puede desempeñar un papel clave en el cribado y la identificación de personas mayores que experimentan soledad no deseada, facilitando la intervención temprana y la derivación a redes de apoyo adecuadas". De ahí, señala que "ofrecer vías alternativas de apoyo emocional fuera del sistema médico, estas intervenciones podrían reducir el uso innecesario de la atención sanitaria y mejorar el bienestar general de las personas mayores". 

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