Sucesos

Marta, de 27 años, murió por un kamikaze que no la auxilió: solo le costará 2 años y medio de cárcel

65ymás

Jueves 1 de julio de 2021

3 minutos

La joven tenía 27 años cuando murió en 2016

Marta Soria
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Jueves 1 de julio de 2021

3 minutos

Marta tenía 27 años cuando un kamikaze que circulaba a más de 150 kilómetros por hora, sin luces y en dirección contaria acabó con la vida de la joven en 2016, y ni siquiera se paró a auxiliarla, según recoge Informativos Telecinco. 

Durante todos estos años, los padres de Marta han luchado para que se haga justicia, y el culpable fuera acusado de homicidio imprudente. Ahora, la Audiencia Provincial de Lleida le ha condenado a dos años y medios de cárcel. Una sentencia que ha indignado a los padres de la joven, que han decidido tirar la toalla.

Carlos Soria, padre de Marta se acercó al lugar del accidente donde su hija perdió la vida. Para Carlos y su mujer el acusado es "un terrorista de carretera", y aunque durante todo este tiempo no han dejado de luchar, ya está todo perdido.

Lo que sí han hecho los progenitores de la joven fallecida es contar la historia de su hija, para intentar concienciar: "Volver aquí es volver a revivir la angustia". 

Los padres piensan que el kamikaze, que tenía antecedentes penales en Rumanía, y dio positivo en cocaína, buscó el impacto con si coche, además de hacer carreras con otro vehículo.

"Violencia vial"

Ahora piden que estos accidentes se cataloguen como "violencia vial", y que el delito de homicidio doloso tenga una condena de 15 años de cárcel. En el caso de Marta además de la temeridad, hay que sumar la imprudencia, el desprecio por la vida, y sobre todo la imprudencia. Y es que el conductor no avisó a los servicios de emergencia del accidente. 30 minutos tardaron en encontar a Marta sin vida, a 150 metros del lugar del accidente, y dentro de un canal.

"Lo que hizo era para matar a alguien. Era una recta de 500 metros y él veía perfectamente que el coche de mi hija venía de cara y no hizo ningún gesto de cara a ella, por lo que yo interpreto desde el primer día que es un asesinato doloroso", denuncia su padre, que además critica que el conductor circulaba a una velocidad superior a los 125 kilómetros hora, en una carretera de 90. 

Y no olvida: "Cuando llegaron los Mossos d'Esquadra, los ocupantes del vehículo no dijeron que había otro coche implicado, se callaron". Para él, la valentía de ser un kamikace ha llegado a su fin, aunque la corbadía le haya salido barata.

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