Del ajedrez a la lectura: mantener el cerebro activo podría retrasar el alzhéimer hasta cinco años
Un estudio confirma que estas aficiones mejoran la salud cognitiva
Participar habitualmente en actividades intelectualmente estimulantes como el ajedrez, hacer crucigramas o la lectura y mantener un aprendizaje continuo a lo largo de la vida son estrategias fundamentales para proteger la salud cerebral frente al deterioro cognitivo. Un reciente estudio publicado en la revista Neurology y liderado por la neuropsicóloga Andrea Zammit, del Centro Médico de la Universidad Rush en Chicago, ha demostrado que las personas con altos niveles de aprendizaje a lo largo de su vida presentan un retraso de aproximadamente cinco años en la aparición de la demencia o el Alzhéimer, en comparación con aquellas con niveles más bajos de estimulación.
La investigación realizó un seguimiento durante ocho años a casi 2.000 adultos mayores, de entre 53 y 100 años, que no padecían demencia al inicio de las pruebas. A través de cuestionarios y baterías de pruebas neurológicas, los científicos evaluaron el nivel de participación de los individuos en actividades como leer, escribir, aprender otros idiomas, resolver rompecabezas, visitar museos y jugar al ajedrez o las damas durante su juventud, mediana edad y vejez. Según explica la doctora Zammit, este tipo de aficiones resultan muy beneficiosas porque "en cierto modo estiran el cerebro y la forma de pensar", obligando a poner en marcha diferentes sistemas cognitivos.

El escudo de la "reserva cognitiva"
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio viene de los análisis de las autopsias realizadas a 948 participantes que fallecieron durante el periodo de investigación. Los resultados evidenciaron que, incluso cuando los cerebros ya mostraban las marcas físicas características del alzhéimer, aquellas personas que habían llevado vidas cognitivamente más enriquecidas mantenían una mejor memoria y habilidades de pensamiento. Además, experimentaron un declive mucho más lento antes de morir.
A este efecto protector se le conoce en el ámbito científico como "reserva cognitiva". Se fundamenta en que el aprendizaje constante fortalece las conexiones neuronales en diversas regiones del cerebro, haciéndolo más resiliente y capaz de compensar, al menos temporalmente, los daños provocados por las enfermedades neurodegenerativas o el envejecimiento natural.
Nunca es tarde para empezar
Para quienes no desarrollaron este tipo de hábitos en su juventud, los expertos tienen un mensaje esperanzador: no es demasiado tarde para empezar. La mediana edad representa una ventana de oportunidad crucial para comenzar a proteger el cerebro y frenar el ritmo de su deterioro. Zammit advierte que no se trata de probar aficiones pasajeras, sino de encontrar actividades significativas que despierten una verdadera pasión y mantenerlas de forma constante a lo largo del tiempo. Alternativas como unirse a un club de lectura, por ejemplo, pueden ser excelentes al combinar el hábito individual con el debate y la conexión social.

No obstante, la mente no puede protegerse sola; la salud física es igual de indispensable para un cerebro sano. Los especialistas subrayan que para potenciar estos efectos es necesario hacer ejercicio físico con una intensidad suficiente para sudar, mantener una buena calidad de sueño y cuidar la salud cardiovascular. Controlar problemas comunes en la mediana edad como la obesidad, el colesterol, la hipertensión o la diabetes resulta vital, ya que estas afecciones pueden reducir el flujo sanguíneo o causar una inflamación perjudicial en el cerebro. Incluso recibir vacunas en la etapa adulta, como la vacuna contra la culebrilla, ha mostrado asociarse con un menor riesgo de demencia.
Estas recomendaciones preventivas basadas en el estilo de vida cobran una importancia máxima en la actualidad, ya que no existe una receta mágica para prevenir la enfermedad. A día de hoy, más de 57 millones de personas viven con demencia en todo el mundo —unos 9,8 millones solo en Europa— y se estima que aparece un nuevo caso cada 3,2 segundos.
