Angustiados y preocupados: los mayores afectados por los incendios están deseando volver a sus casas
El fuego ha afectado a miles de personas en España, muchas de los cuales son mayores
Angustia, preocupación, tristeza y muchas ganas de volver a casa. Estos son algunos de los sentimientos que están experimentando los mayores estos días en las zonas más afectadas por los incendios que han arrasado ya decenas de miles de hectareas, especialmente, de la provincia de Ávila y de la Comunidad de Madrid, dejando cifras de récord de personas desplazas y de terreno calcinado.
Y no es para menos. Muchos tuvieron que salir de casa con lo puesto y abandonar sus viviendas o segundas residencias –son zonas que suelen tener gran afluencia de veraneantes durante los meses de julio y agosto– en pocos minutos, refugiándose en la capital, en casas de familiares o incluso en pabellones habilitados por los ayuntamientos de las localidades cercanas.

En concreto, se cuentan por miles las personas afectadas de más de 40 pueblos de Ávila, Toledo y Madrid y "muchos" serían mayores.
Es el caso de Ismael, vecino de la localidad de Pelayos de la Presa –Madrid–. Cuenta a 65YMÁS que todo comenzó la tarde del jueves tras recibir un aviso de que el fuego avanzaba "a una velocidad tremenda" desde San Martín de Valdeiglesias, lo que llevó a una parte del pueblo a abandonarlo y a otros a refugiarse en lugares como la Casa de la Cultura.
A pesar de la extrema gravedad de la situación, reconoce que vivieron la crisis con "relativa tranquilidad" y subraya que "no hubo histeria colectiva" y que "se procuró atender a la gente". "Nos ayudamos unos a otros", comenta.
Destaca especialmente la evacuación urgente de una residencia de mayores, donde los propios vecinos ayudaron a "subirlos literalmente a hombros" a los transportes.
Eso sí, reconoce que el regreso para evaluar los daños se ha vivido con mucha angustia: él mismo caminó hacia su vivienda "con el corazón encogido", si bien al final su casa se salvó, pero no todas corrieron la misma suerte. Ismael detalla que el fuego ha destruido elementos exteriores de las viviendas, como toldos, aparatos de aire acondicionado y vegetación, y calcula que unas doce o trece casas se han quemado por completo.
Ahora, añade, el pueblo –que sigue confinado por carretera para priorizar el paso de los equipos de extinción– se debate entre la tristeza por la pérdida de la naturaleza y el alivio profundo de haber sobrevivido, sin lamentar víctimas ni heridos.

"Pelayos ya va a ser otra cosa"
"Todo el paisaje que hemos vivido durante 65 años se ha ido en el fuego", lamenta por su parte Enrique, periodista jubilado y presidente de la asociación cultural Alberche Albirka, con casa en Pelayos de la Presa desde hace más de 60 años, quien reconoce que el municipio "ya va a ser –es– otra cosa" y que siente "desolación" y "tristeza" por lo ocurrido.
No obstante, también hace un esfuerzo por aferrarse a "lo positivo". En el plano personal, relata con alivio que tanto los vecinos como su propia familia se encuentran bien –estaban en Madrid cuando el incendio llegó al pueblo– y que su vivienda se salvó por apenas 30 metros, gracias a que una antigua vía de tren hizo de cortafuegos. Y desde su perspectiva como miembro de la asociación cultural, expresa un profundo alivio al confirmar que el Monasterio Santa María la Real de Valdeiglesias ha sobrevivido a las llamas.

Huir con lo puesto
Al igual que Enrique, Pilar también tiene una segunda residencia a las afueras de Madrid, algo más al sur, en Villa del Prado.
En su caso, tuvo la mala suerte de que el incendio le soprendió estando allí y tuvo que ser desalojada. "Cogí una botella de agua y me fui de mi casa", recuerda.
Inicialmente, fue dirigida al pueblo vecino de Aldea del Fresno y, posteriormente, a Villamanta, aunque finalmente decidió trasladarse en coche a su residencia en Madrid.
Pilar destaca que, a pesar de la gran inquietud de los vecinos –muchos de los cuales tuvieron que alojarse en polideportivos, casas de familiares o confinarse en sus propios domicilios–, el comportamiento ciudadano fue muy cívico y la actuación de los sistemas de emergencia y del Ayuntamiento resultó eficaz.
Eso sí, eso no quita para que el daño provocado por el fuego haya sido devastador en las zonas aledañas. Por ello, la mujer exige que se realicen labores de prevención exhaustivas durante los meses de invierno, obligando a limpiar los campos, bajo la estricta amenaza de multas si se incumple la ley.
Ganas de volver a casa
65YMÁS ha podido conversar también con Esteban –ver foto, abajo–, a punto de cumplir 90 años, y con Trinidad, de 86, una pareja que vive en el municipio de Navamorcuende (Toledo), donde fueron desalojados de forma preventiva por la densa acumulación de humo.
Su proceso de evacuación comenzó el sábado, cuando se trasladaron inicialmente a dormir a la localidad de Mejorada, en casa de una sobrina, y, al día siguiente, fueron reubicados definitivamente en el albergue provisional habilitado en el recinto ferial de Talavera de la Reina.
Pese a la abrupta salida de su hogar, la pareja se muestra tranquila y destaca sentirse bien atendida por la Cruz Roja. "Nos están tratando demasiado bien", reconoce Esteban.
Ahora bien, a pesar de estar muy agradecidos y bien cuidados en el pabellón, su principal inquietud es el regreso a su vida normal. "Si me dijeran ahora mismo 'vete' –de nuevo a su domicilio–, me iba pero con los ojos cerrados", afirma la mujer.

Sin medicación ni documentos personales
Esta pareja de octogenarios fue atendida por Miriam, técnico de personas mayores de Cruz Roja, quien confirma a 65YMÁS que la población acogida abarca todas las edades, desde bebés hasta personas de más de 90 años, aunque el grueso se concentra en la franja de 50 a 60 años.
El desalojo de los pueblos cercanos fue tan precipitado, recuerda, que muchas personas tuvieron que huir "con lo puesto". Y muchos dejaron atrás elementos imprescindibles como su documentación personal, tarjetas sanitarias y la medicación diaria.
Ante esta urgencia, el personal de Cruz Roja, en coordinación con los servicios sanitarios locales, se están encargando de gestionar la reposición de recetas médicas, acompañar a los afectados y proveerles de sillas de ruedas y andadores para facilitar su movilidad.
Además, en el plano psicológico, los mayores estarían demostrando una notable entereza frente a la tragedia, prosigue Miriam. Y es que, aunque llevan albergados desde el sábado y se encuentran físicamente agotados, estarían siendo "los que mejor lo están llevando".
Aun así, su fortaleza no estaría evitando que vivan con cierta preocupación e incertidumbre estos momentos, ya que muchos todavía desconocen si el fuego ha destruido sus hogares y propiedades.
Cabe recordar que para mitigar el impacto del aislamiento y hacer frente a las largas horas de espera en el pabellón, Cruz Roja ha desplegado un equipo de psicólogos y un programa de actividades. La técnico detalla que están organizando talleres de gimnasia, manualidades y ejercicios de memoria, con el objetivo de mantenerles ocupados tanto física como mentalmente.

Residencias desalojadas
Los graves incendios forestales han obligado a las autoridades autonómicas a desplegar también operativos de emergencia para la evacuación masiva y preventiva de poblaciones que viven en residencias de mayores.
Según se explicaba en un comunicado, el domingo, la Comunidad de Madrid habría prestado ya atención social a un total de 2.558 personas y coordinado la evacuación preventiva de 1.308 usuarios procedentes de 21 residencias y centros.
El desglose de los evacuados incluye a 952 personas mayores, 129 personas con discapacidad o enfermedad mental y 84 menores, además de 84 integrantes de familias en situación de emergencia social y 59 jóvenes trasladados a otros albergues.
De forma paralela a estos desalojos, las autoridades han mantenido un seguimiento continuo sobre 1.250 personas dependientes que han permanecido en sus domicilios, apoyándose en los servicios de teleasistencia avanzada y ayuda a domicilio.
Para gestionar la magnitud de esta crisis y reubicar a los afectados, la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales estableció un centro de valoración en Navalcarnero y mantiene informadas a todas las familias en todo momento.
El operativo logístico cuenta con la colaboración de Cruz Roja y voluntarios del Colegio de Trabajo Social, quienes operan con seis unidades móviles para los traslados.
Para asegurar el alojamiento, la Comunidad ha habilitado 50 plazas en un Centro de Emergencia en San Blas-Canillejas y ha concertado otras 400 plazas –ampliables a 500– distribuidas en tres establecimientos hoteleros de Móstoles, Parla y Madrid.
En Castilla y León, el avance del incendio en la provincia de Ávila ha provocado que la Gerencia de Servicios Sociales evacuara a un total de 626 usuarios de residencias de mayores entre el jueves 23 y el sábado 25 de julio.
Los operativos de traslado lograron reubicar a los mayores en centros de la propia Ávila, de otras provincias de la comunidad –como Valladolid, Salamanca y Segovia– y, en algunos casos, en Toledo.

