Los sénior rompen mitos: cuidan su alimentación, hacen ejercicio y apenas van al médico

Los mayores de 55 muestra un estilo de vida activo, digital y centrado en el bienestar personal

Los sénior rompen mitos: cuidan su alimentación, hacen ejercicio y apenas van al médico Miia

El verano es para muchas personas sinónimo de descanso, tumbona, playa, sol, días largos y relajados, comidas fuera de casa, cañas y tintos de verano... y un desorden maravilloso. Pero septiembre nos devuelve a la realidad y marca la vuelta a la rutina. Un nuevo curso en el que volvemos al gimnasio, intentamos comer mejor, controlamos lo que bebemos e intentamos recuperar unos horarios más ordenados. 

En definitiva, es el momento de recuperar hábitos saludables… un poco abandonados en verano. Sin embargo, para una buena parte del colectivo de personas mayores de 55 años, este cuidado de la salud y estos buenos hábitos no son un propósito de nuevo curso, no son estacionales. Están incorporados de forma natural en la vida cotidiana en todas las épocas del año, incluso en vacaciones.

Diversos estudios demuestran que los sénior se cuidan, comen bien, hacen ejercicio, buscan motivaciones vitales. El ‘VI Barómetro del Consumidor Sénior’, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre da un paso más allá al desmontar algunos mitos y estereotipos que habitualmente se asocian al envejecimiento: como el sedentarismo, el desinterés por el bienestar o el uso constante de los servicios de salud.

Los sénior se cuidan

Existe la falsa creencia de que las personas mayores de 55 años descuidan su bienestar físico. No es así. Cuando hablamos de cuidar su salud, los sénior saben lo que hay que hacer. Prácticamente todos cuidan su alimentación (81%), hacen ejercicio (51%), cuidan su bienestar emocional (40%) o han dejado de fumar (34%). Además, siguen las recomendaciones de la OMS y priorizan la comida casera, frutas y verduras, evitan los procesados, los fritos, la sal o los dulces y han disminuido las cantidades de alimentos que consumen. Son conclusiones del informe ‘Séniors y salud en España’ de Ageingnomics con la colaboración del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, Idis. “Esto es algo que muchos llevan haciendo desde siempre (58%), pero que algunos lo han ido haciendo a medida que cumplían años”.

En la misma línea, Barómetro del Consumidor Sénior también demuestra cómo cuidan su alimentación los sénior y una parte importante mantiene hábitos saludables de forma constante. La mitad realiza chequeos médicos preventivos (53%), evita el consumo de alcohol y tabaco (53%) y respeta las horas de sueño (50%), lo que refleja una actitud preventiva hacia la salud, orientada no solo a tratar enfermedades, sino a anticiparse a ellas. Además, a medida que avanza la edad, aumenta el porcentaje de sénior que realizan estas acciones positivas para cuidarse.

De esta forma, se observa cómo los mayores de 55 años son cada vez más conscientes de la importancia de mantener una buena salud para disfrutar de una mayor calidad de vida y de un envejecimiento saludable.

Apenas van al médico

Los datos cuestionan la idea de que los sénior acuden con mucha frecuencia al médico, ya que un 81% visita centros sanitarios menos de una vez al mes, lo que indica un uso relativamente bajo de los servicios sanitarios. Solamente el 1% acude todas las semanas. De hecho, aunque la frecuencia de las visitas médicas aumente a partir de los 70 años, la mayoría sigue acudiendo con poca frecuencia: un 75% lo hace menos de una vez al mes.

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Actualmente, los sénior viven una realidad mucho más positiva y alejada de los estereotipos tradicionales. Lejos de ser un colectivo pasivo, los mayores de 55 años muestran una actitud proactiva hacia su bienestar, incorporando hábitos saludables. “El envejecimiento saludable se ha convertido en uno de los objetivos vitales más relevantes para una población cada vez más longeva. En este sentido, el final del verano y la vuelta a la rutina pueden ser una buena oportunidad para revisar nuestros hábitos y reforzar el cuidado de la salud. No se trata solo de vivir más años, sino de hacerlo con calidad de vida, autonomía y bienestar físico y mental. Si bien persisten ciertos retos, como una mayor integración de la salud emocional o el uso más frecuente de herramientas digitales, la tendencia general apunta hacia un envejecimiento activo, autónomo y cada vez más conectado con las nuevas dinámicas sociales y sanitarias”, señala Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre.

Los mayores se mueven

El sedentarismo es uno de los estereotipos más extendidos sobre el envejecimiento. Sin embargo, el estudio muestra que cerca de 6 de cada 10 sénior realizan ejercicio físico de forma habitual (57%). Un dato especialmente relevante teniendo en cuenta que el envejecimiento activo es una estrategia para mejorar la calidad y la esperanza de vida (con “buena salud”) en las personas adultas y mayores. Y es que, a medida que avanza la edad, la actividad física actúa como factor de protección y mantenimiento de la salud, el bienestar y la calidad de vida, tal y como indica la guía ‘Vida activa, longevidad sana. Guía sobre deporte y envejecimiento activo’ del Centro de Investigación Ageingnomics.

Un 53% de los encuestados afirma, al menos, andar —mínimo 30 minutos seguidos— a diario. Pero, además, un 10% hace entrenamientos de estiramiento o equlibrio, un 6% hace ejercicios de fuerza, nadar, montar en bici o correr; y un 3% practica fútbol, tenis o pádel. A esto hay que sumarle aquellos que afirman hacerlo, al menos, 4 veces a la semana.

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Otro mito derribado: los sénior usan la tecnología para cuidarse

Se suele pensar que los mayores están alejados de la tecnología, especialmente en temas de salud. Sin embargo, el ‘VI Barómetro del Consumidor Sénior’ revela que cada vez más, los mayores de 55 años emplean herramientas digitales relacionadas con la salud, como la telemedicina (28%). Una cifra que incrementa 3 puntos porcentuales en comparación con la edición anterior del informe, lo que refleja un avance progresivo en el acceso a estas tecnologías.

No obstante, de los sénior que utilizan estas herramientas, el 67,8% lo hace de forma ocasional, lo que indica que aún no forman parte de los hábitos cotidianos de salud. En este sentido, Juan Fernández Palacios,  indica que “los datos muestran una tendencia clara hacia la digitalización de la salud en la población sénior, pero evidencian que el reto no es solo aumentar el acceso, sino fomentar un uso más frecuente, autónomo y confiado”.

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Tareas pendientes: calidad del sueño bienestar emocional

Los sénior duermen, pero no lo hacen todo lo bien que deberían. Aunque solo un 16% asegura tener problemas para dormir más de dos veces por semana, un 43% afirma no dormir 7 u 8 horas diarias y un 67% afirma despertarse cansado 5 o más días por semana. “Observamos que, ante la presencia de problemas para dormir, dificultad por mantenerse dormido o necesidad de medicación para conciliar el sueño, la percepción sobre la salud empeora”, señala el informe ‘Séniors y salud en España’.

La otra asignatura pendiente es el bienestar emocional. “Solo el 40% de los sénior afirma cuidar de su bienestar emocional, por lo que aun queda amplio recorrido de mejora”, señala el estudio. La constatación de que los mayores de 55 años prestan menos atención a su bienestar emocional alimenta la creencia errónea de que la felicidad disminuye con la edad. Sin embargo, los datos del ‘VI Barómetro del Consumidor Sénior’ apuntan en otra dirección: el 79% se declara bastante o muy feliz. Una percepción positiva que, incluso, mejora con los años. A ello se suma que 4 de cada 10 (38%) aseguran cuidar su salud emocional de forma activa y consciente, un porcentaje que se eleva al 43% entre los 60 y los 64 años.

Y aún podríamos señalar un tercer ámbito en el que hay margen de mejora. Aunque los sénior sí hacen deporte y practican ejercicio físico regular, deberían hacer más ejercicios de fuerza y equilibrio, más allá de caminar.