Vecinos de Jerte claman por el cierre de su único banco
Los residentes de este pueblo de Cáceres recogen firmas
Los bancos siguen bajando la persiana de sus oficinas físicas y echando el cerrojo a sus cajeros. A medida que la digitalización avanza, el proceso de cierres de sucursales bancarias y cajeros automáticos, no solo continua, sino que se acelera. Los mayores observan con preocupación como pierden la atención presencial, especialmente cuando los cierres se dan en el medio rural, donde se concentra la población de mayor edad y el riesgo de exclusión, mayor.
La última localidad que ha visto cómo cierra su banco es Jerte, en Cáceres. Sus vecinos se han quedado de la noche a la mañana sin su sucursal.
“Es la única sucursal que tenemos en el pueblo. Es una oficina que lleva con nosotros más de 20 años y que cuenta como clientes a casi todo el pueblo. Cerca del 80 o el 90% de la población de Jerte somos clientes del Banco Santander, precisamente por la atención que recibimos en esa oficina”, explica a 65YMÁS una vecina del pueblo, María Jesús. “Nos hemos quedado también sin cajero automático. Los negocios se han quedado sin cambio, las personas mayores, en fin, para todo el pueblo, es un problema. Nos quedamos sin un lugar donde hacer ingresos, sacar dinero, ningún lugar que facilite cambio, dónde hacemos operaciones”, añade.
“El punto de atención de Jerte, que funcionaba a través de un agente financiero, dejó de prestar servicio el pasado 29 de septiembre. Los clientes han pasado a ser atendidos en Cabezuela del Valle, situada a seis kilómetros de Jerte”, confirman fuentes de Banco Santander a la consulta realizada por este medio. La sucursal bancaria, ahora cerrada, llevaba 22 años operando en el municipio a través de la figura de un agente colaborador.
"Sin aviso previo"
Los vecinos de Jerte se quejan de las formas en las que se ha producido este cierre, ya que aseguran que no les avisaron previamente, ni han recibido ninguna explicación.
“El cierre ha sido hace una semana. Sin previo aviso, se presentaron tres señores en la oficina con una orden de cierre, y sin más, se cerró la oficina. Nos quedamos todos preguntándonos qué es lo que pasaba. No nos han dado motivos. ‘Problemas técnicos’ dijeron y es lo indican en un papelito que han puesto en la puerta. Y ya está. No han dado ninguna otra explicación”, señala María Jesús.
Alternativas
“Alternativa cero, no nos han dado ninguna alternativa, ni tampoco facilidades. Vinieron a cerrar la oficina, la cerraron, y no dieron ni alternativa, ni explicación, ni nada”, se queja la vecina de Jerte con la que hemos hablado.
Desde Banco Santander, sin embargo, insisten en que sus clientes de Jerte tienen otras opciones. “Los vecinos cuentan con otras alternativas para realizar operaciones habituales sin necesidad de desplazarse a una oficina de Santander. Por ejemplo, y gracias al acuerdo de Banco Santander con Correos, pueden retirar e ingresar efectivo en la oficina de Correos que hay en la propia localidad y en cualquiera de las más de 4.600 oficinas de Correos de toda España. También pueden solicitar que un cartero les entregue hasta 500 euros en efectivo en cualquier domicilio de España, tanto a ellos mismos como a un tercero que sea cliente de Banco Santander”, señalan.
“Jerte mantiene además acceso a servicios financieros presenciales a través de otras alternativas disponibles para los vecinos”, añaden fuentes de la entidad. Se refieren a una oficina de Unicaja. Aunque desde Jerte, sus vecinos nos explican que no es una alternativa real. “Hemos tenido una oficina de Liberbank [hoy Unicaja], aunque la mayoría de vecinos somos clientes de Banco Santander. Ha estado cerrada buena parte del verano, No es una alternativa para la mayor parte del pueblo, cliente de Santander, la confianza no es la misma”.
Atención presencial
“Es que todo el pueblo estábamos muy contentos con el agente colaborador que teníamos en esa oficina, Carlos. Nos daba una atención personalizada de confianza para cualquier gestión. Es una faena”, reconoce María Jesús. “Quiero que Carlos siga gestinando mi dinero y quiero seguir haciendo mis gestiones en el pueblo” señala una mujer de 90 años. Una vez más, se evidencia que los clientes bancarios, y especialmente los de mayor edad, lo que le piden a sus bancos es atención presencial y personalizada.
“Se han llevado nuestro dinero sin permiso”, se queja María Jesús León. “Lo han quitado todo de un plumazo y nos hemos quedado sin nada”.
Personas mayores, los más afectados
“Es un problema importante, para todo el pueblo, pero especialmente para las personas mayores”, señala la vecina del Jerte, que habla en nombre de todo el pueblo. “Ahora todos nos tenemos que desplazar hasta otra localidad, Cabezuela. Yo soy más joven, tengo coche, pero para mis padres por ejemplo, y como ellos las personas de mayor edad, es un gran problema”.
El cierre de esta sucursal no solo afecta a Jerte. “Y no es solo nuestro pueblo. Es que un pueblo vecino, Tornavacas, también dependía de esta oficina, le correspondía la sucursal de aquí. Estamos hablando de dos pueblos, de unos 2.500 habitantes que se ven afectados”, señala. “Tenemos que desplazarnos 7 kilómetros desde aquí y 13 o 14 desde Tornavacas para acceder al afectivo”.
La pregunta es, ¿tienen en cuenta las entidades financieras si hay riesgo de exclusión financiera antes de cerrar una sucursal en un pueblo pequeño?
“Analizamos las circunstancias de cada localidad y las necesidades de nuestros clientes”, nos dicen a 65YMÁS desde Banco Santander. “En el caso concreto de Jerte, la localidad mantiene acceso a servicios financieros presenciales a través de otras opciones disponibles para los vecinos y, además, los clientes de Santander disponen de distintas alternativas para acceder a servicios financieros, tanto de forma presencial como a través de otros canales”, añaden.
Movilizados
Lejos de resignarse, el pueblo de Jerte ha iniciado una serie del protestas tras el abrupto cierre de la sucursal bancaria de Santander. Han puesto en marcha una recogida de firmas y diversos actos de protesta para exigir la reapertura de la oficina. Se están moviendo para protestar por lo que consideran un atropello. “Lo vamos a intentar y lo vamos a luchar, por todos los medios. Estamos reclamando que reabran la oficina de nuevo, y con esta persona al frente. Estamos recogiendo firmas”, concluye María Jesús.
