Consumo

La carne de laboratorio que aspira a salvar al planeta

65ymás

Miércoles 21 de agosto de 2019

2 minutos

Una empresa israelí acaba de desarrollar una primera prueba que podría llegar a restaurantes a 2021

Carne de kobe

La carne de laboratorio se presenta como una alternativa “casi milagrosa” que promete revolucionar la industria alimentaria, aunque de momento se encuentra en una fase incipiente de desarrollo y plantea más preguntas que respuestas.

La empresa israelí Aleph Farms reveló que pronto llevará a restaurantes de varias partes del mundo, la carne de laboratorio en la que ha estado trabajado. Se trata de carne generada a partir de un pequeño número de células tomadas de una vaca que se ponen a “cultivar” en un laboratorio hasta formar trozos grandes.

“Esta pequeña cantidad de células sirve como base para sacar más y más células y a partir de estas creamos diferentes tipos de cortes de músculo que es realmente el filete que comemos”, explicó la doctora Neta Lavon, Vicepresidente de Investigación y Desarrollo de Aleph Farms.

De acuerdo con la doctora, este tipo de carne es más sana que la comercial ya que recibe la cantidad exacta de nutrientes, es libre de antibióticos y podrá llegar a los restaurantes en 2021.

Según CNN, los primeros restaurantes en tener la carne sintética en su menú serán algunos de Estados Unidos, Europa y Asia.

La compañía fundada en 2017 en cooperación con el instituto israelí Technion y The Kitchen tiene entre sus planes la generación a gran escala de la carne de laboratorio para que en 2023 hagan el lanzamiento oficial del producto.

¿Qué inconvenientes puede tener?

Uno de los principales frentes en el que los científicos están trabajando es la falta de sabor y textura. La carne que habitualmente se consume es un conglomerado de varios elementos, como músculo, sangre, grasa, nervios… La carne cultivada es únicamente músculo, y para mejorar el sabor y la textura (la grasa, por ejemplo, es fundamental para aportar sabor) se está experimentando con la mezcla de otros ingredientes.

Otro aspecto problemático es el aporte de nutrientes como vitaminas o minerales, muchos de los que pueden quedar fuera en el proceso de desarrollo en laboratorio. Los científicos trabajan para que la carne artificial tenga las mismas propiedades nutricionales que la natural.

Su elevado coste es también un factor que ralentiza el proceso, aunque la previsión es que se abarate considerablemente si se generaliza su consumo. Y tendría que seguir descendiendo mucho más si quiere competir con el precio de la carne natural.

Asimismo, puede existir reticencia por parte de las personas para consumir carnes cultivadas de manera in vitro, algo muy comprensible. En este sentido, si finalmente los productos están certificados científicamente y avalados por las autoridades sanitarias, no deberían preocupar a los ciudadanos en cuanto a riesgo para la salud.

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