Seguro que les ha pasado: terminan de hacer la compra en su supermercado y el cajero les pregunta: “¿Quiere usted el ticket en papel o prefiere recibirlo en su correo o en la app?”. Lo que parece un gesto ecológico y moderno está provocando la indignación de asociaciones de consumidores, de mayores y de expertos. ¿Estamos ante el fin de los tickets en papel? Ana Bedia, directora de 65YMÁS, responde a esta pregunta en ‘Revolución sénior’, la sección en la que semanalmente interviene en el programa 'Más de uno Madrid', en Onda Cero Madrid.
Bedia explica que todo surge a raíz de una petición formal al Gobierno por parte de la patronal de los supermercados (ASEDAS) para que modifique el apartado de la Ley de Defensa del Consumidor que les obliga a imprimir y entregar los tickets en papel. Reclaman que sigan estando disponibles, pero sólo se imprimirían bajo solicitud expresa del cliente.
Los supermercados ha lanzado esta petición argumentando motivos de reducción de gastos y sostenibilidad medioambiental. Y dan cifras: afirman que cada año se imprimen en España 5.000 millones de tickets, lo que supone un gasto de unos 10 millones de euros y el uso de 4.500 toneladas de papel. Además, esgrimen que la propuesta seguiría el modelo de países como Francia o Suiza, donde el recibo solo se imprime si el cliente lo pide expresamente y en el caso de no solicitarlo, el ticket se genera de forma electrónica.
Bedia matiza que "sobre el papel, y nunca mejor dicho, parece una medida ecológica y lógica. Pero las asociaciones de personas mayores y de consumidores han puesto el grito en el cielo, ya que ven en esta medida un riesgo real de exclusión, pérdida de privacidad y un retroceso en los derechos de los consumidores sénior".
La directora de 65YMÁS afirma que los consumidores y expertos "no están de acuerdo en que sea el cliente el que tenga que pedir expresamente el ticket de compra, ya que consideran que los mayores no digitalizados, si se olvidan de pedirlo, podrían verse seriamente afectados y desprotegidos al no tener la capacitación digital suficiente para manejar una app o descargarse el recibo".
Tampoco están deacuerdo con que por ley el consumidor tenga que buscar una alternativa digital para la que sí o sí tendrá que facilitar sus datos personales.
Y es que denuncian, que lo que en realidad buscan las empresas con estas iniciativas, bajo la excusa de la sostenibilidad ambiental, es ahorrar costes, pero sobre todo, hacerse con los datos de los consumidores.
"Nuestros datos son el bien más preciado para las empresas, una herramienta muy valiosa para conocer el mercado, analizar el comportamiento de los clientes y tomar decisiones para hacer crecer su negocio", sentencia Bedia.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de Pablo Bustinduy no se ha manifestado al respecto, pero lass asociaciones de mayores y de consumidores han propuesto una solución intermedia a este problema. Es decir, que el establecimiento esté obligado a ofrecer el comprobante en papel y que el cliente sea el que finalmente decida.
"El matiz es importante, porque si es el cliente el que lo tiene que pedir, en muchos casos, como te decía antes, se le puede olvidar o desconocer que tiene el derecho a solicitarlo y se quedaría desprotegido y perdido ante cualquier reclamación", explica Bedia.
El caso de los pospectos de los medicamentos
Esta polémica recuerda a la que se produjo hace poco con el intento de eliminar otro papel fundamental: los prospectos de los medicamentos.
Con el mismo patrón de digitalización que choca contra la realidad social, recientemente, un borrador de la Comisión Europea proponía valorar la sustitución de los prospectos de medicamentos en papel por versiones electrónicas. Esto provocó la unión inmediata de médicos, farmacéuticos y asociaciones de pacientes y mayores, que publicaron un manifiesto alertando del peligro que esto suponía para la seguridad de los pacientes vulnerables y polimedicados afectados por la brecha digital.
En este caso, el Ministerio de Sanidad salió a calmar los ánimos, aclarando que en España no está previsto eliminar el prospecto en papel hasta que no se den todas las circunstancias para garantizar el derecho a la información de todos los pacientes.


