A qué temperatura hay que poner el aire acondicionado en verano para ahorrar en la factura de la luz

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía tiene la respuesta

A qué temperatura hay que poner el aire acondicionado en verano para ahorrar en la factura de la luz Miia

Con la llegada del calor, una de las preguntas más habituales en hogares, oficinas y espacios públicos es cuál es la temperatura adecuada para utilizar el aire acondicionado sin pasar frío ni disparar el consumo eléctrico.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) establece que, desde el punto de vista del confort térmico, la temperatura operativa recomendada en verano debe situarse entre los 23 y los 25 grados centígrados, siempre que la humedad relativa se mantenga entre el 45% y el 60%.

Según el documento técnico Bienestar térmico en un espacio climatizado, este intervalo responde al equilibrio entre comodidad y eficiencia para la mayoría de las personas. Dentro de esa horquilla, ajustar el aparato entre 23 y 24 grados se encuentra en la zona más fresca del rango recomendado y cercana al punto óptimo de confort.

El estudio del IDAE analiza las condiciones de una persona que realiza una actividad sedentaria, como un trabajo de oficina, y que lleva ropa ligera típica del verano.

 

El botón del aire acondicionado que pocos usan y que puede reducir tu factura de luz

 

Los resultados indican que la temperatura en la que se registra el menor porcentaje de personas insatisfechas se sitúa alrededor de los 24,5 grados. Por este motivo, el organismo establece una franja de confort de entre 23 y 25 grados, permitiendo que cada usuario pueda adaptar ligeramente la temperatura según su sensibilidad al calor o al frío.

Bajar la temperatura tiene un coste energético

Aunque el confort térmico pueda situarse entre los 23 y los 25 grados, el IDAE recuerda que la eficiencia energética es otro factor importante. En sus recomendaciones de ahorro y junto al Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), se aconseja habitualmente mantener el aire acondicionado en torno a los 26 grados en espacios públicos y comerciales durante el verano.

La razón es que cada grado que se reduce el termostato aumenta el consumo del equipo. Por ejemplo, pasar de 26 a 23 grados puede suponer un incremento del gasto energético de entre un 18% y un 24%, ya que cada grado adicional de enfriamiento puede elevar el consumo aproximadamente entre un 6% y un 8%.