Las pensiones de viudedad e incapacidad, las que más se desvían sobre lo cotizado
Fedea avisa que analizar solo la jubilación excluye una parte clave del coste 'real' en pensiones
Las contingencias del sistema público que concentran las mayores desviaciones entre el capital efectivamente cotizado por los trabajadores y el coste actuarial de las prestaciones que finalmente perciben son las pensiones de viudedad y las de incapacidad permanente. Así lo expone un estudio de Fedea (@socialfedea) elaborado por Ahmed Ación López (University of Cassino and Southern Lazio) y Carlos Vidal-Meliá (Universitat de València y miembro de Patrimonium).
Tal como publica este miércoles el think tank, "limitar el análisis de la Seguridad Social a la jubilación ordinaria ofrece una visión incompleta de sus compromisos reales. Al ampliar el foco hacia la incapacidad y la viudedad, los datos muestran que el coste actuarial superó ampliamente al capital contributivo reconstruido en la cohorte de 2023".
Por ejemplo, en el escenario sin supervivencia, la ratio de valor recibido (MWR) mediana para las mujeres en incapacidad se situó en 3,477 (frente al 1,710 registrado en la jubilación) y en 2,109 para los hombres (frente al 1,280 en jubilación), lo que refleja que el coste percibido multiplica significativamente el capital aportado.
En cifras absolutas, la brecha monetaria entre el coste actuarial y el capital reconstruido alcanza en la incapacidad permanente una mediana de 188.825 euros para las mujeres y de 131.441 euros para los varones en la cohorte de 2023. Estas cantidades superan con holgura los desfases observados en la jubilación ordinaria (103.573 euros en mujeres y 50.092 euros en hombres).

Según detallan los autores, este patrón se explica por una menor acumulación de cotizaciones a lo largo de la vida laboral, el acceso a edades más tempranas y la intensidad protectora propia de la cobertura por incapacidad, mantenida incluso tras ajustar la mortalidad por grado de invalidez.
"No evaluar la pensión de viudedad de forma aislada"
El informe señala que los derechos de supervivencia operan como un factor que altera de manera notable el diagnóstico del sistema a través de dos vías. En primer lugar, por el lado de los ingresos: si el cálculo incluye la fracción de la cotización destinada a cubrir la supervivencia, el capital nocional reconocido aumenta y la brecha inicial se reduce.
En segundo lugar, por el lado del gasto: cuando existe una persona beneficiaria de la pensión reversible, el valor actuarial global de la prestación se incrementa.
El trabajo ilustra esta dualidad en los hombres jubilados en 2023. Si se imputa la cotización por supervivencia sin asignar cónyuge beneficiario, el capital mediano acumulado asciende de 190.310 a 232.499 euros, lo que hace caer la MWR de 1,280 a 1,048, situándose cerca del equilibrio actuarial. Sin embargo, al incorporar el cálculo de una pensión de viudedad del 52%, el indicador vuelve a subir hasta el 1,267.
Los investigadores subrayan la importancia de no evaluar la viudedad de forma aislada para evitar diagnósticos distorsionados sobre la sostenibilidad del modelo.
Para llevar a cabo la medición, el estudio construye un contrafactual basado en cuentas nocionales de contribución definida (NDC) a partir de 31.382 observaciones administrativas de la Muestra Continua de Vidas Laborales (4.659 jubilaciones y 26.723 incapacidades).
No obstante, los autores insisten en que el referente NDC no constituye una propuesta para reemplazar el sistema español de prestación definida, sino que se trata de una herramienta analítica para distinguir qué parte de la pensión se sostiene en las aportaciones realizadas, qué porción corresponde al seguro frente a contingencias y dónde se ubica la redistribución implícita.
Asimismo, el informe matiza que presentar una MWR o una tasa interna de rendimiento (TIR) elevada —como el 15,39% alcanzado en la incapacidad femenina en 2023— no implica recibir un cheque mensual más abultado.
Las carreras fragmentadas o breves y las pensiones anticipadas por invalidez suelen arrojar rendimientos actuariales altos porque parten de un capital cotizado reducido, por lo que estas métricas identifican transferencias implícitas sin juzgar la suficiencia de la prestación ni evaluar la protección ante la pobreza.
Recomendaciones
El estudio precisa que los datos presentados corresponden a medianas individuales y no suponen un cálculo de la deuda total del sistema de la Seguridad Social.
Los autores utilizan el sistema de pensiones de Italia como referencia institucional para ilustrar que, aun en esquemas estructurados sobre cuentas nocionales, las contingencias de incapacidad y supervivencia requieren reglas explícitas de financiación, mortalidad y redistribución que no se resuelven automáticamente con la lógica de la jubilación.
Ante estos hallazgos, se proponen tres pautas de seguimiento para el sistema de seguridad social español:
- Evaluar de forma conjunta la jubilación, la incapacidad y la supervivencia para no omitir obligaciones globales;
- Separar formalmente los derechos contributivos directos de los componentes de seguro y de las transferencias sociales (mínimos, viudedad o cuidados)
- Emplear el NDC como disciplina de medición y diagnóstico para identificar el origen de los compromisos financieros, sin aplicarlo como una receta automática de reforma.
