Cartas a la directora

Desprotección y desafíos en la atención al paciente geriátrico

José Pascual Bueno

Sábado 14 de marzo de 2026

4 minutos

Se niega a abandonar la habitación del hospital: hace tres semanas que recibió el alta médica
José Pascual Bueno

Sábado 14 de marzo de 2026

4 minutos

cintillo cartas a la directora

 

Más allá del protocolo: desatando la dignidad en la asistencia

En el año 1978, la geriatría fue reconocida oficialmente como especialidad médica en España. Desde entonces, se ha repetido de manera recurrente que se trata de la "profesión del futuro" ante una sociedad en progresivo envejecimiento. Sin embargo, tras casi medio siglo, los profesionales del sector siguen esperando que ese futuro se transforme en un presente real dentro de las prioridades del sistema sanitario.

Los datos son contundentes: el 21% de la población española supera los 65 años, y las proyecciones para 2050 sitúan este umbral en el 30%. Ante esta realidad, resulta necesario denunciar que la vulnerabilidad de los mayores no es solo biológica, sino también política y asistencial.

El síntoma de un sistema agotado: sujeciones y sedación

La situación en los servicios de urgencias hospitalarios funciona como un termómetro de las carencias del sistema. Estudios recientes indican que el 32,8% de los mayores con trastornos de conducta en urgencias son sometidos a sujeciones físicas. Lo alarmante es que la decisión de aplicar estas medidas no suele responder a criterios clínicos del paciente, sino a deficiencias en la gestión y organización institucional. La falta de formación específica del personal y la ausencia de un trabajo multidisciplinar sólido multiplican el riesgo de estas prácticas coercitivas.

Este fenómeno de "nihilismo terapéutico" se extiende también al uso de fármacos y no solo en servicios de urgencias hospitalarios. Se ha normalizado la prescripción de antipsicóticos, por ejemplo, como la quetiapina para tratar el insomnio o la agitación, que son usos fuera de ficha técnica y a pesar de que en adultos mayores esta práctica incrementa significativamente el riesgo de caídas, demencia y mortalidad. En muchos casos, se prioriza la sedación como un atajo frente a alternativas más seguras y respetuosas con la integridad del paciente.

¿Sedación o eutanasia práctica? Una valoración ética

Un punto crítico alarmante reside en el uso de la sedación en contextos de urgencia. Se estima que el 80% de las sedaciones a personas mayores con cuadros complejos se realizan sin una justificación médica sólida. Bajo criterios de supuesta eficiencia, se recurre a la sedación para gestionar cuadros de agitación o deterioro que aún podrían recibir otros tratamientos.

Surge aquí un interrogante ético ineludible: ¿se ha convertido la sedación en el sustituto práctico de la eutanasia? La evidencia sugiere un uso distorsionado de esta herramienta. Mientras que la eutanasia requiere un acto deliberado a petición del sujeto, la sedación injustificada en urgencias se manifiesta a menudo como una forma de "abandono asistencial". Cuando la sedación se aplica para suplir la falta de recursos humanos o la ausencia de geriatras, deja de ser un acto médico legítimo para convertirse en una claudicación ética. No se debe permitir que la sedación sea la respuesta a la falta de cuidados.

De la coordinación a la asistencia: un cambio de paradigma

Para revertir esta deriva, es imperativo un cambio de enfoque en el modelo de atención. Es necesario transitar del concepto de "cuidado" —donde el protagonismo y la toma de decisiones recaen en el cuidador— al concepto de "apoyo", donde el centro es el sujeto y se respeta su autonomía. Es necesario abordar ya de una vez y seriamente un Plan de Humanización Asistencial para personas mayores en los hospitales.

Asimismo, debe exigirse una asistencia sanitaria real en lugar de una "coordinación sociosanitaria" que, tras décadas de debate, sigue careciendo de contenido práctico. La dignidad de envejecer se diluye ante la incoherencia política y el abandono social. La geriatría debe reclamar su lugar hoy, exigiendo recursos, formación y una mirada humanizada que reconozca que una vida con dependencia sigue siendo una vida plenamente digna.

Dr. José Pascual Bueno, presidente de la asociación Dignitas Vitae.


Si eres lector o lectora de 65YMÁS y quieres denunciar cualquier situación de la que hayas sido testigo, dar tu opinión sobre cualquier tema de actualidad o sobre cualquier circunstancia que te afecte, puedes enviarnos una carta a nuestro diario. Es muy sencillo. Sólo tienes que entrar en CARTAS A LA DIRECTORA o rellenar este formulario:

Captura de Pantalla 2023 05 11 a las 9.27.00

Sobre el autor:

José Pascual Bueno