El edadismo está normalizado
El edadismo existe, pero en ocasiones es tan sutil que no lo identificamos. A diferencia de otros -ismos, por ejemplo, el machismo; el machismo existe, pero está altamente identificado, se sabe cuando se da. En el caso del edadismo no sucede lo mismo, se nos mete por las rendijas, es más, con frecuencia sufrimos de autoedadismo y no somos conscientes plenamente.
Un ejemplo. Cuando se realizan encuestas a personas sobre temas diversos, se clasifican por rangos de edad, de 25 a 34 años, de 35 a 44, de 45 a 54, de 55 a 64; al llegar a ese punto se pone, mayores de 65. Es decir, un paquete en el que entran más de tres décadas de edad. La opinión de una persona de 65 años se computa con la de otra de 75, 85 o 95. Cómo si tuviesen opiniones iguales, que no las tienen. En todo caso. no interesa diferenciarlas.
Y no le damos importancia, nos parece normal. Ese es el problema: el edadismo está normalizado.
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