Miguel Ángel Martínez Coello
Opinión

Un antes y un después...hacia el nacimiento de una nueva era

Miguel Ángel Martínez Coello
Un antes y un después...hacia el nacimiento de una nueva era

Después de una catástrofe llega irremediablemente la reflexión. Pero ésta trata siempre de buscar al culpable y castigarle, como si con eso llegara para devolver a la vida de un solo ser querido o restablecer el haber perdido la ilusión de vivir después de una violación o un maltrato social.

En este caso, en principio, lo que primero se nos pasó por la cabeza ante ésta pandemia, fue una guerra bacteriológica programada por el de turno, una maniobra del todopoderoso Club Bilderberg… y mil sesudas chorradas más, cada uno es muy dueño, además cuando lo del cotorreo nos va cantidad.

Esta pandemia nos ha venido como anillo al dedo. 

Me explico… a poco que meditemos, nadie por muy poderoso que sea va a atentar contra sí mismo… eso cae de cajón…, es decir, es algo nuevo, algo distinto… con efectos malos, pero no irremediables.

Si tenemos en cuenta que cualquier enfermedad o el mismo efecto de la muerte por patologías de la edad, o por decirlo de alguna manera, es más importante en cifras que lo que estamos viviendo, observamos que se está consiguiendo por las buenas, lo que ninguna guerra o condena logró por “privación de la libertad” o en este caso por confinamiento “voluntario”.

La gente de “todo el mundo” está en su casa por “convencimiento propio”, las fuerzas del orden no están acribillando a la gente que rompe el confinamiento… sino que está protegiendo, ayudando en el caso y poniendo todos los medios humanos, incluso los suyos propios, sin contar la aportación del batallón de sanitarios, transportistas, agricultores…

Una vez más sale a relucir lo que de valor tenemos cada uno… la vida, los sentimientos, lo que tenemos más cercano… los nuestros y la amistad.    

La vida tal y como la llevamos hasta ahora nos ha apartado bastante de todo eso sustituyéndolo por cosas y “cadenas…”

Esta guerra, es la primera guerra que no declara alguien contra otro, no… es la guerra de todos para no perder el mayor bien que nos queda… nuestra capacidad de ser, de sentir, de amar y de valorar lo que somos, al margen de cualquier materialismo.

Se observa, que lejos de cruzarse amenazas, que sería lo propio en una guerra como las de hasta ahora, el efecto es el contrario… es de recogimiento, tendiendo la mano o, como se debe decir ahora, abriendo el corazón… porque lo primero que se nos ocurre es preguntar al vecino, ¿es… que tal estás…?

Mucho me temo que se va a producir un cambio… a partir de ahora nace una nueva era… una nueva edad… algo así como la Edad Universal o Cósmica…, en la que la grandiosidad del Universo existe si hay alguien que lo valore, porque por sí solo… no es nada, equivalente a la transformación de crisálida en mariposa

Doy gracias a la vida por haberme hecho partícipe de éste grandioso momento, por haber sido partícipe de este paso tan grande para el devenir universal, contra el odio impuesto, contra lo superfluo, contra la mentira y la muerte.

“… sábete, Sancho, que nos es un hombre más que otro, sino hace más que otro: todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo, y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.”
Miguel de Cervantes Saavedra… El Quijote de la Mancha.


Miguel Ángel Martínez Coello
Responsable de prensa y comunicaciones de FEGAUS (Federación Gallega de Estudiantes Universitarios Senior) y CAUMAS. Alumno Senior de la Universidad de Vigo, Campus de Ourense. Artista, investigador en periodismo documental.

 

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Marina Troncoso Hace 2 meses
Gracias Miguel Ángel por ver lo positivo, hace mucha falta el ánimo con argumentos
Alejandro Otero Hace 2 meses
Gracias Miguel: Por tu reflexión de mostrarnos la nueva era que comienza desde una situación, que no hemos sido capaces de predecir.La nueva ERA ha comenzado. Un abrazo.
Manuel Posada Hace 2 meses
Me gustó la cita de Cervantes/don Quijote. Espero que se produzca el bien...