Neto e avó (nieto y abuelo), dibujo de Miguel Ángel Martínez Coello

Estos momentos de confinamiento deben servirnos para pararse y reflexionar, saber lo que hicimos bien, lo que hicimos mal y trazarse un camino a seguir.

De lo que hicimos mal, ya se encarga la historia de sentenciar los errores y encausar a los culpables. Pero eso sólo nos vale para estudiar las causas que nos llevaron al desastre para no repetirlas. 

De lo que hicimos bien, tampoco nos vale de mucho, porque para saber si hicimos lo correcto, alguien que no seamos nosotros es quien tiene afirmarlo.

Por lo que sólo nos queda el presente. Esto tiene que servir para tener claro lo que vamos hacer de aquí en adelante… sí o sí.

Es curiosa la tendencia del ser humano al hecho de no dar importancia a lo verdaderamente importante.

odo lo que nos han dicho nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros profes… Nada de nada. Que me van a decir esas antiguallas.

Nos reímos de los tontos, de los idiotas y de los psicópatas porque nosotros nos consideramos superiores, pero ¿qué pasa cuando te relajas y les das la oportunidad? Entonces es cuando ya es tarde.

Lo mismo pasa con los virus o cualquier otra enfermedad, pero, eso a mí, no me va a pasar.

Siempre dije que donde hay un tonto hay un peligro y no falla. Nos reímos de sus tonterías y lloramos sus consecuencias. Lo hemos visto con Hitler, Franco, Lenin, Mao y mil salvadores de la patria más. Ycomo si nada, y como eso… a mí, no me va a pasar.

Tenemos libros, documentos y consejos científicos sobre lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer y no sólo no le hacemos caso ,sino que su presupuesto lo invertimos en pagar millonarios fichajes futboleros.

Tenemos que dejar de buscar culpables, porque quizás a quién tengamos que enviar a la hoguera es a nosotros, los verdaderos responsables.

Ante la dura realidad, que supera con creces la más fantástica fantasía sobre desastres epidemiológicos, tenemos que definir muy claramente lo que a partir de ahora tenemos que hacer y no bajar jamás la guardia.

El camino a seguir es básico:

  • Escuchar la voz de los mayores, nuestros sabios de cabecera.

  • No bajar la guardia ante los tontos-locos-psicópatas.

  • Sentido común.

Y no volver a decir jamás… a mí, no me va a pasar.

Neto e avó (nieto y abuelo), dibujo de Miguel Ángel Martínez Coello


Miguel Ángel Martínez Coello

Responsable de prensa y comunicación de FEGAUS (Federación Gallega de Asociaciones Universitarias Sénior) perteneciente a CAUMAS

1
Marina Hace 2 meses
Así somos los mayores, en aislamiento y activos siembre, gracias Miguel por compartir tus reflexiones