Experiencia

Doña Lola, estudiante de 92 años: "Tenía que buscar la forma de que mi cabeza no se pare"

Miriam Gómez Sanz

Sábado 7 de marzo de 2026

10 minutos

La alumna de mayor edad de España estudia en el CEPA Las Palmas

Doña Lola, estudiante de 92 años: "Tenía que buscar la forma de que mi cabeza no parara". Fotografía cedida por Lola.
Miriam Gómez Sanz

Sábado 7 de marzo de 2026

10 minutos

A media tarde, una trae un poco de queque, otra comparte lo que ha preparado en casa y todas juntas beben café. No es una reunión de amigas –aunque lo sean– ni una merienda cualquiera, sino el "recreo" de las clases en el salón del Risco de San Nicolás, en Las Palmas de Gran Canaria.

Allí, cada lunes y jueves, entre las tres y las siete, una alumna destaca sin proponérselo. Dolores Campos Brito se toma su cortadito mientras una compañera le acerca una silla. "Ahí sentada. De ahí no se menea", le dice con cariño. A sus 92 años, Doña Lola es la alumna de mayor edad del CEPA Las Palmas y, según le comunicaron, de todos los centros de adultos de España: "Me destemplé todo el estómago cuando me lo dijeron".

 

Nació el 2 de febrero de 1934, aunque en su DNI figura el 2 de septiembre, la fecha en que su padre la inscribió en el registro. Su paso por la escuela duró apenas unos meses: "Con ocho años fui a clase en septiembre y en diciembre nació la niña de mi madrina. Dejé la escuela para ayudarla. Mi madre me dijo: cuando la niña vaya a clase, vas tú. Pero me quedé ahí". A esa misma edad también empezó a cuidar de su madre enferma.

70 años después, en 2012, se matriculó en el CEPA. Estuvo yendo y viniendo durante un tiempo debido a la enfermedad de su marido. Tras enviudar, decidió retomarlo de forma continua. "Yo en mi casa no podía estar sin hacer nada. Tenía que buscar la forma de que mi cabeza funcione bien y no se me pare", recuerda. 

Aprender con dificultades y mucha voluntad

Hoy cursa la Educación Inicial de Personas Adultas, organizada en tres ámbitos: comunicación, científico-tecnológico y social. Su asignatura favorita siempre ha sido la Historia. Ve solo un 20% por un ojo y por el otro no ve nada. Las profesoras le leen los textos y ella responde. "Y si hay que escribir, lo escribo. Con dificultad, pero lo hago".

En Matemáticas, los números se los trazan con rotulador grueso: "Pones el dedo gordo con el siguiente en redondo y ese es el tamaño de los números que me tienen que hacer para yo verlos". Ella aprieta el lápiz con fuerza, aunque muchas veces no logra distinguir lo que escribe. Aun así, nunca responde con un "no puedo": "Desde el primer día decía que podía hacer todo. Y sigo haciéndolo".

Su hija, Lola, interviene en la conversación: "Los profesores le ayudan, pero la actitud que ella tiene de guerrera, tenga la edad que tenga, ayuda el doble. Tiene más ganas de estudiar que los propios hijos".

Lola durante una fiesta en el CEPA Las Palmas. Fotografía cedida por la familia.
Lola durante una fiesta en el CEPA Las Palmas. Fotografía cedida por la familia.

Un aula acogedora

El grupo del Risco lo forman entre 15 y 17 personas, en su mayoría vecinas del barrio. La media de edad ronda los 60 años. Como explica el director, José Tacoronte, el perfil más frecuente es el de personas que no pudieron completar su formación en la infancia o juventud y regresan para "saldar esa deuda pendiente consigo mismas".

En la clase de Lola, actualmente, son todas mujeres. "Hombres no hay", comenta ella. Cree que a muchos les frena la vergüenza. "Yo encuentro a los hombres machistas y, para que no se sepa si saben o no saben leer ni escribir, no van". 

Lola en el aula del Risco de San Nicolás, vestida de canaria. Fotografía cedida por la familia.
Lola en el aula del Risco de San Nicolás, vestida de canaria. Fotografía cedida por la familia.

 

Las ausencias se notan. Algunas compañeras han enfermado, otras han fallecido. "Es una racha mala", reconoce. Aun así, el director les ha asegurado que va a mantener el aula abierta aunque el grupo sea pequeño. "Eso es de agradecer".

Lola habla de Tacoronte con verdadera emoción: "No discrimina a nadie aunque tengamos dificultades físicas. Yo lo he comprobado, no solo conmigo, sino con todos. Es un amor que yo le tengo a esta persona...".

También menciona a algunos profesores, como Nina, Juani o Miguel Ángel de Córdoba. Y recuerda el día en que uno de ellos, Alejandro, la bajó en volandas por las escaleras. "Es un sol", dice mientras ríe al recordar el momento.

Lola en el aula del Risco de San Nicolás el día de su cumpleaños. Fotografía cedida por la familia.
Lola en el aula del Risco de San Nicolás, el día de su cumpleaños. Fotografía cedida por su familia.

 

Lola se siente querida: "Es un amor que yo siento, lo veo, lo contemplo". Su hija da fe: "Lo he visto con mis propios ojos. Son todos muy atentos. Lo que tú das, lo recibes. Y ella da cariño, entonces recibe ese cariño". 

Tacoronte también define su carácter como "cercano y vital" y asegura que se ha convertido en un pilar del aula por su actitud positiva y su capacidad para motivar al grupo. "No es habitual encontrar un temperamento tan proactivo y una energía tan movilizadora como la suya", resume

Ella, en cambio, no habla de energía ni de ejemplo. Habla de gratitud: "Yo no pensé en la vida tener una cosa tan bonita. Que te quieran es bonito. Y poder hacer cosas aunque seamos mayores también. Estoy orgullosa de haber ido allí. A veces me parece un sueño. Que no me despierto".

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Miriam Gómez Sanz

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