Quizá ahora mismo muchos jóvenes estén conociendo las variedades de uva, gracias a la canción de Rosalía‘Sauvignon blanc’ una variedad de uva originaria de la región francesa de Burdeos. Las uvas Tempranillo, garnacha, alvillo, mencía, airén o prieto picudo son algunas de las variedades autóctonas españolas.
Y a las variedades de uva conocidas y más habituales, ahora hay que añadir otros nombres como Botón de Gato, tinto de Navalcarnero, Terriza o Jarrosuelto. Vides desconocidas para Rosalía, y seguro que también para los mayores amantes del vino, porque son variedades antiguas de vid que se creían desaparecidas. Hasta ahora.
La Comunidad de Madrid ha liderado un proyecto de gran alcance que ha permitido localizar hasta 95 variedades antiguas, muchas de ellas con un enorme potencial frente a los desafíos actuales del cambio climático y la sostenibilidad agrícola. La recuperación de variedades centenarias de vid que se creían desaparecidas marca un punto de inflexión en el sector vitivinícola, y puede suponer un espaldarazo a los vinos de Madrid.
Entre los ejemplares encontrados, 22 de ellos están ubicados en diferentes puntos de la región. Nueve ya estaban identificados y almacenados en la Colección de Variedades de Vid, ubicada en la finca experimental de El Encín, en Alcalá de Henares. Es el caso de Benedicto, Cadrete, Castellana Blanca, Hebén, Morate, Romé, Salvador, Tinto de Navalcarnero y Verdejo de Salamanca.
Las otras 13 de las que no se tenía constancia son Azargón, Brustiano Faux, Crepa, Botón de Gato, Cornigacho, Granadera, Jarrosuelto, Montonera, Rubeliza, Tazazonal, Terriza, Tinto Bastardo, Tortozona Tinta. El objetivo de este estudio es ponerlas en valor, evaluar su potencial y que, en un futuro, se conviertan en una opción para los agricultores. De esta forma, se podrá diversificar la producción de vino en el país y aumentar el atractivo a la industria vitivinícola.
Este proyecto nació en 2013 y, durante este tiempo, los investigadores han analizado cada ejemplar, comprobando que sus características pueden ser una buena alternativa frente a la sequía. Para ello, se han empleado técnicas que han permitido conocer el grado de resistencia a las condiciones climáticas extremas, así como a las principales enfermedades que afectan a los cultivos, como son el mildiu y el oidio.
Más de 3.900 variedades en la colección regional
Recientemente, la planta Hebén fue localizada en una huerta privada de la región. Tras comprobar su procedencia, el IMIDRA solicitó su inclusión en el Registro Nacional de Variedades Vegetales. En caso de ser admitida, podría emplearse en la elaboración vinícola, amparada por la Denominación de Origen (D.O.) Vinos de Madrid.
Actualmente esta figura de calidad reconoce siete tipos de uva blanca: malvar, airén, albillo, viura, parellada, torrontés y moscatel de grano menudo. A ello, se suman los cultivos destinados a rosados o tintos, por lo que ahora hay 5.898 hectáreas dedicadas a la D.O., que agrupan 45 bodegas y en las que trabajan 2.760 viticultores en cuatro subzonas: Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar.
Algunos ejemplares forman parte de la Colección de Variedades de Vid -la segunda más importante de Europa- y del Museo Ampelográfico, ambos situados en la finca de El Encín en Alcalá de Henares. Nació en 1950, al unificar varias colecciones que existían en diferentes puntos de España. Desde entonces, se ha ido completando con recogidas de muestras de numerosas zonas vitícolas nacionales e internacionales, hasta llegar a las 3.900.
Sobre el autor:
Beatriz Torija
Beatriz Torija es periodista y documentalista, especializada en información económica. Lleva 20 años contando la actualidad de la economía y los mercados financieros a través de la radio, la televisión y la prensa escrita. Además, cocina y fotografía.