Ruta gastronómica por la Sierra Norte madrileña: espacios naturales y pueblos para escapar del calor
Espacios naturales impresionantes, pueblos pintorescos y gastronomía serrana se unen en esta ruta
La Sierra Norte de Madrid es un lugar perfecto para escapar del calor, desconectar de la rutina, respirar aire puro, comer de lujo y volver cargado con algún producto local. Hablamos de pueblos con encanto, paisajes naturales, tranquilidad y una gran belleza.
La Sierra Norte alberga algunos de los espacios naturales más destacados del centro de la península Ibérica: el Hayedo de Montejo, que es Patrimonio Mundial; la Sierra del Rincón, Reserva de la Biosfera o el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, donde se alza el pico Peñalara, la mayor elevación de la Comunidad de Madrid, y donde se puede disfrutar de la carne con IGP Sierra de Guadarrama.
Buitrago del Lozoya, Patones, Rascafría o Torrelaguna son algunos de sus pueblos más destacados, llenos de historia, cultura y buena cocina. Forman parte de las Villas de Madrid por encontrarse en enclaves naturales de gran belleza y haber conservado su arquitectura, su gastronomía y sus tradiciones populares.
Espacios naturales: las joyas de Madrid
Declarado Patrimonio Natural por la UNESCO, el Hayedo de Montejo es un espacio singular y preciado que forma parte de una candidatura conjunta de Hayedos Europeos.
Las visitas son gratuitas (mediante reserva previa) y guiadas por educadores ambientales del Centro de Educación Ambiental Hayedo de Montejo. El recorrido que hacen los visitantes suele durar entre una hora y media o udos, dependiendo de las explicaciones del guía. Hay tres rutas diferentes: la Senda del Río, la Senda de la Ladera y la Senda del Mirador.
Y después de disfrutar recorriendo este imprescindible Hayedo de Montejo se antoja necesario reponer fuerzas con uno de los platos más típicos de esta zona de la Comunidad de Madrid, la caldereta de cordero.

Por otro lado, tenemos la Sierra del Rincón, otra escapada deliciosa. Fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en junio de 2005. Con paisajes realmente espectaculares, gran variedad de ecosistemas y siendo ejemplo de conservación de su biodiversidad, se convierte en un lugar de obligada visita.
La Hiruela es un pueblo de visita obligada dentro de la Sierra del Rincón. Sus casas de piedra, adobe y madera de roble de la dehesa, apenas han sufrido modificaciones en su estructura desde su construcción. Merecen visita… y parada para comer.
Por cierto, en el pueblo se encuentra el peral de mayores dimensiones de la Comunidad de Madrid y uno de los más grandes de España, plantado por un vecino hace 200 años. No obstante, La Hiruela es famosa por sus peros, una rica variedad de manzanas.

Sierra de Guadarrama, hogar de la mejor carne
Guadarrama incluye los términos municipales de Alpedrete, Becerril de la Sierra, El Boalo, Cercedilla, Collado Mediano, Collado Villalba, El Escorial, Fresnedillas, Galapagar, Guadarrama, Hoyo de Manzanares, Manzanares el Real, Los Molinos, Moralzarzal, Navacerrada, Robledo de Chávela, San Lorenzo del Escorial, Santa María de la Alameda, Torrelodones, Valdemaqueda, Zarzalejo.
guardan el encanto, la belleza y las cultura y costumbres más arraigadas que se puedan encontrar en la Comunidad de Madrid. Pero si entre ellos hay que destacar una joya única y espectacular esa es sin duda San Lorenzo del Escorial, en la vertiente suroriental de la sierra, al pie del monte Abantos y Las Machotas, a tan solo 47 kilómetros de la capital. Una excursión a San Lorenzo debe incluir una visita al monasterio y un paseo por la zona de la lonja y la universidad.
Una vez cumplida con la obligación histórico-cultural, estaremos en disposición de recorrer el pueblo y disfrutar de una rica oferta gastronómica. En la zona se podrá disfrutar de uno de los grandes orgullos de los productos que cuida con esmero la Comunidad de Madrid: la Indicación Geográfica Protegida (IGP) 'Carne de la Sierra de Guadarrama'. Se trata de las excelentes carnes de las razas Avileña-Negra Ibérica, Limusina, Charoles y sus cruces. ¿Quién podrá resistirse a un buen chuletón?
Se puede optar por ir a alguno de los locales situados en la Plaza junto al Ayuntamiento, donde van a encontrar una amplia variedad de platos de la cocina tradicional y tapas y raciones de todo tipo. Otra excelente opción: si quieren conocer uno de los restaurantes más tradicionales y conocidos de San Lorenzo deben visitar el Charolés, que presume con razón de ofrecer uno de los mejores cocidos de toda la Comunidad o bien, si anticipan su reserva, pueden visitar Montia, reconocido con una estrella Michelin.

Rascafría
Enclavada en el impresionante Valle del Lozoya, a los pies de las cumbres más altas de la Sierra de Guadarrama, Rascafría se alza como una de las Villas de Madrid más singulares y magnéticas de la región. Este municipio serrano destaca por ser un destino donde la grandiosidad de la naturaleza y el peso de la historia se fusionan, ofreciendo al viajero un refugio de paz, aire puro y un patrimonio histórico-artístico de valor incalculable.
El alma de Rascafría late al compás del río Lozoya y se respira en sus frondosos bosques de robles y pinares centenarios. Su estampa idílica está indisolublemente ligada al imponente Monasterio de Santa María de El Paular, una joya monumental fundada en el siglo XIV que se erige como el primer cenobio cartujo de Castilla. Junto a este coloso espiritual, la villa despliega un casco urbano de tipología puramente serrana, donde la piedra, la madera y la arquitectura tradicional se entrelazan con puentes medievales cargados de historia y un entorno natural privilegiado, ideal tanto para los amantes del senderismo y el turismo activo como para quienes buscan una inmersión cultural de primer orden.
Los restaurantes en Rascafría son ideales para degustar platos donde la cocina tradicional y los productos de temporada de la Comunidad de Madrid son protagonistas: carnes de la Sierra de Guadarrama, cordero y cochinillo asados, judiones de la Sierra del Rincón, setas, migas, postres caseros…

Buitrago de Lozoya
Situado sobre un promontorio y rodeado por las aguas del río Lozoya, Buitrago del Lozoya es uno de los pueblos más bonitos de la Comunidad de Madrid y uno de los mejores ejemplos de arquitectura defensiva medieval de la región. Esta villa, declarada Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural, es la única de Madrid que conserva íntegro su recinto amurallado, ofreciendo una de las imágenes más espectaculares y mejor conservadas cerca de la capital.
Ubicado en plena Sierra Norte, Buitrago del Lozoya forma parte de las Villas de Madrid, una selección de destinos con encanto que reúnen algunos de los enclaves más destacados por su valor histórico, cultural y paisajístico. Su privilegiada localización en el Valle Medio del Lozoya permite disfrutar de un entorno natural único, donde el río rodea la muralla creando una estampa inconfundible.
Visitar Buitrago del Lozoya es adentrarse en la historia de la Comunidad de Madrid, desde su pasado medieval ligado a la familia Mendoza hasta su actual atractivo como destino turístico. Pasear por su adarve, recorrer su casco histórico o contemplar el reflejo de sus torres en el agua es descubrir un lugar donde patrimonio y naturaleza se funden en una escapada perfecta cerca de Madrid.
Por lo que a la gastronomía se refiere, Buitrago de Lozoya está ubicado a los pies de la sierra de Guadarrama donde la incomparable calidad de los pastos es una de las claves del sabor y la ternura de sus carnes, de la 'Carne de la Sierra de Guadarrama' con Indicación Geográfica Protegida (IGP). Así que disfrutar de una buena pieza de carne siempre es una excelente opción.
La plaza del olivo, La parrilla del Keoss y Restaurante J.J. son los restaurantes de Buitrago de Lozoya recomendados en la Guía de Villas a Fuego Lento, aunque hay muchos otros donde disfrutar de una deliciosa comida regional.

Patones
Adentrarse en la villa de Patones es realizar una inmersión profunda en la autenticidad del paisaje de la sierra, un destino donde el tiempo parece haberse detenido entre sus famosas fachadas de pizarra y sus empinados callejones de piedra. Custodiado como el secreto mejor guardado de la arquitectura negra madrileña, este refugio de montaña no es solo un conjunto histórico, sino un reducto atemporal que ha cautivado a fotógrafos, bohemios y viajeros de todo el mundo. El corazón de la experiencia late en Patones de Arriba, un laberinto de piedra oscura suspendido en el tiempo cuyo singular entramado urbano y viviendas tradicionales se mimetizan de forma asombrosa con la roca de la montaña. Pero Patones es mucho más que sus fotogénicas calles; es el aroma de los asados a la leña que impregna el aire de la sierra, la fascinante leyenda de su histórico "Rey de Patones" —aquel monarca rural que gobernó el aislamiento de la villa— y la belleza de la antigua Iglesia de San José, hoy reconvertida en un dinámico centro de iniciativa turística. Visitar este enclave, declarado Bien de Interés Cultural, es un privilegio para quienes buscan gastronomía de montaña, sosiego absoluto y la calidez de un pueblo que prefirió esconderse del mundo para preservar intacta su esencia frente al paso de los siglos.
Por lo que a su cocina se refiere, en los no pocos restaurantes de Patones se puede degustar algunas de las especialidades más apreciadas de esta zona. Ahí están para demostrarlo las migas con uvas, una preparación de origen pastoril que es elaborada principalmente con pedazos de la miga de pan de hace varios días tostadas y acompañadas de carnes y verduras picadas, además claro está, de las uvas. También es muy típica en Patones la sopa castellana, una receta tradicional quizá más adecuada a partir del otoño. Lo que no se puede pasar por alto es el cordero asado hecho en horno de leña tradicional, con ingredientes muy básicos para que prevalezca, en todo momento, el sabor de la propia carne.
Los restaurantes de Patones de Arriba recogidos en la guía de la Comunidad de Madrid son El Bodegón de Patones de Arriba, El Chiscón de Patones, El Lavadero de Patones, El Origen, El Rey de Patones y El Rincón de Patones.

Torrelaguna
Situada en el nordeste de la región, en la comarca del Valle del Jarama, Torrelaguna se erige como una de las joyas monumentales de la Comunidad de Madrid, y forma parte del selecto grupo de las Villas de Madrid.
Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1974, esta villa es mundialmente conocida por ser la cuna del Cardenal Cisneros y el lugar donde residieron figuras tan insignes como Santa María de la Cabeza y San Isidro Labrador. Pasear por sus calles es realizar un viaje en el tiempo a través de la arquitectura gótica, renacentista y barroca, donde la imponente Iglesia de Santa María Magdalena y los restos de sus antiguas murallas conviven en perfecta armonía con un entorno natural privilegiado. El privilegio de visitar Torrelaguna reside en su capacidad para ofrecer al viajero un remanso de paz y cultura, donde cada rincón respira la historia viva de Castilla y la esencia de la Sierra Norte madrileña.
Como buena localidad serrana, la cocina en Torrelaguna rinde homenaje al recetario castellano más auténtico, donde el aroma a leña de encina guía al comensal hacia experiencias culinarias inolvidables en sus asadores tradicionales. La experiencia de comer en esta villa tiene su epicentro en los mesones cercanos a la Plaza Mayor, donde el cordero y el lechazo asado son los protagonistas indiscutibles. También son muy tradicionales platos como las migas o los judiones. En esta localidad también es protagonista la pastelería tradicional, donde bordan dulces como los pestiños.
La guía ‘Villas a fuego lento’ recoge los restaurantes Alfolí de la Sal, Mesón Restaurante Antigua Casa Patata, Casa Moraleda y A Donde, de esta villa madrileña.


