Preguntas

La importancia de saber cuándo conviene aplicar frío o calor para combatir el dolor

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Viernes 5 de julio de 2019

2 minutos

Las dos sensaciones térmicas pueden suponer un gran alivio, pero también agravar la situación

Cuándo aplicar frío o calor para combatir el dolor

¿La manta eléctrica o una bolsa de hielo? Esa es la cuestión y no siempre tenemos claro qué es lo más recomendable en cada caso. El uso de la temperatura con fines terapéuticos es lo que se conoce como termoterapia, aunque en realidad este término hace referencia a la aplicación de calor, mientras que el de crioterapia se limita al frío.

Es importante saber exactamente cómo reacciona el organismo frente al aumento o descenso de la temperatura en una zona determinada. En general, el frío provoca un efecto vasoconstrictor y antiinflamatorio, por lo que, en principio, podría aplicarse para frenar la hinchazón y la aparición de un hematoma tras recibir un golpe o sufrir un traumatismo leve.

El calor, por su parte, provoca lo contrario, es decir, hace que las venas y las arterias se expandan, favoreciendo el flujo sanguíneo. Además, contribuye a la relajación muscular. En cambio, aplicarlo cuando no corresponde agravaría cualquier proceso inflamatorio, tal y como recuerdan los fisioterapeutas y entrenadores deportivos.

¿Aplicar frío o calor?

¿Cómo aplicar frío o calor cuando resulten conveniente?

A este respecto, el doctor Cristóbal Nuñez-Cornejo, coordinador del Grupo Especial Senior-SER (Sociedad Española de Reumatología @SEReumatologia) explica que la crioterapia, por su efecto analgésico y vasoconstrictor, se puede utilizar en cualquier situación articular y/o muscular dolorosa que pueda presentar, además, inflamación. No obstante, también señala algunas limitaciones importantes. Estaría contraindicado en el caso de padecer algunas patologías específicas, como las distintas vasculitis o la enfermedad o fenómeno de Raynod.

En cuanto al calor (baños de parafina, bolsas de agua caliente, uso de infrarojos…), tiene un importante efecto analgésico y podría ser un buen alivio frente al dolor, pero teniendo en cuenta que nunca debe aplicarse si existe algún tipo de derrame articular (líquido sinovial, por ejemplo) ni tampoco un cuadro clínico de artritis.

En general, antes de recurrir a estos métodos para mejorar los síntomas de cualquier dolencia, es importante la consulta previa con el especialista para actuar con total seguridad.

Respecto a la forma de aplicación, hay que recordar que tanto el frío como el calor pueden acabar quemando nuestra piel, por lo que no debemos aplicarlos directamente, sino con una toalla, una gasa o un pañuelo que sirva de protección. Tampoco podemos mantenerlos por tiempo indefinido. La clásica bolsa de gel, que sacamos del congelador, no debe estar sobre la zona más de 8 o 9 minutos. En el caso del calor, tampoco es recomendable mantener su aplicación más de 20 minutos seguidos.

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