Manuela Martín
Asociaciones de mayores
La PMP exige "derechos, justicia y acción" para que la igualdad llegue a las mujeres mayores
Denuncia una brecha de género en las pensiones de hasta el 41,1%
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) se ha sumado al lema de ONU Mujeres, reclamando que la igualdad real abarque todo el ciclo vital y alcance plenamente a las mujeres mayores.
La organización alerta de que este colectivo sufre las graves consecuencias de décadas de discriminación acumulada, reflejadas de forma alarmante en sus ingresos: en España, las mujeres mayores de 65 años perciben una pensión media un 29,2% inferior a la de los hombres. Esta cifra se dispara hasta el 41,1% si se atiende a la pensión mediana, situando a España con una de las brechas más altas de la Unión Europea, cuya media es del 24,5%.
Las consecuencias de toda una vida de desigualdades
La PMP advierte que esta disparidad económica no ocurre por casualidad. “La brecha de género en las pensiones no es un dato aislado: es la consecuencia final de toda una vida de desigualdades en el empleo, en los salarios y en el reparto de los cuidados”, subraya la organización. Estas discriminaciones, lejos de desaparecer con la jubilación, se consolidan y generan una mayor vulnerabilidad económica durante la vejez.
En este sentido, Sabina Camacho, vocal de la PMP, ha lanzado un potente mensaje reivindicativo: “el 8 de marzo nos recuerda que la igualdad es un derecho que no caduca por cumplir años. Las mujeres mayores no somos invisibles ni parte del pasado, somos el presente y exigimos ser reconocidas y respetadas. Hoy alzamos la voz para reclamar pensiones dignas y visibilidad: una mujer cuando envejece no se apaga, suma experiencia, sabiduría y liderazgo”.
El peso desproporcionado de los cuidados
Históricamente, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado ha recaído mayoritariamente sobre las mujeres, afectando sus cotizaciones al verse obligadas a compatibilizar el empleo con cargas familiares sin los apoyos suficientes.
Un reflejo directo de esto se observa en el ámbito de la salud. La Fundación Pasqual Maragall alerta de que las mujeres representan el 76,6% del perfil del cuidador familiar de enfermos de alzhéimer, asumiendo el 70% de las horas de cuidado a nivel mundial.
La entidad advierte del impacto que esto genera: “En el caso de las mujeres, además de experimentar las consecuencias que las tareas de cuidado tienen sobre su salud física y mental, también hay que tener en cuenta la brecha de género existente, que se manifiesta en mayores penalizaciones económicas por cuidar: ellas renuncian o reducen en mayor proporción que los hombres su jornada laboral, viendo afectada su cotización en el sistema de pensiones, entre otras implicaciones”.

Para la PMP, el actual complemento por brecha de género no soluciona el problema de fondo. “Las soluciones parciales no bastan frente a desigualdades estructurales”, afirma la Plataforma. Por ello, sentencian: “La igualdad no puede tener fecha de caducidad. Mientras una mujer mayor siga cobrando una pensión claramente inferior solo por haber cuidado más, haber dejado antes su empleo o haber trabajado con contratos precarios, nuestra democracia tendrá una deuda pendiente de justicia de género y de justicia intergeneracional”.
Violencia, brecha digital y abandono en el mundo rural
Las desigualdades no solo son económicas; el colectivo también se enfrenta a retos de aislamiento y violencia. HelpAge International España denuncia un aumento del 2% en los casos de violencia de género de "baja intensidad" (como control o aislamiento) hacia mujeres mayores. Las cifras más trágicas muestran que el 16% de los feminicidios desde 2020 corresponden a mujeres mayores de 60 años, habiendo sido asesinadas 8 mujeres en 2025 y 2 en lo que va de 2026. Ante esta falta de atención institucional, la entidad es clara: “la violencia de género no desaparece con la edad; lo que desaparece es la mirada social e institucional hacia quienes la sufren”.
Por otro lado, la exclusión tecnológica supone una barrera crítica. Manuela Carrión, vicepresidenta de la PMP, denuncia: “las personas mayores, y específicamente las mujeres mayores, nos sentimos con frecuencia bloqueadas e impotentes en una sociedad digitalizada que parece ignorar que la accesibilidad y la usabilidad son condiciones necesarias y básicas para ejercer cualquier derecho humano”.
En el medio rural, la situación se agrava. Carmen Quintanilla, presidenta de la Comisión de Personas Mayores y Mundo Rural de la PMP, defiende el papel crucial de estas mujeres: “No hay igualdad real si olvidamos a quienes nos abrieron camino. Las mujeres mayores rurales no son el pasado de nuestra sociedad, son la memoria, el presente activo y el liderazgo silencioso que sostiene el futuro con dignidad, experiencia y derechos”.
Demandas para una reforma estructural
Frente a esta radiografía, la PMP exige un paquete de medidas urgentes, entre las que destacan:
- El reconocimiento efectivo del trabajo de cuidados no remunerado para que se traduzca en derechos contributivos.
- Una reforma estructural del sistema de pensiones con perspectiva de género.
- La revisión y mejora del complemento por brecha de género.
- El impulso de un sistema público de cuidados universal y corresponsable.
- Una atención especializada para la doble vulnerabilidad de las mujeres mayores con discapacidad.
La PMP concluye su manifiesto haciendo un llamamiento a los poderes públicos y al movimiento feminista para no dejar a las mujeres mayores fuera de la agenda: “La justicia debe reparar desigualdades acumuladas durante toda una vida. Las mujeres mayores no son el pasado: son memoria, son presente y son garantía de un futuro más justo para todas”.




