Sociedad

Edadismo en la Semana Santa: ¿Hay edad límite para ser costalero?

Miriam Gómez Sanz

Domingo 8 de marzo de 2026

4 minutos

Algunas cofradías fijan los 50 años como tope

Edadismo en la Semana Santa: ¿Hay edad límite para ser costalero? Fuente: Europa Press.
Miriam Gómez Sanz

Domingo 8 de marzo de 2026

4 minutos

La Semana Santa es tradición, fe y también esfuerzo físico. Bajo los pasos, los costaleros sostienen kilos de historia sobre sus hombros. Pero en algunas cofradías, al cumplir 50 años, toca hacerse a un lado. No por una lesión ni por falta de compromiso. Solo por edad. ¿Es una cuestión organizativa o un caso de edadismo?

Varios costaleros se preparan para la procesión del Cristo de Medinaceli en Madrid. Fuente: Europa Press.
Varios costaleros se preparan para la procesión del Cristo de Medinaceli en Madrid. Fuente: Europa Press.

 

Juan Chamorro tiene 67 años y fue costalero de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Fe y del Consuelo, en Martos (Jaén). Durante tres décadas no faltó ni un solo año. En 2019, con 60, decidió dejarlo.

"Ser cofrade y ser costalero es una ilusión y una tradición", explica. En su hermandad no existe límite de edad por escrito: "Si tú te encuentras bien y te crees capacitado, puedes sacarlo". No obstante, matiza, los costaleros firman un documento que exime de responsabilidad a la hermandad en caso de lesión. El peso del trono –entre 3.000 y 3.500 kilos– exige prudencia.

A partir de los 50 empezó a notar que la recuperación no era la misma: "Tenía agujetas y dolores y necesitaba quedarme en casa tras la procesión. Ya no me sentía igual que con 30 o 35 años". Aun así, continuó una década más. "Sarna con gusto no pica", comenta alegremente, aunque finalmente optó por cuidar su salud y dejar el puesto. "Ya no me responden las piernas, los riñones…", admite. 

Su despedida fue una decisión personal y simbólica. Logró que su mujer y sus tres hijos, también costaleros, pudieran portar juntos el Cristo en la estación de penitencia de 2019. Tras esa experiencia, cedió su puesto fijo para facilitar la entrada de jóvenes en una lista de espera cada vez mayor.

Relevo generacional o límite automático

En otras ciudades la norma sí está escrita. En Sevilla, la Hermandad del Carmen Doloroso y la Hermandad de la Esperanza de Triana establecen en su normativa que ningún costalero puede superar los 50 años. En la Hermandad de San Pablo, la misma edad figura como tope, aunque se deja abierta una posible ampliación si así lo deciden los capataces.

En Córdoba, el criterio es parecido en la Fraternidad del Cristo de la Providencia, donde el límite general se fija en 50 años, pero se contempla ampliarlo según las condiciones físicas.

Expertos advierten del riesgo de lesión lumbar y cervical para los costaleros por la carga de los pasos. Fuente: Europa Press.
Expertos advierten del riesgo de lesión lumbar y cervical para los costaleros por la carga de los pasos. Fuente: Europa Press.

 

Quienes defienden estos topes de edad apelan a la organización y a la renovación de las cuadrillas. Establecer una frontera clara evita decisiones incómodas y facilita la entrada de nuevas generaciones, sobre todo en cuadrillas muy demandadas.

Francisco, costalero de la Hermandad de la Esperanza de Triana, afronta este año su despedida al cumplir 50. Lo contó en Directo al grano con naturalidad: "Se lleva con mucha normalidad, cosa asumida con el tiempo". Reconoce que, sin esa norma interna, probablemente seguiría bajo el paso: "Si no existe una norma, es muy difícil irse. Esta es una manera muy buena de irte, está todo perfecto". Y añade: "No todo se acaba cuando uno no está abajo, la hermandad sigue y se puede servir de muchas formas".

El debate permanece abierto. Muchos critican que la norma sea automática y hablan de edadismo. No todas las personas alcanzan los 50 en las mismas condiciones físicas y la edad no siempre refleja la capacidad real para cargar un paso procesional.

Al mismo tiempo, la responsabilidad legal, la seguridad y la gestión de listas de espera son factores que las juntas directivas no pueden ignorar. Entre la pasión y la prudencia, cada cofradía busca su equilibrio y decide si el relevo lo marca el calendario o el propio cuerpo.

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Miriam Gómez Sanz

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