Mateo, el hombre de 90 años que convierte radiografías en arte: "Mi sueño es dar a conocer mi obra"
Es el creador del grapel, una técnica con la que tiene "más de 500 obras" e incluso un museo
José Antonio Mateo Flórez lleva 50 años desarrollando una técnica pionera que ha hecho suya, dándole incluso nombre, el grapel, una forma de crear arte a partir de una radiografía. "Es la nada transformada en belleza. La oscuridad, en luz y armonía. El trabajo, la paciencia y la habilidad, hechos arte. Esto es el grapel", explica este zamorano quien, a sus 90 años, sigue mejorando y dando a conocer esta técnica con exposiciones y la difusión que realiza a través de sus redes sociales.
Mateo nació en Puebla de Sanabria el 24 de Mayo de 1936, y desde muy pequeño el arte llamó su atención, en diferentes facetas. Con 15 años pintó sus primeros cuadros al óleo y acuarelas y realizó sus primeros dibujos puntillistas. Con el paso de los años, probó otras técnicas y materiales, momento en que vio registrada en la prensa de entonces su primera obra: La Iglesia de Granja de Torrehermosa (Badajoz), hecha con pipas de sandía. Tras su vuelta del norte de Europa a Madrid, donde se estableció para desarrollar su vida familiar y profesional, fue cuando se topó con un material que, aparentemente, poco podría relacionarse con el arte: una radiografía. Él lo convirtió en una nueva técnica de dibujo.

"Trabajando en el Hospital Universitario 12 de Octubre fue donde descubrí el grapel, que es lo que llevo haciendo ya 50 años", cuenta en una entrevista a 65YMÁS. "Lo descubrí por casualidad. En el taller donde se estaban montando los equipos de rayos X, resulta que había un mostrador y las primeras radiografías en aquel momento, como todavía no funcionaban correctamente los equipos, salían veladas, negras, y la casualidad fue que había por allí una cartulina blanca y sin saber por qué, instintivamente, cogí la radiografía, la puse encima de la cartulina y con un bisturí que vi por allí me dio por hacer unos arañazos. Y me paro a mirar y veo que tenían distinto tono, que si quitaba un poco más o menos, conseguía distintas tonalidades".
En 1979 descubría, así, esta técnica, por la que hoy en día se le conoce y por la que, afirma, "ya no he vuelto a hacer prácticamente otras cosas". Su nombre proviene de "GRAbado sobre PELícula". "Parecía como si fuera un grabado pero hecho en una película", explica, "y la casualidad es que no lo tenía cogido nadie. Así patenté la técnica con este nombre y desde entonces he estado haciendo grapel".
Más de 500 obras hechas a grapel y un museo
Lo primero que hizo Mateo fue "ver cuántos tonos podía conseguir. En una radiografía que no llega a 1 mm de grosor, yo consigo 17 profundidades. Con eso es con lo hago las composiciones", explica, y aunque recuerda que sus primeras creaciones eran "muy imperfectas", la constancia, el esfuerzo y la dedicación le han llevado a perfeccionar esta técnica de tal manera que incluso ha conseguido exponer sus obras, en Madrid la primera vez en 1981, con una gran acogida del público. La última este mismo verano de 2026, también en la capital, "con muchísimo éxito". Tiene incluso un museo con su nombre en Granja de Torrehermosa, un pueblo de Badajoz, algo que fue "muy importante porque yo siempre he pretendido dar a conocer esto y cómo mejor que en un museo que puede verlo todo el mundo que quiera constantemente".
En todo este tiempo, cuenta que "he conseguido mucha perfección, ya lo hago en menos de la mitad del tiempo que lo hacía al principio, pero es una técnica muy pesada", admite, y es que, recuerda, "al principio me costaba mucho trabajo e iba muy despacito para no pasarme. Hoy en día, con tanta experiencia, pues lo hago mucho más rápido, pero aún así tardo muchas horas en hacer un cuadro. Hay que tener muy buen pulso, porque un poquito que te equivoques no tiene corrección, no es como la pintura que dejas que se seque y pintas encima otra vez. Con esto donde quitas no puedes corregirlo. Es como hacer una escultura. Yo lo que hago en realidad no es un grabado, es una talla, una escultura plana", además de "paciencia sin límite, pues sabes cuándo empiezas a hacer el cuadro pero nunca cuándo lo vas a terminar".
Algo que contrasta con un mundo donde cada vez más prima la inmediatez. "Si alguien pretendiera hacer esto, tiene que hacerlo con tranquilidad, sentado, olvidándose de todo y pensando que lo que está haciendo es eliminando materia. No es pintar, no es añadir pintura, es quitar. Es arte igual, pero al revés. Esto es una talla. Como decía Miguel Ángel: Yo cuando empiezo a hacer el cuadro está hecho, quito lo que sobra y ya está", explica.

Muchos ya se han visto atraídos por esta técnica, asegura, y acuden a Mateo para saber cómo pueden aprenderla. "He hecho dos vídeos explicando cómo se hace, a través de eso puede intentarlo el que quiera. Ahora, a todos les digo lo mismo, que no crean que es una cosa que se va a hacer en un día, que tienen que tener paciencia, buen pulso y saber dibujar muy bien", aconseja. Es más, a Mateo le gustaría que el grapel se convirtiera en una disciplina artística que otros continúen en el futuro. Y se muestra dispuesto a compartir las claves a quien esté interesado en probar el grapel.
Mateo tiene una larga trayectoria a su espalda, aun así asegura que se siente "juvenil". "Me siento joven dentro de lo mayor que soy y mi pensamiento es el de hacer cosas siempre", de hecho, actualmente tiene "más de 500 obras" hechas a grapel, obras que "no he querido vender nunca porque es muy laborioso, tardas tanto en hacer los cuadros que no son vendibles". Mateo puede tardar en hacer un cuadro normal "200 horas, a lo mejor un mes o mes y medio, pero luego tengo cuadros de gran tamaño", algunos que le ha costado crear hasta un año y que elabora utilizando más de una radiografía pues, explica, "todas las radiografías tienen un límite de tamaño".
Tras varias décadas desarrollando esta técnica, aún cree que tiene muchas posibilidades por descubrir. "Para hacer dibujos animados, por ejemplo, sería una técnica estupenda. Esto lo podrías utilizar de fondo en un dibujo animado y mover una imagen delante o cosas de esas que hoy ya son posibles", señala. Incluso ha conseguido aplicar luz y color a sus obras.
"El arte para mí lo es todo"
El grapel sigue motivándole y Mateo continúa dedicándose a aprender y perfeccionar esta técnica, tratando de sacarle el mayor partido posible. "Me sigue motivando el saber que hay tantas cosas que hacer, porque yo soy un viejo joven y siempre mi espíritu y mi cerebro están buscando cosas nuevas", afirma.
Su sueño, resalta, "es dar a conocer mi obra. Es lo que me mantiene activo. Sin eso, pues no sería yo". Y espera que llegue un día en el que "tenga varios museos por España y el mundo. Eso es lo que me gustaría de verdad. Y hacer buenas exposiciones. Ahora estoy esperando a ver si me ofrecen una sala grande donde poder mostrar toda mi obra. Estoy deseando hacer eso. Sería mi alegría en este momento. Quiero que se vea todo lo que he trabajado en mi vida". Con todo, asegura, "estoy muy satisfecho ya con lo que he conseguido. Pero todavía hay que conseguir más. Hay que luchar por seguir adelante, y creando siempre. Yo por lo menos voy a intentar hacerlo, durar lo máximo posible y vivir lo mejor posible también".
Para Mateo el arte "lo es todo", y no es para menos pues ha dedicado gran parte de su vida a ello. "Para mí representa seguir vivo, seguir haciendo cosas y creando", ha destacado.
