Los mayores de Ceuta viven aterrorizados y no quieren salir de sus casas
Sanitarios piden que no se aíslen y recuerdan que hay seguridad en los centros de salud
Muchos mayores de Ceuta han visto trastocadas sus rutinas debido a la crisis migratoria que afecta a la ciudad autónoma desde finales del mes de julio.
Varias fuentes consultadas por 65YMÁS reconocen que la atención a este colectivo no se estaría dando con total normalidad y han podido comprobar que existe un gran "temor" a salir a la calle.
Cabe recordar que en Ceuta vivirían en torno a unas 10.000 personas de más de 65 años. La población total supera las 80.000.

Miedo a ir al centro de salud
La secretaria general del sindicato de enfermería SATSE en Ceuta, Elisabeth Muñoz, admite a 65YMÁS que el "temor" y la "inseguridad" está provocando una menor afluencia de mayores al sistema de sanitario.
Por ello, hace un especial hincapié en recordar a este colectivo que en los centros de salud hay presencia de militares y que se trabaja con circuitos diferentes, animándoles a no dejar de venir, por miedo.

Servicios a domicilio
Por otra parte, Muñoz reconoce que la asistencia sanitaria a domicilio no estaría funcionando con normalidad.
En zonas "como el Tarajal", comenta, este servicio sólo se estaría dando cuando "un vigilante de seguridad" puede acompañar a los profesionales y no siempre los hay "disponibles", sostiene.
Por otro lado, a nivel de los centros de salud, aunque estarían pudiendo atender a los mayores que acuden, se estaría "perdiendo calidad por falta de recursos humanos".
Unas carencias que son importantes, debido a que esta crisis se ha producido en periodo estival, con plantillas bajo mínimos –y unos refuerzos insuficientes–, lo que estaría derivando en que los profesionales hagan turnos "extraordinarios" y terminen "agotados".

Programas de envejecimiento activo y ayuda a domicilio
Otra de las áreas que se han resentido ha sido la de los servicios sociales y la atención al mayor. Fuentes cercanas a este departamento describen a 65YMÁS una situación muy compleja en la ciudad autónoma. Y es que, aseguran, la crisis habría obligado, por ejemplo, a suspender actividades de las fiestas patronales y algunas de "verano que teníamos".
Es más, de cara a septiembre, añaden, no está claro qué pasará con la afluencia a los talleres de "envejecimiento activo" programados, teniendo en cuenta el miedo a "desplazarse" que existe entre los posibles usuarios.
En cuanto a la ayuda a domicilio, prosiguen las citadas fuentes, si bien se ha seguido prestando durante la crisis, también se habrían reportado "dificultades", por motivos de seguridad.
Ahora bien, según confirma Jose María Marfil, subdirector Territorial del Imserso de Ceuta, "nuestro Centro Social de Mayores con Unidad de Estancias Diurnas está funcionando con normalidad, gracias a la colaboración extraordinaria de todo el personal y socios".

Residencia de Mayores Nuestra Señora de África
La crisis migratoria habría afectado incluso a los usuarios de la Residencia de Mayores Nuestra Señora de África.
Fuentes de dicho centro afirman a 65YMÁS que, aunque trabajan con normalidad y se siguen recibiendo visitas, el impacto emocional en los usuarios está siendo importante.
Y aunque los profesionales tratarían de no exponerles mucho a canales de noticias para no acrecentar el "miedo", habría residentes, sostienen las citadas fuentes, que no estarían queriendo "salir apenas" al parque cercano al que solían ir, acompañados de los gerocultores.
Temor a ir a la farmacia
Es más, según daba a conocer recientemente DiarioFarma, la crisis estaría limitando a la población ceutí a unos niveles tan básicos como bajar a la farmacia.
Mario de Miguel, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ceuta, habría asegurado a dicho medio, que habrían notado menos visitas y fármacos que se quedan semanas a la espera de ser reclamados.
Este diario ha podido conversar con Pilar, una ceutí de 81 años. Cuenta que no ha vivido una situación similar en toda su vida, a pesar de que están acostumbrados a la llegada de población migrante.
"No dormí de ver esa avalancha de personas que se metían y no sabía uno lo que le podía pasar", recuerda. Y confiesa que esta crisis le ha provocado un estado de "pánico", "miedo" y "ansiedad" y que ha tenido que cambiar sus rutinas: ya no sale de "noche" sola, tampoco se sienta en la plaza contigua a su casa a la que solía ir y, cuando va a la iglesia, vuelve casi "corriendo", por temor. "El Gobierno nos tiene desamparados", indica.
"Estamos con mucho miedo, nerviosismo y una sensación de abandono total", indica otra mujer ceutí –vinculada al ámbito de las personas mayores– que no ha querido dar su nombre.
Cree que la administración "ha dejado todo en manos de los ciudadanos", con las tensiones que eso está provocando.
En su caso –es musulmana española–, teme dejar a sus hijos salir por si les pudiese pasar algo y además también tiene miedo a ir a Marruecos –donde tienen familia–, "porque se ven amenazas en las redes sociales hacia el colectivo ceutí".
