No tires los huesos de las aceitunas: así puedes reutilizarlos en el día a día
Sirven para el hogar, la jardinería y el cuidado personal
Después de un aperitivo, los huesos de aceituna suelen acabar directamente en la basura. Es un gesto habitual y automático. Lo que muchos desconocen es que este resto de cocina tiene usos y un valor que va mucho más allá de la mesa.
El hueso de aceituna no es un residuo cualquiera. Por sus características físicas, se reutiliza desde hace años en sectores como la energía o la agricultura y, en los últimos tiempos, también ha encontrado aplicaciones sencillas en el ámbito doméstico. Algunos de estos usos resultan especialmente prácticos y sorprenden por lo poco conocidos que son.

El interés por reutilizar los huesos de aceituna no es casual. Se trata de un material duro, compacto y muy estable, con baja humedad una vez seco y una degradación lenta. Estas cualidades explican por qué se emplea habitualmente como biocombustible en calderas de biomasa o como subproducto aprovechable en distintos procesos industriales.
Además, el hueso de aceituna puede absorber y liberar calor de forma progresiva. No se deforma con facilidad ni se aplasta como otros rellenos vegetales, y mantiene su estructura incluso tras muchos usos. Por ello se usa también como relleno térmico natural, similar a otros materiales vegetales como semillas o huesos de cereza.
Estas mismas propiedades permiten darle una segunda vida en casa, siempre que se preparen correctamente.
Para qué se pueden reutilizar en casa
Uno de los usos domésticos más prácticos de los huesos de aceituna es como relleno de saquitos térmicos. Una vez limpios y secos, pueden colocarse dentro de una funda de algodón cosida a modo de pequeña almohadilla. El resultado es un cojín térmico natural que puede calentarse en el microondas durante uno o dos minutos para aliviar molestias en cuello, espalda o zona lumbar, o enfriarse en el congelador para aplicar sobre golpes leves o inflamaciones.
A diferencia de otros rellenos, los huesos distribuyen el calor de manera uniforme y lo mantienen durante más tiempo, sin riesgo de apelmazarse. En muchos casos se mezclan con plantas aromáticas secas, como lavanda o azahar, para aportar un aroma suave.

Más allá de este uso, estos huesos también pueden emplearse en jardinería doméstica. Colocados en el fondo de las macetas, actúan como una capa de drenaje natural que facilita la salida del exceso de agua y evita que las raíces queden encharcadas.
En decoración, bien lavados y secos, se pueden utilizar como relleno en jarrones de cristal, centros de mesa o incluso en pequeñas manualidades, aportando un acabado rústico y natural.
Cómo preparar los huesos antes de usarlos
Antes de reutilizar los huesos de aceituna es imprescindible prepararlos correctamente. El primer paso consiste en eliminar cualquier resto de pulpa y salmuera. Para ello, conviene dejarlos en remojo varias horas, cambiando el agua un par de veces, hasta que queden completamente limpios.
Después, deben secarse por completo. Esto puede hacerse al aire, al sol o cerca de una fuente de calor suave. Este proceso es fundamental para evitar malos olores o la aparición de moho, especialmente si se van a utilizar en cojines térmicos o como elemento decorativo. Solo cuando están completamente secos es recomendable darles una segunda vida.


